La vida de un escritor

Capítulo 3: Café literario

1

El día anterior había transcurrido con normalidad después de correr a la periodista de la casa. Tras tomar cuatro o cinco tazas de café a lo largo de la noche no logró conciliar el sueño pero avanzó sesenta páginas más y publicó un avance de su novela en sus redes sociales.
El sonido del timbre resonó en su cabeza. Se levantó y caminó hacia la puerta donde se encontró con el cartero. Firmó y la tomó. El cartero siguió su camino y Víctor volvió a la casa para abrir la carta:

Puerto Kayna, Uma. 19 de enero de 2018.
Asunto: Invitación a café literario.

Sr. Stock.
Escritor de novelas románticas.

Estimado Sr. Stock, me he dado a la tarea de invitarle a un café literario donde el principal libro a discutir será Te cuido desde las sombras de Ryan Salt, tengo entendido que es uno de sus libros favoritos y que usted conoce personalmente al escritor así que mi grupo y yo quisiéramos que nos ayudase a profundar nuestro análisis y reflexión en la historia.

Un abrazo afectuoso.

Carolina Stone.

Víctor sonríe tras terminar de leer la carta y revisa la fecha del evento y se percata de que era una carta de entrega inmediata.

«Me encantaría asistir.» Pensó.

A pesar de la fama a él le gustaba interactuar con las personas, puede que esa sea la línea que separa a un escritor de un actor de cine famoso o un cantante de reconocimiento mundial, él siempre pensaba que los escritores eran la parte más humana de la fama misma, cosa que le causaba alegría.

«Puedo salir a la calle sin miedo.»

Claro, en eso también influía que en un mundo donde una pequeña sección de personas lee libros, puede que el reconocimiento se transforme directamente en dinero y no saludos ni fotos.

«Una vida tranquila y sin preocupaciones.»

Colocó la carta en la barra y se dirigió hacia la ducha.

2

—Seis treinta –Dice Víctor en dirección al perro, Kevin- Media hora y comienza el evento.

Su mascota lo ignora y camina en dirección hacia su depósito de agua.

—Volveré más tarde –Comenta Stock mientras Kevin daba algunos lengüetazos al líquido cristalino.

El escritor sube a su automóvil y sale a la calle en dirección a la mansión Stone. Ubicada en una zona residencial del ese puerto, la mansión Stone era donde se celebraban toda clase de eventos importantes organizados por la misma propietaria, Carolina Stone. Una apasionada lectora y escritora con un vasto círculo de amigos y una biblioteca que fácilmente podría contener medio millón de libros.

El gran portal que se encontraba frente a Víctor Stock se abrió para darle paso hacia el estacionamiento. Colocó su automóvil en uno de los pocos espacios libres, salió de él y caminó hacia la entrada de la mansión saludando a algunas personas en su camino, lectores conocidos, escritores y parejas de los mismos. Adentro era un lugar muy concurrido y cada uno sostenía una copa con vino tinto. Un recuerdo llegó a la mente del escritor, una borrachera con un amigo que lo hizo beber más de la mitad de la botella, acto que terminó en una escena de él tirado en el patio de su casa vomitando a más no poder.

—Bienvenido, Sr. Stock –Dijo Carolina Stone dirigiéndose a lo que para ella era su invitado de honor.

Una joven hermosa con vestido negro que la hacía parecer que había salido de un funeral se encontraba al lado de la Srta. Stone.

— ¿Nos presentarás? Caro –Preguntó Víctor.

—Oh…claro, ¿Dónde han quedado mis modales? –Se preguntó Carolina- Ella es Stephanie Ross, una muy querida amiga y lectora también.

—Me alegra volver a verla, Srta. Ross –Comentó Víctor tomándole la mano.

Ross se limitó a sonreír.

—Te traeré una copa de vino –Dijo la Srta. Stone.

Borrachera. Amigo. Más de la mitad de la botella. Vomitar hasta más no poder.

—No, gracias, no bebo, Carolina. Un café está bien. Por algo se llama Café Literario.

Stephanie soltó una pequeña risa por el comentario del escritor.

—Yo tampoco bebo –Comentó ella en dirección a Víctor- Bueno, eso desde hace años.

—No es malo de vez en cuando, pero tengo malas experiencias en ello.

—Pero no en el amor, por lo que puedo leer en sus novelas.

Carolina se retiró a traer el café y los dos sobrios del evento apenas se percataron de ello.

—Un cuadro no es como lo pintan y un escritor no es como escribe, Srta. Ross –Respondió Stock.

Stephanie lo observó con ojos de asombro.

«Por Dios… ¿Me estoy enamorando de mi escritor favorito?» Pensó ella. «Un amor a segunda vista sigue siendo muy tonto.»

— ¿Podría simplificar eso? –Preguntó ella.

—Jamás me he enamorado o he tenido alguna relación –Contestó Víctor.



Dirk Blackmore

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En el texto hay: escritor, amor, fan

Editado: 21.11.2019

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