La Reina De Hielo

Capítulo 7.

Piero sonreía con los ojos brillosos de pura emoción y admiración, Alexandra era tan diferente a como aparentaba ser en el trabajo, tan dulce, tan cariñosa, tan atenta… a Piero se le aceleraba el pulso con sólo contemplarla sentada en el jardín jugando con la bebé Dulce y con Kary, a pesar de no ser su verdadera madre se portaba como tal… y mucho mejor, de repente él vio que una personita muy especial notó su presencia y se le acercaba.

¡Hola! Soy Kary… ¿Tú quién eres? – Le preguntó la niña acercándose a él cuando vio que las observaba, Alexandra estaba alimentando a la bebé así que no se dio cuenta cuando Karmindy se alejó –

¡Hola Kary! Mucho gusto… yo soy Piero – La saludó él dándole la mano y la niña le correspondió, era muy lista para su edad –

¡Mucho gusto Piero! ¿Qué haces aquí? – Kary era demasiado inteligente –

¡Vine a dejarle unos papeles a tu mamá!...

¡Oh! ¿Trabajas con mi mami?...

¡Sí! soy su asistente…

Tú eres el más bonito de todos los asistentes de mi mami…

¡Kary! – Le llamó la atención Alexandra acercándose con la bebé en brazos al percatarse de dónde estaba Kary –

Dime mami… - Contestó la niña colocando sus manitas detrás de la espalda y sonriéndole a Alexandra -

¡Ve a jugar a tu habitación! – Mientras decía eso notó que Piero le volvió a clavar los ojos… ¿Qué le pasaba a ese hombre? Alexandra no entendía del todo pero lo que pasaba es que verla cargando a la bebé Dulce le había tocado el alma… él amaba esa imagen de ella tan maternal –

¡Sí mami!... oye Piero ¿Verdad que mi mamá es bonita? – Le preguntó a Piero mirándolo a los ojos y señalando a Alexandra -

¡Kary!... – Volvió a tratar de controlarla Alexandra pero parece que estaba intentando algo esa niña –

¡Tu mamá es la mujer más hermosa que he visto! – Le contestó Piero a la niña sonriéndole a Alexandra que inmediatamente se le encendieron las mejillas –

¿Vendrás a mi fiesta de cumpleaños?...

¡No sé princesa… yo…! – Piero miró a Alexandra que evitaba el contacto visual con él lo más posible –

¡Mami! Que venga… - Le pedía Kary a Alexandra abrazándose a una de sus piernas –

¡Ya veremos tesoro! Ve a tu cuarto… - Le contestó Alexandra acariciando su cabeza –

Adiós Piero…

¡Kary! Dile señor Piero…

¡No! Está bien sólo Piero – Intervino Piero en lo que decía Alexandra -

¡Ya ves mamá! Por cierto Piero… ¿Eres el novio de mi mami?...

¡Karmindy! A tu habitación – Le dijo Alexandra más nerviosa que enojada –

¡Sí mami! Adiós Piero… vuelve mañana para que juegues conmigo – Le dijo la encantadora nena agarrándolo de la mano indicándole que se inclinara y cuando Piero lo hizo le dio un besito en la mejilla, esa niña era un sol –

Mi hija… es muy avanzada, demasiado inteligente y analítica, ella es muy lógica pero siempre tiene la imaginación de una niña de casi 5 años – Intentaba Alexandra explicar con toda la pena del mundo la situación algo incómoda que había creado su hija adoptiva –

¡No es necesario que lo explique! Ya me di cuenta que Kary es maravillosa e inteligente… como su mamá… y seguro esta bebé preciosa también – Exclamó acercándose para acariciar a Dulce… pero también aprovechó para acercarse a Alexandra que se alteró un poco al rozar la piel de las manos de Piero y cuando él se inclinó para besar a la bebé… también tocó levemente la mejilla de Alexandra, ella no sabía cómo reaccionar a un claro coqueteo de su asistente… que para colmo… ¡Sí la afectaba! ¿Qué tenía de diferente este hombre para que ella sintiera algo y no fuera como todos los demás? –

Sí bueno… ya vete, tengo mucho que hacer – Exclamó Alexandra alejándose de Piero y abrazando más a Dulce que se reía con él –

¡Como ordene jefa! Adiós – Le sonrió muy satisfecho de lo logrado ese día, no sólo conoció un poquito más de la mujer que lo traía loco… sino también se dio cuenta de que ella no es como aparenta ser y mucho menos como dicen –



Lucmy

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En el texto hay: amorodio, mentiras

Editado: 28.04.2018

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