La dama del Bosque: La Niña De La Mano Marcada

La luz

Caminó durante horas por un viejo camino, que para su sorpresa le pareció  mas extraño de lo que recordaba. Al principio del camino era como si los siglos lo hubiesen desgatado y derrumbado, lo recordaba mal trecho aunque no tanto, pero conforme avanzaba mas y mas y su mente divagaba en pensamientos para pasar el tiempo,  comenzó a notar que cada vez se volvía mejor, como si recobrara su gloria del tiempo en que fue creado, incluso los árboles se veían mas jóvenes y pequeños, solo para al continuar avanzando volverse viejos y toscos otra vez. Era muy extraño, pensó para si misma al ver un árbol sobre una roca que creía reconocer, pero era imposible, de serlo debería de estar muchísimo mas grande no mas pequeño, aunque por el lugar era más extraño que no fuera el mismo árbol, una sonrisa se dibujo en su rostro al pensar como juega la imaginación cuando uno es pequeño, haciendo ver cosas que en realidad no son así. La última vez que se había encontrado en ese camino era una pequeña, y de seguro en ese entonces el árbol le parecía mucho mas grande de lo que realmente era. Al continuar avanzando el camino seguía sorprendiéndola, era  como si al caminar por su recorrido fuera saltando en el tiempo, yendo del pasado al futuro y al presente, otra sonoriza se dibujó en su rostro, a pesar de haber crecido su imaginación seguía siendo la misma, Como podía estar pensando en esas locuras? Saltos en el tiempo? ni que fuera una película de Steven Spilberg. 

Continuó caminado divertida unos kilómetros más, hasta que se dio cuenta de que la noche se le venía encima. Por suerte ya estaba casi llegando, al salir del bosque y subir la colina por la escalera de piedra se encontraría de inmediato con la capilla y de seguro con un buen plato caliente de sopa y con la Hermana Tereza sentada en su repocera. Esa imagen alegro su mente, y con un gran entusiasmo comenzó a subir la colina, aunque el mismo se fue muy rápido después de los primeros 5 escalones, el frió que avecinaba la noche comenzaba a caer y los previos kilómetros de caminata comenzaban a surtir efecto en sus músculos, así que decidió tomar asiento por un momento en los escalones y sacar un abrigo, para luego continuar. 

Llegó a los últimos escalones ya con el sol casi oculto y con tan solo una tenue penumbra iluminando la vieja capilla que apenas si podía divisar por la próxima oscuridad que la comenzaba a rodear. Se detuvo un momento e  intento achinar los ojos para divisarla mejor, pero los últimos rayos de sol ya se estaban ocultando y le era casi imposible. Al mirar le pareció verla mas en ruinas de lo que habría esperado, pero creyó que era mas su imaginación que otra cosa. Sí,  era lógico que estuviera un poco decaída pues la hermana Tereza ya era bastante mayor y no podría estar reparándolo todo siempre, pero por suerte Aisha ya estaba aquí y ella se encargaría de poner las cosas en orden y regla. Por supuesto nunca pensó lo que esas palabras podían llegar a significar. 

Camino por el pasto directo a la puerta, que suerte que conocía el camino de memoria y podría recorrerlo con los ojos cerrados, pues caminar en la casi oscuridad era mas o menos lo mismo, lastima que su celuar se había cargado en el camino, sino hubiese puesto la linterna para alumbrar, que se hubiese quedado sin batería le había parecido bastante extraño, pues lo había cargado antes de tomar el tren y al haber dormido todo el viaje y no haberlo usado creyó que debería de haber durado un poco mas, pero tenia que reconocer que no era un ultimo modelo y que de seguro la batería estaba bastante desgastada por los años y el uso.

--Aaayyy....  Pero serás hijo de s.... p.... --  Iba tan sumida en su pensamiento que no se dio cuenta que había una piedra en su camino y la golpeo con su dedo meñique del pie. Mientras lanzaba juramentos al viento reconoció que esa piedra no debería de haber estado ahí de hecho nunca había habido una piedra frente a la capilla, de lo contrario la habría usado de trampolín varias veces. Continuó caminando hasta dar con la gran puerta de madera de la capilla ya en completa oscuridad.

