In Love

4. Adivina

 

 

5

 

 

 

Aquella noche pocas horas tras la ida de TaeHyung a su casa, YoonGi no paró de pensar en lo sucedido más temprano. Como una molesta y repetitiva cinta puesta en su pensamiento, una y otra vez casi infinitamente, con el recuerdo latente de una expresión aterrada, desolada y confundida que pedía a gritos explicaciones, respuestas y ayuda.

 

Aun después de la silenciosa y poco participativa cena a la mesa junto a sus padres quienes se encargaron de contarle lo bien que lo habían pasado juntos ese día y lo mucho que YoonGi hubiese podido disfrutar junto a ellos de no haber sido por su rebeldía sin fundamentos: El hijo único no dejó de darle vueltas al asunto en su cabeza, totalmente absorto en sus pensamientos y solo asintiendo y respondiendo mecánicamente a todo lo que sus padres le decían. Ni siquiera estaba seguro lo que había cenado o algo sobre el lugar donde sus padres habían ido a vacacionar aquel fin de semana.

 

Ya sobre su cama, con la cobija hasta el cuello y la música sonando tranquila a un muy bajo volumen en la radio: Consideró que probablemente se estaba volviendo loco. El encierro por su castigo merecido estaba ya causando estragos graves en su joven mente, Pues ya tantas eran las preguntas y confusiones que asaltaban su mente, que lo único que hizo por varias horas fue dar y dar vueltas en su cama. Sintiéndose realmente tonto por pensar tanto en ello, en lo que había sucedido ese día. Quiso gritar para sacudir todo eso que tenía presa su mente, pero eso solo empeoraría todo y podría auto-decretarse como 'Demente total' entonces.

 

Cuando por fin pudo tomar el sueño y se entregó a la quimera, casi sin darse cuenta le pareció escuchar el familiar llanto de aquel chico del árbol entre sueños…

 

 

 

6

 

 

 

El sol asomaba en el horizonte, en el debut del día, hacia ver con su característico brillo que los colores del cielo tomarían diferentes matices, tiñendo entre brillantes naranja, amarillo y rojo; el fondo de las nubes, esparciendo un caleidoscopio revuelto de brillos, rayos débiles de luz, nubes ligeras y el espeso vaho de la niebla que abandonaba las calle en su ronda de la gélida noche y ascendía obediente asentándose en el azul supremo.

 

Todo un espectáculo que solo los más madrugadores y por consiguiente; Afortunados, tenían el placer de disfrutar. El espectáculo del amanecer.

 

Como por ejemplo, YoonGi. Quien tras darle unas cuantas vueltas al "ridículo" pensamiento de hacer ese tonto experimento que se le había cruzado por la mente aquella mañana, terminó por decidir lo que iba a hacer, y más cuando al abrir los ojos gracias a la insistente alarma, lo primero que divisaron sus avellanas orbes fue la pulserita de cuero de sus pesadillas sobre la mesita a un lado de la cama. Seguía allí donde la había dejado la noche anterior tras darle vueltas entre sus manos y considerar que tan loco se estaba volviendo por considerar siquiera hacer planes para salir de las dudas que parecían no querer dejarle descansar.

 

Había decidido que no perdía nada con intentarlo. Total; Sólo él sabría de lo tonto que iba a lucir cuando hiciera lo que iba a hacer y descubriera que no había nada de extraterrestre o paranormal en el objeto.

 

Claro que ni estando loco se la puso él. Pero sí que se aseguró guardarla en el bolsillo de su pantalón antes de bajar al garaje con su bolso al hombro, tomar su bicicleta y partir bajo el espectáculo del amanecer hacia su instituto, disfrutando aparentemente despreocupado el paisaje que se dibujaba a su alrededor conforme él avanzaba pedaleando sin detenerse pero con la mente revuelta en ciclos de pensamientos sin sentido.

 

El día había iniciado, y junto a éste: Las clases. Avanzando sin grandes variaciones relevantes. Solo eran los mismos fastidiosos compañeros haciendo las mismas estupideces de todo el tiempo...

 

Desde su escritorio, detalló a cada uno de los jovencitos que estudiaban junto a él mientras la pulsera daba vueltas entre sus índices. YoonGi consideraba, mientras los observaba desenvolverse atentamente y muy seriamente con cuál de ellos podría llevar a cabo su experimento

 

Tenía que sacarse esa espina como sea...

 

Miró a aquel a quien sus lame-botas a su alrededor llamaban "Lino" éste estaba haciendo su revuelo de siempre, en su vida no se habían hablado más de dos minutos, eran totalmente polos opuestos y si su teoría era cierta y TaeHyung le estaba gastando una muy mala broma: Era probable que la última persona a la que su amigo le pidiera ayuda, fuera a ese chico revoltoso...



Sonnie A. Ruiz

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En el texto hay: lgbt, chicoxchico, novelacoreana

Editado: 03.01.2019

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