La Hija De Poseidon [1.1]

Capítulo 39| Disculpas

A L I D A

A L I D A

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Ver al hermano menor de Demi siendo traído por Aileen y saber que ella lo cuido durante tanto tiempo me hacía sentir muy mal por haberla lastimado así. Ella había sido tan buena con Diomenes y yo la puse en mi venganza, pero ni siquiera con haberla casi matado el vacío que había en mi corazón pudo llenarse. En ese momento entendí que había cometió un error y debía enmendarlo. Tras pensarlo por mucho tiempo me decidí por ir al olimpo a pedir mis disculpas a las princesas y al príncipe. Lo cual me hacía sentir un poco incomoda la situación me resultaba un poco extraña pero el lado bueno es que mi mamá en su rato de lucidez apoyo mi decisión de pedir disculpas.

Por primera vez en la vida entraría al olimpo por la puerta de enfrente y no por el techo o por algún espejo como lo había hecho antes. Mi voz tembló cuando pronuncie mi nombre y a mi mamá las puertas del olimpo se abrieron dándome paso. Cada parte de mi cuerpo temblaba sentía que las manzanas que había comido saldrían de mi estómago, caminé en silencio me dirigí a la sala de tronos ahí estaban Ylenia, Aileen y Apolión sentados en los tronos de sus padres.

Saber que me estaban esperando resulto intimidante y ver que ellos me miraban sin ningún rastro de odio me hizo sentir aun peor por lo que le hice a Aileen. Por lo general no me disculpo por hacer desastres yo dejo un caos por donde paso y no necesito pedir disculpas porque no es mi problema. Ahora seria una de las pocas veces que tendría que afrontar las consecuencias de mis actos y tengo miedo, mucho miedo de que sea condenada a vivir en el tártaro como los titanes.

– Hola princesas y príncipe – tragándome el orgullo me incline haciendo una reverencia delante de ellos quedando casi de rodillas sin querer levantar mi mirada por lo que estaba a punto de decirles.

– Hola Alida, para que nos has pedido verte en este día – la voz seria de Apolión me daba escalofríos pero los retuve parándome derecha para verlos alzando la mirada. Entrelazando mis dedos delante de mi para que no pensaran que esto era una mentira y cruce los dedos para romper la promesa.

– Príncipe Apolión he venido a pedir disculpas a las Princesas y a usted príncipe por todo el daño que cause y estoy dispuesta a recibir el castigo que merezco – agache la cabeza intentando recordar el rostro de mi padre para sentirme mejor. Retuve las ganas de llorar apretando mis ojos con fuerza y mordiendo mi labio apenas un poco, el recuerdo de mi papá hace que esta situación sea mas fácil de llevar.

– ¿Y ese repentino cambio a que se debe? – pregunto Ylenia. Levantando la mirada pude ver a la princesa inclinándose hacia el frente para escuchar mejor mi respuesta. Respire hondo y mire a los monarcas para hablar fuerte y claro.

– Princesa Ylenia la venganza no me devolvió lo que perdí ni tampoco me hizo sentir bien y cuando me enteré que ustedes han sido muy buenas con Diomenes, eso me hizo reflexionar – mi voz tembló un poco y lleve mis manos a mis ojos frotándolos para no llorar, quería que ellos me condenaran de una vez para no tener que volver a hablar de mi papá.

– Estas perdonada Alida y no tendrás ningún castigo ya pasaste por mucho dolor, sólo te pediré que vayas a arreglar las cosas con Calisto está muy triste desde que pelearon – mire con los ojos muy abiertos a Aileen que hablo tranquila dejándome miles de preguntas atoradas por querer salir. Después de todo lo que le hice ella me da el perdón y sin ningún tipo de castigo.

– ¿Habla enserio princesa Aileen? – una emoción estaba creciendo en mi pecho queriendo correr a abrazar a Aileen y correr en busca de mi novio para llenarle la cara de besos.

– Si es enserio ahora ve Alida – me alentó la princesa del rayo – Espera antes de que te vallas deja la formalidad de princesas y príncipe eso no nos agrada demasiado – comenta la rubia viendo a sus primos que asienten.

– Gracias a los tres me retiro – salí corriendo de la sala de tronos dispuesta a recorrer todo el olimpo en busca de mi novio.

Los talleres del olimpo me confunden un poco por lo que termino abriendo puerta por puerta hasta que logro encontrar el taller de Hefesto. El lugar es un sitio oscuro iluminado por antorchas y desde el umbral de la puerta se siente el calor de las brazas. Ruidos del martillo siendo golpeado contra los yunques hacen eco contra las paredes del taller. Escucho beses que no son procedentes de Calisto y sospecho que deben ser de sus hermanos. El lugar es demasiado caluroso y tengo que desabrochar algunos botones en mi camisa porque comienzo a sudar.

– Calisto – grito por encima de los ruidos de los martillos que cesan en cuanto mi voz comienza a sonar como un eco. Miro el sitio encontrando espadas, rayos flechas y demás cosas que no entiendo para que son. Mis tacones resbalan con un liquido que esta tirado en el suelo y termino dándome un fuerte golpe. – Por mis manzanas – chille sintiendo un dolor detrás de mi cabeza pero se desapareció en cuanto abrí mis ojos y vi a Calisto mirándome.

– ¿Como lograste entrar aquí? – pregunto el castaño viéndome con sus ojos de color carbón mientras yo continuaba tirada en el suelo. Me levante sola sintiendo dolor en mi cabeza pero lo ignore para verle a la cara y tomar su mano.

– Me disculpe con las princesa y el príncipe ahora las cosas entre nosotros se solucionaron. Ahora quiero hablar contigo Calisto porque tu eres con quien en verdad quiero arreglar todo esto, te pido perdón por haber arruinado las cosas pero quiero que sepas que en verdad te quiero. Se que las cosas conmigo nunca serán tranquilas pero eso es lo que te gusto desde un principio de mi – el callo mis palabras con un beso profundo que me dejaba claro que estaríamos juntos.



Danny Baladon

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En el texto hay: hija de poseidon, semidiosa, poseidon

Editado: 05.09.2020

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