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Capítulo 6

Tomo las mangas con fuerza para que el frío deje de hacerme doler las extremidades, observo cómo el color blanquecino se expande al cerrar y extender los dedos, como un juego infantil para distraerme. Doy una bocanada de aire conforme veo el vapor que sale y se expande hasta perderse, dejando ver detrás a un preocupado Carlos.

—Fiam, vamos, deja de jugar —ordena molesto.

—Ni que tuviera que hacer algo más importante —murmuro, aunque sé que logró oírme por cómo bufa exasperado.

De repente, llamando nuestra atención, suena el chirrido de la puerta a varios metros nuestro dando paso a un hombre vestido con una larga túnica negra, presentando una expresión calma y altiva conforme camina hacia nuestra dirección. Se le nota que supera por algunos años la mediana edad debido al rostro arrugado y las canas que cubren como nieve su cabello castaño. Denota de por sí aunque no hemos cruzado palabra, que no es alguien sencillo de tratar, sino que, para él, que nos conceda esta charla privada es un favor monumental. Puedo notar el orgullo en sus pequeños ojos teñidos de un café claro, enmarcado por los párpados caídos y el ceño fruncido por la piel estirada; labios pequeños que frunce como si masticara algo, aunque mas bien lo hace examinándonos como lo hago con él en estos momentos.

Cuando se posiciona delante nuestro, abre la boca con pereza para comenzar sus palabras.

—Por favor, síganme —pronuncia con acento inglés marcado por la arrogancia.

Sin decir nada más ni cruzar un saludo, vamos detrás de él mientras recorre la iglesia con denotada costumbre.

Luego de cruzar la misma puerta chirriosa, pasamos por un extenso pasillo hasta doblar a la izquierda y entrar a una puerta grande de roble oscuro. Detrás, una oficina un tanto rústica y oscura nos da la bienvenida a su manera, aunque puedo sentir la incomodidad de Carlos a mi lado, debido a que de inmediato me toma de la mano con necesidad.

Observo aquel gesto algo inexpresiva, pensando en lo que casi ocurre el día anterior, pero que con tantas cosas pasó a un segundo plano. Aquel beso y las múltiples sensaciones que sus movimientos provocaban, cómo se me erizaba el vello con sus tímidas caricias en aquel sillón donde experimentaría el amor en la forma que por mi trabajo había dejado de lado. Pero desde ese momento, aquel suceso que hizo despertarnos de nuestra ensoñación, hicimos un pacto en silencio donde ignoraríamos lo que ocurrió, o casi ocurre, para concentrarnos en lo que en verdad importa, que literalmente es de vida o muerte.

Sintiéndome algo inmoral en mis pensamientos, y más ahora en la iglesia, carraspeo nerviosa al tiempo que intento unirme a la conversación que el padre y Carlos comenzaron.

—Hace tiempo que no escuchaba una oferta tan disparatada —espeta el padre—, y eso que en este pueblo han ocurrido cosas que de vez en cuando se hacían sentir cosas similares, pero, admito que su propuesta me confunde un poco.

—¿Por qué? —pregunta Carlos con el ceño fruncido.

—Pues los exorcismos solo se hacen con las posesiones demoníacas —menciona provocando que el vello se me erice—, pero, según entendí, o creo entender, lo que ustedes necesitan que aleje es a un fantasma, ¿verdad?

—Así es —responde Carlos asintiendo— ¿Y?

El padre Nairus suspira mientras se masajea el puente de la nariz con cansancio, como si estuviera hablando con niños.

—Que no puedo hacer nada con eso, es solo un alma en penuria que no ha poseído ningún cuerpo o algo como para que yo tome manos en el asunto.

—¡¿Quiere decir que no hará nada?! —espeta Carlos apretando la mandíbula. Él suspira con cansancio nuevamente.

—No me entiendes, lo que quiero decir es que no puedo hacer nada. Pero, ¿quieren que les dé un consejo? Hagan lo que el fantasma les diga, porque sino las consecuencias serán peores si solo le ignoran. Detestan por sobre todo ser ignorados —murmura observando con mirada perdida el escritorio, como si algo escalofriante hubiera venido a su memoria—… Y nunca olvidan.

—¿Me está aconsejando que pida lo que me pida lo haga? —pregunto molesta al escuchar tales palabras sin sentido, participando por primera vez en la conversación.

—Sí —sentencia clavando su mirada en mí—, si quiere seguir con vida.

Esa simple oración logra helarme la sangre, llegando a comprender un poco más la situación en la que estoy metida, despertando del shock producido por las últimas cosas que me han ocurrido. Estoy implicada en algo que puede terminar con mi vida y cada cosa que decida va a determinar el resultado.

Siento esa sensación de sequedad en la boca, por lo que trago con fuerza, abro los labios como si fuera a decir algo, mas solo me quedo en completo silencio. Las palabras en estos momentos sobran.

—¿Y qué cree que le pedirá? —pregunta Carlos con nerviosismo.

—Pues, eso es algo que no puedo asegurar, lo que pueda decirles puede que no escape de ser una errónea teoría, más si hablamos de algo así y de esta magnitud.

—Pero diga lo que cree por favor, aún si fuese o no lo que llegue a pasar —ruega con ímpetu.

El padre Nairus medita por un momento sus palabras, suspira y masajea el puente de su nariz para luego decir:

—Quiere una prueba de su valentía, según me contaron, ¿no?

—Sí —afirma Carlos.

—Eso quiere decir que va a llevarla a una situación en la que la única manera de seguir con vida sea ser valiente, a pesar de toda lógica o idea arraigada. Para eso veo probable un contacto cercano —musita mientras coloca ambas manos como soporte para su barbilla—. Algo que la lleve a sus miedos más profundos —murmura para sí. Sonríe con aire maquiavélico—. Tienes suerte, pequeña, podrás probar a la muerte que mereces la vida.

No sé cómo reaccionar a eso, por lo que solo vuelvo a tragar con fuerza tratando de no ceder a la desesperación. No me considero una persona valiente para nada, no al menos con algo así, y si me probaran con esto dudo que pueda dar la respuesta que él quiere. Eso es una de las cosas que más me aterran, y, por sobre todo, la dichosa prueba de la que el fantasma quiere verme enfrentar. Aunque duela decirlo y resulte molesta la simple idea, tendré que esperar a que el fantasma se contacte conmigo para que me diga cuál es la dichosa prueba y así ver si tengo al menos una mísera posibilidad de poder vencerla exitosa.



Chuxamia

Editado: 09.08.2020

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