Fue entonces cuando notó que todo allí estaba en silencio, en el cielo no había ni una estrella, lo que le parecía raro pues en su camino no había divisado ni una sola nube, golpeó la puerta varias veces pero nadie salió a abrir, y entonces escuchó, una voz casi como un susurro se mezclaba con la brisa, golpeó la puerta con aún más fuerza, pero nada, el fresco de la brisa se colaba por su abrigo haciéndole erizar el cuerpo en un gran escalofrió, -- Tereza, Hermana Tereza, so yo Aisha- Grito un par de veces, antes de voltear de golpe al sentir que una presencia la observaba , lo que obviamente era inútil no podía ver nada,pero no pudo evitar hacerlo,   podía jurar que había escuchado la voz susurrarle al oído cosas que no podía entender- Tranquila Aisha no seas tonta solo es la brisa.- se dijo. La noche estaba muy extraña intentó abrir la puerta unas veces pero no lo consigió, recodró que la hermana tereza siempre tenia velas debajo de la piedra pequeña del ultimo escalón,"para alguna emergencia" le había dicho de pequeña y de inmediato bajo a buscarla, que bueno que su encendedor si funcionaba. Aisha no fumaba ni nada pero su amiga Linehi si, y al no poder quitarle el vicio se resigno a llevar un encendedor consigo para prestarle, a pesar de no estar de acuerdo con ella y de no creer que fumar sea bueno, le agradeció que lo hiciera pues en ese momento de verdad necesitaba la llama de ese encendedor. Mientras encendía las velas, que por suerte aún seguían ahí después de tantos año, Aisha pensó lo tonta que era, debería de haber prendido el encendedor antes y no estar tan asustada como una chiquilla, y ni eso, porque jamás le había temido a la oscuridad de pequeña. Así que inflo su pecho y se dispuso a ponerse de pie, muy orgullosa de si misma por no temerle a nada, o eso creía. Un sonido se escucho entre los pastos como si alguien o algo caminara de un lado a otro en las cercanías, se puso de pie en un solo salto quedando un escalón mas arriba, de inmediato mas sonidos se sumaron, como si varios corrieran al rededor solo para detenerse en seco, un silencio mortificador rodeo el inmenso bosque por completo, y sintió como si una piedra de hielo le recorriera la columna vertebral dejándola estática. A la mierda el no temerle a nada, las cosas se estaban poniendo muy raras y tenebrosas, el bosque jamás se había comportado así, siempre habían ruidos de grillos o sapos cantando, para mejor la luna ni se había molestado en aparecer, se suponía que hoy seria la luna llena y al estar en el solsticio de invierno debería ser mas grande que nunca pero ni eso. Bajo un escalón intentando alumbrar, pero la tenue luz de la vela no permitía ver mas allá que el pasto que le seguía al escalón, iba a bajar para poder distinguir mejor, pero algo le dijo que no lo hiciera, en ese momento no supo bien si había sido su imaginación o su conciencia o si ella misma hablando en voz alta pero la voz fue muy contundente y muy clara esta vez en su oídio, ademas que que le jalaron a la altura de sus tobillos del liviano saco de hilo largo que se habia puesto como abrigo, de inmediato se dio vuelta en sus talones y comenzó a subir los escalones de dos en dos, mientras lo hacia los ruidos a su espalda comenzaron a escucharse  más frenéticos y cada vez mas cerca. Una voz en su cabeza le decia corre y fue lo que hizo, al llegar  a la puerta se dispuso con todo su cuerpo para derribarla pero esta se abrió de la nada entrando de un salto y tomándola enseguida para cerrarla. 

  • - O Tereza porque no has abierto la puerta antes, me he llevado un susto tremendo- dijo aún de espaldas al interior de la casa y recostada con la frente sobre la madera de la traba que colocó apenas la puerta se cerró y la vela aún en su mano, comenzó a respirar mas pausada intentando tranquilizare. -- Creo que hay una manada de lobos afuera o algún otro animal- dijo quitándose el bolso y dejándolo en el piso antes de darse la vuelta. - creo que han querido usarme de alimento, que bueno que has abierto justo a tiem...- Al voltear notó que estaba hablándole a la nada, de inmediato el poco aliento que había recuperado se fue por la borda y una sensación de vació la invadió por completo. Comenzó a caminar por la casa en busca de la monja pero era como si nadie hubiese vivido ahí por siglos. Las paredes estaban desgastadas, la chimenea estaba arruinada y solo quedaban restos de madera de lo que alguna vez habían sido sillas y mesas, era como si el mismísimo tiempo hubiera saltado centenares de años,  la viga de la puerta que daba al cuarto de la hermana estaban caída por lo que no se podía pasar, pero al alumbrar dentro de la habitación noto que no había nada. Continúo caminado cuando volvió a escuchar los ruidos provenientes de afuera, agradeció que las paredes exteriores aun estuvieran paradas, fue entonces cuando escucho como los ruidos se alejaban como rodeando la capilla. - O Mierda- salio corriendo hacia el fondo pero era demasiado tarde, algo había entrado por la puerta trasera. En pánico corrió lo mas que pudo y se encerró en una pieza que se encontraba rebuscada entre las paredes y que bajaba como si fuese un sótano, colocó algo en la entrada para bloquear el acceso y fue entonces cuando recordó donde estaba, era su guida secreta.  Aún con la vela en la mano comenzó a buscar desesperada,- Donde estas donde estas- sus ojos se alegraron al ver el arco aún intacto parado sobre un extremo de la habitación, corrio de inmediato a su lado, cuando escucho un fuerte sonido a sus espaldas, o no la habían descubierto, tomo el arco y una vieja flecha que se encontraba a su lado, al verla noto que no era la mejor de las flechas, continúo buscando pero el sonido se hizo mas fuerte y la traba que había  puesto se rompió, sin mas que hacer vio como algo se le venía encima y sin siquiera pensar arrojo la vela y sin ver a donde apuntaba disparo la vieja flecha con el arco.



Amira Aisha

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Editado: 27.03.2019

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