Infierno Helado (libro 1)

Capítulo 22

Ha pasado un mes.
Ha pasado un mes desde que vine a la comunidad, desde que dejé a mi familia y a Jesse, también desde que me enteré de que Cody estaba vivo gracias a Caín y desde que entreno para la guerra. Debo admitirlo, fue duro y no estoy hablando sólo de mis entrenamientos sino el hecho de no estar con mis seres queridos, los primeros días fueron como si aún no comprendiera del todo lo que era dejarlos, pero la tristeza se esparció de una manera tormentosa a partir de la primera semana, Cody e Isabel lo sabían, les contaba todo y me ayudaron mucho, me dijeron que usara eso no en mi contra sino a mi favor. Me centré en entrenar y a cumplir lo que me había prometido a mí misma, ser la mejor.

Caí, me sacudí y me levanté, eso decenas de veces en un día. Pensé que los dolores físicos de los primeros días habían pasado por la costumbre pero luego vinieron nuevos entrenamientos, cada vez más pesados y difíciles. Tenía nuevos horarios, ahora no sólo practicaba métodos de lucha y poder, sino que practicaba con armas. Los cuchillos hasta ahora se volvieron mi "algo" soy buena con ellos, al principio cuando tenía que lanzarlos y dar en el blanco, terminaba con heridas en las manos y no daba en el punto de la diana pero como el resto de los entrenamientos, no me rendí y seguí esforzándome.

Ahora sabía luchar, Elías me había enseñado muy bien las técnicas de lucha, golpes, llaves, patadas altas, también me enseñó cómo podía suavizar una caída, por otro lado Jordy cada vez se ponía más exigente sobre cuando mi poder florecería, esa parte de mi aunque quisiera aún no lograba dominarla del todo, podía bloquear el fuego y expulsarlo fuera de mi alcance pero mi propio fuego no existía y eso me frustraba demasiado, Jordy también era el que me enseñaba las tácticas con cuchillos, creo que le compensaba lo mal que iba con el entrenamiento anterior con este. Había pasado un mes y ahora podía decirlo y creerlo. Era fuerte y podía defenderme sola.

Caín dejó de ir a verme en cada entrenamiento desde aquella noche en que le entregué el collar de regreso, en otras palabras me ignoraba y si, lo entendía. Lo había llamado monstruo y estaba en todo su derecho de enfadarse.

El primer fin de semana que pasé en la comunidad él salió con un grupo, su grupo de confianza, no regresaron hasta en la noche y lo hicieron con cajas enormes y pesadas que entre varios de nosotros ayudamos a cargar, según la información de Cody, eran armas especiales para acabar con los cazadores y estaban muy bien guardadas en aquella cabaña, la primera que vi cuando Caín me trajo aquí y me convenció de unirme a él, luego volvieron a salir, cada vez con más frecuencia y luego, cuando él incluyó a Cody y a Isabel en sus misiones también quise ir.

Me había acercado a él y le había dicho que quería ir, no sólo quería hacerlo para saber lo que pasaba y sentirme parte de ese grupo íntimo sino también porque había una posibilidad de toparme con alguno de los míos, pero Caín se había negado.
Aún no estás lista me había dicho y antes no lo había entendido, ahora sí.
Antes si me hubiese cruzado con un cazador, habría actuado de forma instintiva, no sabía más que dar puñetazos, de eso Jesse estaba consciente. Pero ahora era diferente, ahora sabía que debía hacer en caso de encontrarme con uno, sabía manejar armas, sabía luchar mano a mano y aunque no fuera una origen completa era muy poderosa.

Hoy es sábado y aunque en los fines de semana no hay entrenamientos yo siempre practico lo que aprendí en la semana, no soy la única, algunos de mis compañeros están en la zona de práctica de cuchillos, saludo a Sasha, una de mis compañeras y me dirijo hacia donde los estantes movedizos llenos de armas se encuentra.

Agarro uno con mango rojo y lo muevo de un lado a otro probando su peso, luego voy hacia el maniquí que ocupamos para el combate y lo ocupo como objetivo, no solo empiezo a lanzarlo desde la distancia, golpeando el pecho y la cabeza, también practico movimientos para atacar si el oponente está lo suficientemente cerca de mí. Mis movimientos son rápidos y ágiles, eso gracias a que mis brazos ahora no son tan delgados como antes, no es que tenga músculos sino que mi piel se endureció en esa zona y es más fuerte.
Doy un paso hacia atrás mientras miro fijamente el maniquí, luego corro hacia él y agarro impulso, salto y apoyo mi peso en lo que serían los hombros, mi cuerpo gira en el aire y con un movimiento rápido antes de caer, mi cuchillo se clava en la cabeza. Mis pies tocan el suelo y caigo en cuclillas, cuando me levanto miro y sé que he dado en el clavo.

Caín está ahí, apoyado en un árbol con los brazos cruzados y una mirada indiferente dirigida a mí.
Lo miro confundida y sorprendida por su presencia. Lo miro bien, viste un traje de combate negro como todas aquellas veces en las que ha salido y sé por ese motivo que hoy también lo hará.

Me elevo sobre las puntas de mis pies y desclavo el cuchillo, a nuestro alrededor se escuchan los sonidos metálicos de espadas al chocar y los suspiros cansados del resto de mis compañeros pero nada sale de su boca.
-Abby.- Me llama Sasha.- Acabo de acabar con el saco, ¿piensas ocuparlo?- pregunta, su ropa está empapada de sudor.
-Si.- Sonrío.- Gracias.
Me pasa y me acerco al saco, antes me coloco las vendas en los nudillos, coloco un pie delante del otro con las piernas ligeramente separadas y empiezo a golpear, por cada golpe un paso adelante y luego retrocedo. El sonido de mis puños al chocar puede escucharse a distancia al igual que mis jadeos con cada golpe y entonces una mano detiene el saco y me enderezo. Miro con el ceño fruncido a Caín.
-¿Algún problema?- Pregunto con voz agitada al igual que mi pecho en estos momentos.
-Necesito que vengas conmigo.
Mi ceño se frunce aún más.-¿Para qué?
Caín rueda los ojos como si mis palabras le chocaran.
Ni siquiera me contesta, solo se gira y no espera a que lo siga.
Por actitudes como esa, a veces quiero golpearlo. Dejo las vendas en su lugar y me doy cuenta de que mis nudillos están rojos alrededor de los moretones.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, fuego, hielo

Editado: 15.02.2018

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