La Maldición del Sol

CAPITULO 1

 - Sí vienes a matarme hazlo de una buena vez – dijo Matt casi a modo de suplica

 - Un inmortal pidiendo ser asesinado, eres una decepción para nuestra raza – respondió Angélica en un tono molesto. – compórtate como lo que eres – dijo Angélica paseándose por la habitación de madera con su caminar sensual

 - Tú no sabes nada, mi maldición va más allá de la de ustedes – dijo Matt mirando al suelo de madera húmeda sentado al borde de la cama de metal

 - “Ustedes” ¿acaso te crees superior a nosotros? Tu “maldición” en realidad es una bendición, tú definitivamente no puedes morir, decapitarte, quemarte, volverte polvo, el sol y ni siquiera un suicidio te puede matar, estas bendecido, eres el único de todos nosotros que puede salir al sol sin el temor de morir en una maldita agonía – Angélica pasó sus manos por la pared de madera húmeda

 - No hables de lo que no sabes Angélica, mi inmortalidad es una maldición, aunque salga al sol y no muera me quemaría y ardería sin parar, si explotó sufriría mil veces más y también sufriría cuando mi cuerpo se vuelva a unir, si me decapitan me dolería mil veces más y aún más cuando mi cabeza se vuelva a unir o reaparezca, sin contar con que…

 - Ya me sé esa parte – interrumpió Angélica. – me sé toda tu maldición de memoria y no hay vampiro que no la conozca, no hay vampiro que no sepa de la trágica historia del ultimo descendiente de Caín, deja tus melancolías para alguien más, todos estamos metidos en un mismo problema y te ocupamos, eres de los pocos del primer linaje que sigue con vida – Angélica clavó su mirada en Matt molesta

 - ¿Qué pretenden?

 - Pues reunirnos a tomar el té… ¿Qué crees idiota? Vamos a buscar la forma de quitarnos la maldición – Angélica se molestó aún más

 - ¿Y enfadar a los dioses?

 - No tenemos otra opción, es nuestro momento, los dioses y sus guerreros no están, los Nefilim están con sus cosas, los hombres lobo tienes otros asuntos, justo ahora no hay nadie que se entrometa en nuestro camino

 - Están lo humanos – replicó Matt

 - Ellos no son un peligro

 - Lo son, ellos mataron a algunos de la primera generación, mataron a muchos de la segunda generación y masacraron a los de la tercera y cuarta generación de los cuales dudo que quieran salir en esa búsqueda

 - Pues te equivocas, todos los de primera generación vamos a buscar eso, los de segunda y los que quedan de tercera también, solo nos faltarías tú, contigo tendríamos mayor oportunidad – Matt pareció pensarlo

 - Cada uno de los de la primera generación son egoístas, solo buscaran para sí mismos y talvez para los de segunda y tercera que ellos mismos convirtieron o que lo hicieron los suyos

 - Sigues renegando, piensa, si encontramos la forma de sacarnos esta maldición talvez también puedas quitar la tuya – Matt se quedó en silencio unos momentos y después elevó su cabeza para ver a los ojos a Angélica

 - Lo haré dependiendo de una sola cosa ¿Cómo piensan buscar eso sin los dioses que nos la impusieron? – Angélica solo miró los verdes ojos de Matt, unos ojos sin brillo, muertos. – si tu respuesta no me convence… Olvídate de mí

 - Vamos a ir por los que iniciaron con los que nos maldijeron, vamos a ir al origen de los olímpicos, vamos a ir por los titanes – el rostro inexpresivo de Matt no cambió, sus ojos le miraron de arriba abajo

 - ¿Cómo piensan encontrar a los titanes castigados por los dioses, encerrados en un lugar al cual ningún humano puede llegar – dijo Matt señalando lo obvio

 - Con los humanos, hay un humano llamado Blys que tiene información de ellos – Matt siguió sin cambiar su expresión

 - Si alguno de segunda, tercera o primera generación se le ocurre hacer algo estúpido, lo mato – dijo Matt con una voz tranquila impropia de alguien que hace una amenaza

 - Descuida, no hace falta que lo digas, ya todos lo sabemos – dijo Angélica esbozando una sonrisa. – trabajaremos juntos, pero nos reuniremos dentro de dos días los de primera generación, date una ducha que apestas, vendré por ti – dijo Angélica saliendo de la habitación 4 x 4 de Matt

 - Había pasado mucho desde que alguno tuvo contacto con Matt, la maldición que le impusieron le condenó a una vida de soledad y aislamiento, pero no parecía haber perdido su letalidad aún, después de todo los del linaje de Caín fueron conocidos por su habilidad para asesinar.

JAKE

 - Jake, deberías de medir tus lujos, en cada ocasión que te veo tienes cosas más inútiles y más costosas – comentó Angélica paseándose por el salón

 - No le veo nada de malo, ya que no puedo andar por ahí con el sol, que menos que estar aquí con comodidad – Jake se sentó en un sofá blanco que había en el salón, después acomodó su larga cabellera roja hacia atrás y soltó dos botones de su saco negro

 - Demasiado para mi gusto – comentó Angélica tomando asiento en otro sofá blanco frente a Jake, acomodó su vestido rojo, cruzó sus piernas y con su mano derecha acomodó su lacio cabello negro que llega hasta los hombros

 - Vamos directo al punto ¿encontraste a Matt?

 - Sí, incluso hablé con él, le convencí para que nos ayudará – Jake no pudo ocultar su asombro

 - Con ese desgraciado tenemos una mejor oportunidad

 - Dijo que matará al que haga algo estúpido – comentó Angélica con una sonrisa

 - Típico de él, mientras no se meta conmigo no me interesa

 - ¿Podrías con él? – preguntó Angélica curiosa

 - De ser por su maldición ya le habría matado – dijo Jake con aires de grandeza

 - Eso me gustará verlo

 - Cuando nos quitemos esta maldición, verás como le arranco la cabeza a ese infeliz, le haré el favor de matarle de una buena vez

 - ¿Qué dicen los demás de primera?



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En el texto hay: vampiros, maldicion, traicion y tragedia

Editado: 05.02.2020

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