La Mansion

CAPITULO 3: UNA HISTORIA.

Sentí una molestia en los ojos obligándome a abrirlos, mire a mi alrededor ¿en qué momento me había dormido ayer? No recuerdo, solamente recuerdo todo lo que llore. Escuche un pitito demasiado molesto, busque el origen el cual era mi alarma, la apague y me levante tenía que cambiarme, hoy tenia clases después de todo.

Al terminar de alistarme, baje dejando a leila dormir tranquilamente no la quiero molestar; al bajar encontré a mi padre haciendo el desayuno, me acerque.

-buenos días-salude con la voz un poco ronca, lo más probable es que este así por el llanto de ayer.

-buenos días zinerva-me devolvió el saludo-siéntate ahora te doy el desayuno-dijo sonriéndome un poco triste, no lo mire simplemente me fui a sentar, a los segundos ya ambos estábamos comiendo en un silencio para nada cómodo.

-hija-me llamo, suspire mentalmente, odio cuando yo actuó de forma inmadura, lo mire-cuando llegues a casa en la tarde…-miro a otro lado nervioso, lo más probable es que esté buscando que palabras usar-…si quieres, pues te puedo contar la historia y todo, ya sabes…-se notaba su nerviosismos, lo interrumpí antes de que comenzara a divagar.

-entiendo-le dije mientras me levantaba y me acercaba para abrazarlo-si tú y mama lo hicieron fue para protegerme, lo entiendo-dije abrazándolo más fuerte- no te preocupes escuchare todo lo que tengas que decir en la tarde, pero…-me separe lentamente-…tengo que ir a clases-tome mi mochila y Salí de la casa, me subí a mi moto y arranque hacia el colegio o como hace tiempo he escuchado decir a varios adolecentes “ todos los días tenemos que ir a la cárcel” entre otras frases que no me importan realmente.

Al llegar estacione y me encamine a dentro del gran edificio buscando al pequeño niño que es mi único amigo, a los minutos el me encontró a mí, como siempre se me acerco sonriente, yo solo le regale una pequeña sonrisa.

-hola zinerva-saludo mientras llegaba corriendo.

-Eliot –salude mirándole de pies a cabeza, traía puesto un chamarra roja y un jean negro, la punta de sus cabellos estaban negro y creo que en su rostro se colocó maquillaje negro haciendo de ojeras. Alce la ceja, ¿a qué se debe esto?

-¿no es genial? Ahora me parezco a ti-dijo riéndose y poniendo unas caras raras, intentando mostrándose serio lo cual no logro y dudo que lo haga algunas vez en su vida.

Suspire las ideas de este chico con únicas y fastidiosas, busque en mi mochila un pequeño pañuelo, le tome del rostro y le comencé a limpiar el maquillaje sin importarme los pretexto y berrinches que estaba haciendo; cuando le limpie todo el maquillaje le quite la capucha y le alborote el cabello que estaba arreglado. Al terminar él tenía un pequeño puchero en sus labios.

-¿Por qué?-chillo, lo mire indiferente, pero estoy que me muero de ternura.- me parecía a ti-sus ojos se cristalizaron, se nota que es solo un niño.

-tu eres tú, no necesitas parecerte a mí, me gusta tu personalidad-me sincere, él sonrió feliz.

-miren chicas, la pareja de raros-dijo una voz chillona que reconocí, esa chica y su grupo de seguidoras, me molestan desde el segundo día de clases, solo porque me negué hacerle la tarea. Suspire esto va para largo.

-¿Qué quieres?-le pregunte fría, volteándome para mirarla, de forma instintiva jale a Eliot para que se escondiera detrás de mí; ella me miro con odio y yo indiferente, no tenía por qué mortificarme por esa chica.

-solo pasaba y pues pensé “¿Por qué no molestar a mis nuevos juguetes?”-dijo de forma burlona, poco me importaba lo que dijera.

-no sabía que las zorras podían pensar, mira que después de todos los animales a pesar de tener el cerebro como una nuez lo pueden usar-dije seca y con burla; algo que la gente aprende es nunca meterse conmigo o a los que protejo, pero esta zorra a estado insistiendo demasiado que me está comenzando a hartar.

-¿a quién le llamas zorra?-algo que odio de la gente “popular” o como yo digo idiotas, es que se dejan llevar demasiado por los sentimientos que tienen en el momento en el que los desafían o dicen sus verdades.

-a la única que veo-en realidad no me tenía que esforzar para hacer sacar de juicio a Isabel, por lo que me conto Eliot su familia es descendientes de los que asesinaron a la bruja blanca por lo que son cazadores, aunque ella no tiene pinta de cazadora, pero de todas formas estoy a la defensiva porque hay veces que las personas no son lo que aparentan.

-tu…-iba a seguir chillando pero sonó el timbre, gracias dios me libraste de su irritante voz.

-adiós Isabel-me despedí con burla, tomando a Eliot del brazo que estaba riéndose.

-eso fue divertido, cada vez es más divertida que la anterior-dijo cuándo se pudo calmar del ataque de risa; Lo deje en su salón y me fui al mío. El día paso tranquilamente o lo tranquilo que puede pasar si tienes un amigo que habla hasta por los codos, aun pequeño grupo de zorras que intentan hacerte la vida imposible sin lograrlo y estas con la intriga de cuál es el pasado de tu madre, si el día paso con demasiada normalidad.

A la hora de salir estaba segura que me caería en cualquier momento, estoy cansada tanto mental como físicamente, pareció que toda la mañana todo el mundo se puso de acuerdo para molestarme y no dejarme tranquila, primero Eliot que tuvo más energía de lo normal, después cuando me pude esconder de él, encontré a Isabel y a su grupo que me molesto hasta que pude irme, y ni en clase estuve tranquila los profesores me preguntaban a cada cinco minutos, estoy segura que mi rostro parece demacrado.



J.S

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En el texto hay: amor y magia

Editado: 03.07.2018

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