La Mansion

CAPITULO 2: SUCESOS EXTRAÑOS

 

Ya llevo una semana en este pueblo, todo ha sido monótono y súper normal, no digo que no me guste lo normal o seguro, es solo que la monotonía mata mi paciencia la cual no es mucha; todo esta semana he tenido la misma rutina, despertarme a las cinco, llegar al colegio encontrarme con mi único amigo castaño, al terminar la clases hacer las casas al terminar la escuela y luego encontrarme con Eliot a hablar o ir a algún lugar del pueblo y luego hablar con Julián y dormir; la misma rutina toda la semana me tiene completamente harta.

-¿Qué te pasa?-pregunto mi progenitor sentándose al lado derecho del sofá junto a mí.

-nada solo estoy harta-dije sincerándome un poco, pero sé que en mi voz sonó lo irritada que estoy.

-¿de qué? Solo llevamos una semana-dijo en forma de burla, lo mire mal para luego suspirar rendida; me recosté en su hombro mirando al televisor que estaba apagado y se podía ver el reflejo del sofá, total podía ver a mi padre y a mí.

-exacto, solo llevamos una semana y la rutina es la misma todos los días-dije cerrando los ojos un momento.

-cámbiala-dijo con simpleza.

-es más fácil decirlo que hacerlo-dije, no tenía tiempo, aparte de que no se me ocurre como cambiar la rutina sin adentrarme al bosque y luego ser reñida por Eliot con una gran charla de él porque no me puedo acercar al bosque.

-solo escucho escusas-se rio a carcajadas después de decirlo, sé que tiene razón solo que no se me ocurre como cambiar-hoy es domingo y tengo que salir ¿Por qué no investigas la casa?-me separe de su hombro y lo mire; eso no se me había ocurrido lo más probable es que no lo habré pensado por estar concentrada en no poder ir al bosque.

-no se me ocurrió- murmure- ¿a dónde iras?-pregunte recordando las palabras que dijo antes.

-no me sorprende que no lo hayas pensado, si hay un bosque cerca nunca piensas en nada-tenía razón, me toque que el pecho precisamente donde estaba el corazón y hice un expresión de dolor.

-hay -me miro con burla-ok, me conoces- dije dándole un pequeña sonrisa.

-lo sé, y iré por unas horas a hacer unos últimos trámites-dijo encogiéndose de hombros quitándole importancia, asentí, miro el reloj de su muñeca-ya me tengo que ir, adiós hija-dijo dándome un beso en la cabeza antes de irse. Suspire y mire la casa, es hora de investigar.

Subí a mi habitación cambiando la camisa holgada y mocho por un buzo y un legui negro, tome una de las cajas que tenía debajo de mi cama, tomando de su contenido mi canguro, una linterna, una libreta que uso para escribir mis aventuras o los misterios que encuentro, un lápiz y lapicero, un vela junto con unos fósforos por prevención, y una pequeña navaja por si encuentro animales salvajes, después de todo la casa estuvo deshabitada por unos setenta años, pudo en este tiempo ser habitada por animales que buscaba refugio.

Salí de mi habitación lista para inspeccionar la casa, baje al primer piso buscando el sótano, porque dudo que una gran mansión no tenga un sótano, busque por más de media hora y no encontré nada. Suspire decidida a investigar el segundo piso, cuando vi en la pared un corte que estoy segura no estaba hay antes, me acerque y lo toque, parecía que se había despegado, pero la casa no le pusieron esto, la pintaron; entonces ¿Por qué esta parte esta forrada en vez de pintada? ¿Qué hay detrás? Sentí como la curiosidad e intriga y la emoción de lo desconocido comenzaba a apoderarse de mí, ignorando por completo el terror de lo que podría pasar.

Le di unos leves golpes a la pared buscando el punto hueco, hasta que lo encontré, mire unos centímetros del lado derecho de donde me encontraba y donde estaba la separación de cinta y pared, parece que para despistar en vez de forrar solo donde estaba la puerta forraron una gran parte, ¿Quién la mando a forrar? Y ¿Qué ocultaba?

Saque la pequeña daga que tenía en mi canguro y con cuidado busque la parte del marco, al encontrarla con cuidado corte intentando no hacerle ningún daño a la puerta, al terminar busque la manija la cual no estaba, la puerta no tenía manija ¿Qué puerta no tiene manija? ¡Perdí mi tiempo! ¿Cómo voy a abrir si no hay de dónde? Ya que, al menos lo intente, rodé con cuidado el estante de libros que estaba cerca y cubrí la puerta del sótano, resignada me dirigí al segundo piso sin quitarme la intriga de como poder abrir la puerta ¿y si es de esas puertas que se abren desde dentro? Estoy bien jodida entonces.

Al llegar al segundo piso mire todas las puertas en el ala oeste el cual es contrario a las habitaciones principales que estaban en el ala este, y en ese ala estaba la mía y la de mi padre; aun no entiendo si arreglaron toda la mansión, ¿Por qué no arreglaron la luz en esta parte? Comencé a abrir puerta por puerta sin encontrar nada importante o que me llamara la atención, estaba en la última puerta y entre ya sé que no voy a encontrar nada, otra vez. Observe la habitación parecía más decorada que las demás, pero parecía la de una niña pequeña solo que no estaba con el normal rosa y colores alegres si no unos más oscuros aunque había unos grises claros, se parece a mi cuarto; mire toda la habitación alumbrándome con la linterna, estaba la cama, una pequeña biblioteca, un escritorio y una pequeña silla era muy sencillo solo que la cama tenía varios muñecos y otros estaban repartidos por toda la habitación en diferentes partes, me acerque a la cama y tome al pequeño oso color café, era lindo sus ojos o los botones que son sus ojos eran morados y tenía un pequeño lazo azul rey en el cuello dándole un toque de elegancia, estaba a pesar del tiempo es muy buenas condiciones este y los demás peluches y juguetes, mire la biblioteca y tenía cuentos de niños pequeños, tome el que decía “caperucita y el lobo” ese libro desde pequeña siempre me ha gustado, también había otros conocidos y que nunca había oído o leído, abrí el libro que tenía en manos y lo comencé a leer, una rápida lectura a decir verdad, era el mismo título pero no se parecía para nada a la historia que yo conocía era… diferente, completamente diferente trataba de caperucita sí, pero el lobo nunca se la comió ni a su abuela, si no que se veían a escondida y se enamoraron y luego inventaron la historia de que el lobo se había comido a caperucita y a la abuela para escapar, mire la última página que decía en mayúscula “LA VERDADERA HISTORIA DE CAPERUCITA Y EL LOBO” ahora que recuerdo mi mama me decía que la mayoría de las historias se ven desde distintos puntos ya sea del afectado o del afectador.



J.S

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En el texto hay: amor y magia

Editado: 03.07.2018

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