Las Deudas del Destino

Capitulo 8

Nunca tuve tanto miedo en mi vida, hasta ese momento... Creo de verdad comienzo a cuestionarme si Dios existe, porque tal vez si tan solo me escuchará se daría cuenta de lo mucho que quiero ser salvada.

Christopher abre la puerta de su habitación, yo sigo empujándolo y gritando que pare pero el solo sigue burlándose.

—¿Ahora si me odias y me tienes miedo?, Pues voy a buscar dejártelo bien claro— me tira a la cama y cierra la puerta con llave, no sin antes tirar está última por debajo de la puerta.

—¡Christopher no por favor! ¡Estás ebrio no sabes que es lo que vas a hacer!— sigo gritando como si la fe de que alguien me escuchara siguiera viva.

Se quita la camisa y me mira sin emoción alguna, es como si ya supiera bien como lo va ser y que no le importa lo que diga.

—Recuerdas el día que te iba a vender... El comprador exigió que supieras algunas cosas sobre el sexo, claro ahora me arrepiento de no haberte enseñado en ese momento... Pero ya sabes mejor tarde que nunca— se acerca peligrosamente hacia mi y esquiva sin problema mis ataques.

—¡Pará! ¡No sigas por favor!— lo empujó pero el me toma de los brazos.

—De ti depende si seré bueno o muy malo, y no queremos que tu primera vez sea así ¿no?— me sujeta fuerte del brazo mientras toma una corbata de la mesa de noche y me amarra las manos a la cama.

Se sienta sobre mí y yo muevo mis piernas frenéticamente.

—si te mueves vas a sufrir más y estoy seguro que por tu bien no lo quieres... Además para que te esfuerzas, estás sola conmigo, en una casa lejana, ahora sí quiero escuchar que digas que me quieres— levanta mi camisa y deja al descubierto mi vientre y parte de mis senos.

Comienza dandome besos en mi estómago mientras sube hacia mis pechos, de mis ojos solo corren lágrimas y me muerdo los labios, ya no vale la pena decir nada... Solo quiero morir.

Con brusquedad levanta mi sostén y sin perder tiempo muerde sin compasión mis pezones y los aprieta lo que provoca que grite de dolor.

Esto al parecer le incomoda por lo que se levanta y toma otra corbata de la mesa de al lado la pone en mi boca, siento el dolor al forzar mi mandíbula con ella y jadeo del dolor.

—Te dije que fueras buena y si no piensas serlo pues toda perra merece tener su bozal— se quita los pantalones rápido y sus boxers.

Aprieto mis piernas para no dejarlo hacerse de las suyas pero me temo que ya ha ganado.

Es mucho más fuerte que yo y las abre sin algún problema y me quita todo... Mis pantalones y mis pantis. No puedo creer que verme así con la cara roja y llena de lágrimas del dolor lo excité.

Sin ningún tipo de lubricantes solo mete su miembro en mi y si antes lloraba ahora sí soy un mar de lágrimas de que jadeos, aprieto mis ojos y solo siento como entra y sale de mi, mientras me hace chupones en el cuello.

Aprieto mis ojos y comienzo a pedir que en este momento me muera, ya ni me importa nada... No sé puede estar peor ahora.

—Todo está todo aquello amor que decías que tenías, se ha ido verdad— dice con burla mientras aún continua y comienzo a sentir como tiembla su cuerpo.

Escucho sus jadeos a mi oído y todos miedos vienen en este momento, no usamos condón y puedo quedar embarazada... No, estoy podría ponerse peor más de lo que ya está.

Todas estos estos pensamientos atormentan mi mente hasta que siento como su semen llena mi útero... No, Dios no.

Pensé que todo iba a terminar por fin, pero al parecer aún no ha complacido sus placeres, ya que me suelta las manos y me sienta sobre su pene en donde me mueve de arriba a bajo rápido.

No hay palabras que puedan describir este dolor y agonía que siento.

Está noche será eterna...

2:00 AM...

Me quita la corbata que tenía en mi boca y descaradamente me beso ya no hago intentos por quitarlo, ya me da absolutamente igual lo que pase o llegué a pasar.

Su beso es simplemente horrible mete su lengua en mi boca con lujuria y aprieta mis pechos que han quedado rojos por sus mordiscos.

Toma mi mano y hace que toque su miembro que sorprendemente aún no se cansa con mi mano hace que lo toque otra vez de arriba a bajo y dando círculos en la punta para estimular la.

Minutos después de viene en mi mano. Se levanta de la cama y se pone su ropa que puedo suponer es para dormir, en unos de mis cajones toma una llave y abre la puerta.

Al parecer tenía una copia, por eso tiro la otra bajo la puerta sin ningún problema.

—Ya puedes irte— me dice asquerosamente serio.

Me levanto sin decir nada pero siento solo dolor en mi vientre bajo donde se encuentra el útero. 

Pongo mi mano en el para tratar de no sentir más dolor. Christopher me mira con algo de preocupación, tal parece que ya se le está pasando la borrachera.

Toma la camisa que tenía hace unas horas puesta y me la pasa, yo la miró serie y con las pocas fuerzas que tengo me levanto y voy directo a mi habitación sin decir nada.

Desearía irme a bañar pero el dolor es cada vez más fuerte, por lo que decido tomar mi cobija y arroparme. No sé si es el dolor o tal vez el cansancio el cual me hace tener alusinaciones y ver la cara de mi... ¿Abuela?

—Scarlet, cariño ya es tarde hora de ir a cenar— corro hacia ella y está me espera con los brazos abiertos y una sonrisa en sus labios.

—abuela, ya casi es mi cumpleaños— digo muy sonriente mientras la abrazó.

—Claro cariño mi nieta ya es una niña grande— me mira con alegría—Vamos a cenar cariño— 

Me toma de la mano y entramos a la casa, tal como le dijo mi abuela sirve un plato de pollo en salsa de champiñones, ensalada y arroz. Luego simplemente vemos una película animada y ya es tiempo de ir a dormir.

Nos dirigimos a mi habitación luego de haber lavado mis dientes y me acuesto en mi cama mientras mi abuela se sienta a un lado.

—Abuela... Mi mami vendrá para mí cumpleaños— me mira con sorpresa y un poco de dolor.



Meyc Estefanía M.C

Editado: 13.08.2019

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