La Bestia Y La Bella

CAPÍTULO 21

BRILLOS DE OROPEL

Sam movió la cabeza negando por ¿Tercera o cuarta vez? Milly suspiro entre la tela azul celeste del vestido de brillante seda.

- No es tu estilo - le dijo su hermana rodeándola - y definitivamente no es tú color.

- ¡Por amor de Dios! - Exclamó Milly posando sus manos en su estrecha cintura -, esto de buscar un vestido para la fiesta de está noche me va a hacer odiar salir a comprar ropa.

Sam rió divertida deteniéndose de su inspección, le rodeó los hombros acercándose a ella. Ambas hermana se miraron en el espejo.

- Ya odias salir a comprar ropa -. Sus ojos azules la miraron a través del reflejo -, si no fuera por mi vestirias ropa antigua, para nada favorecedora a tu hermosa piel y fulgurante cabello.

-¿Fulgurante? - levantó una bien definida ceja rojiza -. ¿De dónde has sacado semejante palabra?

- Tengo un buen repertorio de palabras.

Milly se separó de su hermana volviendo a entrar al vestidor, cerró la puerta forrada de seda rosa pálida. Miró el vestido ya colgado en la percha y suspiró sintiéndose un poco cansada. Sacó un nuevo vestido del forro de plástico lo sujeto delante de su cuerpo que portaba sólo su sencilla ropa interior. Era de color gris casi plata, la tela brillaba. Los ojos de Max llegaron a ella penetrantes y hechiceros. Acarició la tela antes de ponerse el vestido.

Abrió la puerta algo insegura. Se acercó al espejo temblando, levantó una mano hacia el adorno de piedras que rodeaba su cuello y del que se sujetaba la tela del vestido que ceñía su cuerpo hasta la mitad de su costado para caer en suaves lineas hasta sus pies. Su piel parecía contrastar con el brillo de la tela y su cabello brillaba como el fuego a pesar de seguir atado en su tradicional trenza.

Su hermana había desaparecido de la habitación de probadores de la lujosa boutique a la que casi la había obligado a entrar. Miró sus hombros desnudos e insegura pensó en Max. ¿Se molestaría por lo poco practico que resultaba el vestido en la pronta llegada del invierno? ¿Y si...

- ¡Dios mio!

Su bella hermana la miró desde la entrada con una taza de té. Buscó un lugar en donde dejarla y se acercó apresurada.

- ¡Este es el vestido! - Exclamó sonriente -, sabia que no podia tener tan mal gusto.

- Este vestido lo he elegido yo...

- No importa, parece que al fin has aprendido algo de tu hermana menor.

- Jajaja...

A pesar de encontrar el vestido ideal para esa noche no salieron de la boutique hasta casi dos horas después.

Llevó en taxi a su hermana a casa comió con ellos encontrándose con la sorpresa de una inesperada visita de Jack.

- ¡Milly! - Exclamó emocionado antes de abrazarla con fuerza -. Pensé que no volvería a verte, que la bestia no te permitiria volver a ver a tú familia.

- No, él... -, le sonrió y movió la cabeza decidiendo no decir nada -; me da mucho gusto volverte a ver.

- A mí más -. Volvió a abrazarla emocionado.

- ¿Que haces por aquí?, me dijeron que trabajabas con mi padrino.

- Si, bueno yo.., pude escaparme un rato y venir a hablar con tu padre.

-¿Hablar con papá?

- Ya sabes, desde que te fuiste tu papá no tiene oportunidad de hablar con alguien mayor y yo, pues vengo algunas veces a charlar.

- ¡Es maravilloso! - le sonrió animada -. Papá necesita de vez en cuando  distraerse, sé que todavía no acepta mi boda con M- la bestia y se nota. No puedo hacerlo comprender que estoy bien, que él me trata bien.

-¿De verdad? - Preguntó curioso -, Milly quiero que me digas la verdad, ¿Él se porta bien contigo? ¿No ha hecho nada que te hiciera sentir mal?

- No Jack, me ha tratado bien, no puedo decir que es un hombre amoroso o un esposo ejemplar, nuestro matrimonio no fue normal. Me casé con él aceptando con eso pagar la deuda de mi padre y hasta este momento creo que lo he hecho -. Le sonrió intentando calmarlo -. Está noche iremos a una fiesta y estaré junto a él como su esposa porque ese fue parte del trato para este matrimonio y, no quiero que encuentre en mí nada que no me haya pedido en el momento en que acepté ser su esposa.

-¡Por Dios  Milly! - se alejó dándole la espalda -. No he podido dejar de pensar en lo desdichada que eres al lado de ese hombre. ¡Él..

- Jack por favor, necesito que me creas - le tocó suavemente el hombro enfundado en la chaqueta oscura de su traje ejecutivo -, nada ha pasado, M-Max no me ha hecho nada malo, él no es lo que todas las personas creen. Yo tampoco soy la chica indefensa que mi papá y tú creen que soy, he logrado enfrentarme a él de una manera que, ambos sabemos es necesario para estar en paz y armonía cada vez que él esta en casa.

- Pero...

- Las personas no son lo que parecen Jack - le dijo intentando calmarlo -. Todavía no logró comprenderlo, sin embargo sé que con el paso del tiempo lo haré y podremos tener una mejor convivencia.

- ¿Qué va a pasar sí te enamoras de él?

El corazón de la joven dio un brinco en su pecho. Una sombra sonrosada cubrió sus mejillas y evadió su mirada azul. Nerviosa suspiro silenciosamente y dibujo una sonrisa intentando calmarse antes de levantar la mirada verde hacia él.

- No va a suceder - irguió sus delgados hombros -, en está relación no puede haber amor, ni por parte de él ni mía. No está en el contrato.

La joven se mantuvo en silencio en el taxi mientras la llevaba hacia el edificio en donde vivia ahora con su esposo. Tenia unas ganas inmensas de llorar hasta el punto que tuvo que limpiarse discretamente unas cuantas lágrimas cayeron de sus ojos. No sabia Jack que su más grande temor era real. Estaba enamorada de un hombre que nunca la amaría y que además amaba a otra mujer.

Nuevamente la imagen de Roberta saliendo de la habitación principal llegó a su cabeza. Un sollozo ahogado salió de su garganta que apenas pudo detener con el puño cerrado de su mano, inclinó el rostro e intento calmarse porque estaban a minutos de llegar.



Maribel Sanchez

#441 en Novela romántica

En el texto hay: amor, romance, bella

Editado: 05.11.2019

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