Infierno Helado (libro 1)

Capítulo 23

Sé que todos pensamos lo mismo en estos momentos. Hay más cazadores.
Todos nos pusimos alerta, sabíamos que si eran demasiados nuestro plan fallaría, veníamos armados pero no lo suficiente como para iniciar la guerra hoy, todos, absolutamente todos, moriríamos en el intento.
-Natasha y Elías al frente.- Murmura Caín a mi lado, me señala la parte de atrás.
-Pero...- Me quejo.
-Ve atrás Abby, no sabemos cuántos son y alguien tiene que cuidar al cazador.
Asiento dándole espacio a Natasha para pasar, me quedo al lado del hombre, mis sospechas se confirman cuando miro lo sereno que se encuentra.
Natasha y Elías están al frente esperando a que ellos salgan.
Pero nada sucede y eso es lo peor, ninguna puerta se abre y no se produce ni un ruido más.
-¿Falsa alarma?- Pregunta Isabel por lo bajo.
-Eso parece.- Murmura Caín

Miro al cazador a los ojos y me confunde una vez más la forma en la que me mira, como si quisiera saber quién soy.

No hablo con él, no me acerco más y continúo apuntándole con el arma.

Algo hace que me estremezca, al principio pienso que es Isabel o Cody quien toca mi brazo pero cuando me giro no hay nadie, entrecierro los ojos y dejo de apuntarle al cazador para apuntar hacia un espacio vacío en la esquina del pasillo justo frente a mí. Nadie se alertó más que yo, todos estaban pendientes de lo que pasaba más allá del pasillo.

Entonces lo escuché, tuve que repetirme esas palabras nuevamente en la cabeza para comprender que era su voz.

-Baja el arma Abby.- Dice la voz de Jesse, venía de la nada, estaba tan cerca, tan cerca que non tuvo que alzar la voz para escucharlo.

Sin embargo no había nada ahí, nada ni nadie.

Mi corazón casi cae ante su voz pero mi mente está inquieta, no es él, si lo fuera entonces podría verlo, debe ser un truco de los cazadores.
Sostengo el arma con más fuerza y siento como una mano fría agarra mi muñeca.
Su tacto, es su tacto.

-Baja el arma por favor.
Su voz, su tacto.
¿Soy estúpida por no disparar?
-Jesse.- Murmuro con voz entrecortada.
No lo veo pero mi cuerpo reacciona de la forma en que reaccionaría si sí lo hiciera.
-Soy yo.-Murmura.
Ahora lo siento, siento su presencia. No puedo describirlo pero sé una cosa, en realidad es él pero es invisible. Sebastian debió poner un hechizo en él... en todos.

Lo que significa que ellos pueden estar justo ahí donde las armas apuntan.

-No deberías estar aquí.- Digo bajando el arma.
-Tienes que venir conmigo ahora, Abby, no pueden llevarse a James.
James, ese nombre lo cambia todo.
Miro hacia atrás, hacia el cazador, frunce el ceño en mi dirección.
Luego miro hacia el frente, hacia donde Jesse está o donde siento su presencia.
-No, ustedes tienen que salir de aquí.
-Abby.- Murmura Caín desde el frente.-¿Ocurre algo?
¡Claro que sí! quiero gritar. Este es un maldito desastre.
-No... Sólo estaba asegurándome de que los bomberos aún no estuvieran cerca.

Me mira confundido pero asiente girándose para hablar con Cody.

-Vete.- Le digo a Jesse, no, le suplico que se vaya.
Siento sus brazos a mí alrededor, ahora puedo olerlo. Menta y jabón. Es él, realmente lo es.
Quiero llorar, quiero gritar y devolverle el abrazo.
-No me voy de aquí sin ti.- Susurra en mi oído.- Se nos acaba el tiempo.
Miro al grupo.- Falsa alarma.- Dice Caín para todos. Me enderezo y actúo normal.- Prepárense para marcharnos.
Todos se dispersan bajando sus armas.- Están aquí.- Dice el cazador, su voz es ronca y tranquila

-Cierra la boca.- Le riño mirando a mi alrededor, Caín está empezando a recrear el portal.
-¿Cuantos están aquí?- Le pregunto a Jesse.

-Todos estamos aquí por ti Abby, nuestras madres nos esperan en una camioneta.- No digo nada, estoy en shock.- No pueden llevarse a James, no se los permitiremos, por favor diles que paren, diles que no irás con ellos.

Sus palabras duelen al igual que mi cabeza y corazón.
Se me hace un nudo en la garganta.

No podía hacerlo, no podía irme con Jesse aunque quisiera. Esto lo empecé porque quería verlos seguros a todos ellos, luego se convirtió en un reto para mí, ser mejor, se valiente y fuerte. Lo logré, yo cambié, mis pensamientos cambiaron, no soy la Abby débil, la lenta, la que no sabía defenderse, no más. Pero mis sentimientos no cambiaron, no se endurecieron como los del resto, sigo queriendo a Jesse, sigo queriendolos a todos. Mi cabeza y mi corazón empiezan una guerra sobre la decisión que debía tomar.

Irme con Jesse e ignorar mis planes anteriores, ver a mi familia y amigos de nuevo pero no luchar contra los cazadores, ser como éramos antes, unos prisioneros o...

Dejarlos otra vez, seguirlos queriendo a distancia pero protegiéndolos con mi vida, llevarme a James con nosotros y hablar con el grupo lo que antes habíamos planeado antes de unirme a ellos.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, fuego, hielo

Editado: 15.02.2018

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