Hoy Te Vi

O C T O G É S I M O - N O V E N O - P A S O

Hoy te vi.

"Vamos a terminar"

Qué coincidencia, me dije cuando lo pronunciamos al unísono; ahí,  ambos sentados en una banca de un parque, sabiendo y esperando nuestro desenlace.

Nos miramos fijamente: él sorprendido por mis palabras, yo paciente a escucharlo.

"Nos hemos hecho mierda, Ale".

Era cierto.

"Sé que te ves con otra en la salida, André", respondí.

“Sé que nunca me has querido lo suficiente, sé que no debí haberte pedido ser mi enamorada y haberme conformado con nuestra hermosa amistad, esa que también la hemos perdido. Pero no, te quería demasiado y necesitaba darnos una oportunidad; me aceptaste y yo te acepté. Intenté hacerte olvidar, no recordar a ese amor que te traicionó con tu propia hermana. Eras mi vida, realmente puse todo de mí en hacerte feliz, incluso parecías feliz a mi lado y yo necesitaba tragarme esa mentira, porque en lo más profundo de mi ser conocía la verdad: tú solo aparentabas ser feliz conmigo. Me sentí completamente destrozado cuando se me cayó la venda y empecé a darme cuenta que tus besos no eran sinceros ni ansiosos como los míos, que en tu mirada no me veías a mí, que tu corazón no latia locamente junto a mí, que seguías pensando en él mientras yo te abrazaba con todo mi amor. Sí, dolió bastante. Me hiciste daño, pero yo era el que había empezando todo esto y no podía culparte del todo. Me alejé de ti, tal como notas, traté de hablar con más chicas al ver que no te importaba y me ignorabas cada vez que estaba cerca. Y luego... Luego la conocí a ella en una de esas. Tan distinta y tan diferente a ti al mismo tiempo. No te he engañado, Ale, no lo he hecho. Es verdad que me encanta pasar tiempo con ella y quedo en los recreos, sin embargo, respeto nuestra relación. Es por eso que estamos aquí, ¿verdad? Tú quieres terminar, yo también. Quiero empezar a vivir de nuevo porque te juro que estos seis meses fueron los mejores y peores de mi vida. A veces las mentiras te hacen bien, eso pensaba, pero al final todo se distorciona y termina en decepción, como nuestro pobre romance. Es lo mejor, Ale, lo mejor para los dos. No llores porque me harás llorar. Debes saber que nunca te he dejado de considerar mi mejor amiga y nunca lo haré. Nuestra relación no funcionó pero quizás algún día volvamos a ser lo que éramos: esos chicos llenos de vida que gozaban de compañía mutua. Nos recuperaremos, sanaremos heridas y nos volveremos más fuertes. Nuestra amistad florecerá; no ahora, tampoco mañana pero cuando menos nos lo esperemos lo hará. Solo ten fe en ello y cuídate mucho, Ale, que yo me cuidaré también", André se levantó, me besó en la mejilla y se fue.

No me escuchó pero le dije gracias mientas desaparecía entre el tumulto de gente. 

 

 

 

 

n/a: 

Oigo el crujido de mi corazón



Carmín R. Fernández

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En el texto hay: juvenil, diario, estudiantes

Editado: 08.05.2020

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