Inocencia Robada

7. El UNICO FAVOR DE CHRISTOPHER

 


CHRISTOPHER

—Señor Ross, espere— me llama la maldita enfermera.

—¿Que ocurre?— Tengo que ir con Adele

No sé si estoy haciendo lo correcto, pero siento una enorme necesidad de protegerla. Aún estoy conmocionado por los resultados de sus exámenes. Ella asegura no consumir drogas pero su exámen arrojó que consumió rufis... tal vez estaba agobiada... o lo que sea que le haya sucedido la desespero tanto que quiso sólo olvidar... ¡No! Eso no es posible...

—Usted no puede moverse de aquí, el resultado de sus exámenes, no tardará...— Joder, que mujer tan irritante.

No digo nada.

Saco mi móvil y le marco a mi padre, quien al tercer tono responde.

—¡Hijo! ¿Como estás?— Me responde sorprendido.

—Hola Papá... se podría decir que estoy bien ¿Tú como estas?

—Bien... ¿Ocurrió algo?— Me pregunta intrigado.

—Si... por eso te llamaba. Necesito tu ayuda— esto no es para hablarlo por telefóno— ¿Estás en la casa?

—Si, hijo. Dime que ocurre.

—Estoy esperando algo y una vez que me desocupe iré para allá.

—De acuerdo, te estaré esperando.

***

¡Maldición! 

No sé cuanto tiempo llevo esperando el maldito resultado de mi exámen pero debo decir que la paciencia no es lo mío.

—¡Señorita!— le digo a una de las enfermeras— llevo esperando hace un buen rato aquí los resultados de unos exámenes— me quejo. 

— Disculpe— responde

De nada sirve tus disculpas señora.

—¿Ya están los resultados de mis exámenes?— Pregunto sin rodeos.

—Si, aquí los tengo— me enseña unos sobres. Me lo tiende y veo que ya lo abrió. 

—No sé si sepa que abrir correspondencia ajena es algo así como un delito.

—El sobre venía abierto de laboratorio, señor Ross y eso es porque así como se imprimieron los resultados, me mandaron a entregarlos, no se preocupe, que esa información es confidencial.

—Me lleva...

Saco del sobre las hojas con las pruebas y me quedo helado al ver los resultados:

Anfetaminas: Positivo 
Opiaceos: Positivo 
Rohipnol: Positivo

Al final miro los índices de cada sustancia y veo que son altísimos. ¿Como mierda sucedió? No pude haber consumido estas porquerías por muy borracho que haya estado. Joder esto no está sucediendo. 

Mierda. 

Son exactamente las mismas sustancias que detectaron en el estudio que le hicieron a Adele... 

—¿Sucede algo, señor? 

—Todo en orden, señorita. Es muy amable. 

Me aparto de ella y trato de conservar la calma. No puedo mostrarme sorprendido o preocupado y debo ser muy cuidadoso con la información que voy a manejar para que no se me vincule ni a mis hermanos. Tengo que hablar con Jessica y Joshua. Pero primero debo ir con mi padre

—Por nada, señor.

Mientras voy de camino a la salida del hospital voy pensando en como es que nos fueron detectadas esas sustancias a Adele y a mi, lo único que recuerdo que yo bebí antes de encontrarla fue dos chupitos de tequila. aún recuerdo que cuando la encontré, bebíamos whisky Jack Daniels, después, no recuerdo que fuéramos a buscar comida o más alcohol... Es obvio que alguien puso esas porquerías al alcohol. 
Llamo a Neill y creo que se me ha ocurrido algo. 

—Neil...

—Por favor que investiguen quienes son los asistentes de la fiesta de anoche, pueden pedirle sus datos a la señorita Katharina Mills.

—Como diga, detective... ¿Algo más?— Responde sarcástico.

Sé que odias que sea yo quién te dé órdenes y aunque me satisface hacerlo también es mi trabajo

—Si. Quiero que ordenen hacerles a todos los asistentes pruebas de toxicología, que busquen cualquier opiáceo o Rohipnol.

—Bien. Me encargo junto al resto del equipo. 

—Necesito esos resultados mañana a medio día, es prioridad. 

Cortó la llamada y subo a mi auto. 

¿Y si toda esta mierda fue premeditada, con anticipación? Eso explicaría las sustancias en mi sangre y el de Adele. Mmm..., quizás alguien quiso tender una trampa. Pero ¿En contra de quien?¿En mi contra?¿Contra Adele? ¿Contra los Mills? Los más probable es que sea en contra de los Mills, ellos son los poderosos aquí.

Todo es muy confuso y yo no me quedaré de brazos cruzados, algo me huele mal aquí. 

Ahora tengo que ir a ver a mi padre.

***

Después de varios minutos conduciendo llego a Cícero. Aparco frente a la acera de la bonita y acogedora casa de mis padres y veo a mi madre trabajando en la jardinera del porche. 

—Cariño... ¿tu aquí?— me dice mi madre acercándose a mi. 

—Hola, mamá— ella me besa las mejillas —¿Que haces acá fuera?

—Estoy plantado algunas flores... le dije a tu padre que me ayude pero me respondió que tenia algo pendiente y quiere adelantar trabajo para el lunes —yo debería estar haciendo lo mismo. —Ese padre tuyo es un holgazán...— se queja. 

—Iré hablar con él.

—¿Qué tal si después de hablar con él me ayudas plantar algunos esquejes de manzanas?— no puedo madre.

—Debo hablar con papá. Es muy urgente lo que debo decirle, pero te prometo que pronto vendré a ayudarte todo el día si tú quieres...

—¿Ocurre algo malo? Jessica no llegó a dormir, le llamé varias veces pero no respondió, luego llamé a tu hermano y me respondió que tu hermana estaba con él. Pero me dio la impresión que me ocultaba algo. 

¿Josh ya está con Jessica? ¿a qué fue mi hermana al edificio de la policía?

Después lo averiguo.

—Iré a ver a papá— paso por su lado.

—Dile que deje de estar de holgazán y me venga ayudar.

—Lo haré.

Camino hasta el estudio de papá. Toco la puerta y escucho como me permite pasar desde el otro lado de la puerta.

—Pase.

Empujo la puerta y miro mi entorno.
Nada ha cambiado. Todo en color marfil con muebles de ébano, una pared con un solo librero de suelo a cielo, saturado de libros de leyes, derecho, legislación y notas de mi padre en sus años de estudiante en Hudson, y con los libros de mi madre sobre medicina y también con sus notas de sus prácticas en la UCLA. También tienen una pared enorme cubierta de reconocimientos y condecoraciones obtenidas tras años de esfuerzo y arduo trabajo, rodeando un enorme retrato de los cinco. Dicen ellos que les recuerda para quienes es dedicado su esfuerzo. 



L - G

Editado: 18.07.2020

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