Herencia

Capítulo 1

La propiedad de la familia O'Farrell era sin duda una de las más grandes de la región; con su estilo victoriano, la casa solariega de la familia lucia su suntuosa arquitectura de la época. Una propiedad de cuatro plantas, construida de ladrillo, con el tejado casi plano de anchos y salientes aleros que terminaba en una cornisa acorchada; las cabezas de ventana eran segmentarias; el portal con arcos; balcones con balaustradas llamativas y una elaborada decoración permanecía en la familia por generaciones.

Bryn uchel*  se encuentra en propiedad de la señora Emma, viuda de Víctor O'Farrell ; acompañado de su único hijo, Valentín y la esposa de éste, Consuelo; quienes tienen una hija de 6 años, Teresa.

La familia reside en la propiedad a petición de la señora Emma, no deseando estar sóla a la muerte de su amado esposo; inclusive aún rodeada por servidumbre, había admitido sentirse desolada ya transcurridos 4 años de su deceso.

 

-Tere, no golpees la puerta al cerrarla-  La llamo desde afuera de la habitación de la niña, Consuelo,su madre; giro la perilla de la puerta para abrirla- Es la hora de la siesta de la abuela, y a tu padre le disgusta que lo hagas- Se dirigió hacia la pequeña, quién reía divertida dentro del armario. Tomó las manijas del enorme armario tirando de ellas para abrirlas- Por dios niña, abre la puerta- insistió, pero la pequeña solo se reía en su interior. Volvió a interntarlo- Tere!,abre o me veré obligada a darte una reprimenda- sin resultado desistió de seguir intentando- Bien! No habrá postre para ti en la cena - Salió molesta de la habitación. Necesitaba beber algo; sentía que la niña la volvía loca. Últimamente desde que se habían ido a vivir con la señora de la casa, su gusto por la bebida se había incrementado. Su esposo se la pasaba en algún club para caballeros, bebiendo y fumando. Se sentía encerrada y frustrada, su único escape era los sábados,cuando se iba a la ciudad y visitaba a un par de amigas y disfrutaba de la tarde en su compañía.

 

La señora Emma por su parte se encuentra descansando en su habitación. Después de su siesta le gustaba sentarse en el balcón hasta la hora de la cena. 

Había escuchado el cerrar de la puerta de su nieta; la pequeña disfrutaba de correr por los pasillos y recorrer todas las habitaciones. Muchas de las cuales estaban vacías, y que eran ocupadas cuando en su momento se hospedaban familiares o amigos cercanos.

Toc,toc.

-Puede pasar- Desde el balcón la señora podía observar toda la propiedad, así como el ir y venir de la servidumbre en sus labores. Una de las doncellas se acercó hasta ella,dejando en la mesita a su lado una taza de té y algunos bocadillos- Gracias Mary- tomando la pequeña taza de porcela y sin mirarla pregunta- La pequeña dónde se encuentra?-.

-Lleva casi toda la tarde en los jardines Señora, juega con un gato que encontró-. Responde la criada detrás de ella.

-Gracias, es todo, puedes volver a tus labores- la joven se inclinó hacia delante con respeto para después salir de la habitación. Emma permaneció en su silla, con la mirada en el horizonte mientras tomaba de la taza. El cielo se teñia de tonos naranja y amarillo mientras el sol se ocultaba; una preciosa vista de la puesta de sol que regalaba para verse desde el balcón.


El sol se había ocultado casi por completo. Tere, que había estado jugando en el jardín entro por la puerta principal, cargaba a un pequeño gato anaranjado y con franjas negras que había encontrado acurrucado debajo de la sombra de uno de los grandes árboles. Lucia unas mejillas sonrosadas por haber estado jugando bajo el sol de la tarde, su cabello rubio desordenado y algunas hojas se habían pegado a su vestido.

-Tere, cielo santo,pero mira cómo has quedado!- la regaño su madre al verla entrar en ese estado. La miro con desaprobación de arriba abajo- Mejor te hubieras quedado encerrada en el armario-, la pequeña la miro extrañada- Qué es eso que llevas en el delantal?- contenta por su hallazgo abrió su delantal mostrando su interior,un pequeño gato dormía plácidamente acurrucado envuelto entre las faldas de su vestido - No, no, no, esa rata no va entrar en ésta casa. Miguel! - llamo al sirviente que pasaba en ese momento- Deshaste de esa cosa- exigió con desagrado.

-Por favor, quiero conservarlo- la infanta lo abrazo más hacia ella- Es mi amigo-.

El sirviente se aproximó hasta la pequeña, dispuesto a cumplir la tarea- No es necesario- se escuchó decir a la señora Emma, quién terminaba de bajar las escaleras acompañada de su doncella- Puede quedarselo-,Tere sonrío encantada y corrió con el gato entre sus brazos hasta llegar junto a su abuela.

-Gracias ávia*!-. Expreso con alegría abrazando a su abuela; teniendo cuidado de no apretar al gatito.

- Y cómo se va a llamar nuestro nuevo inquilino?-, pregunto ella mientras acariciaba a la peluda criatura. Antes de que pudiera responder un carruaje se detuvo en la entrada. Su hijo Valentín había llegado, justo apenas para cena. Otras veces avisaba que cenaría fuera y llegaría tarde. Miro a Consuelo quien apresurosa intento componer su vestido alisando líneas invisibles en su ya inmaculado atuendo.



Jo Libelle

#184 en Paranormal

En el texto hay: misterio, familia, conflictos

Editado: 25.11.2019

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