Lo que cuentan los arboles

Jacob, un paso al más allá

Jacob, un paso al más allá.

Jacob se encontraba celebrando el logro en su empresa, en una sala un poco oscura, estaba él con 10 amigos y su antigua novia. Todos celebraban, todos bebían y todos felicitaban a Jacob porque decían que todo era gracias a él. A pesar de todo esto, Jacob no se sentía cómodo, se sentía incompleto y vacío, poco a poco se fue retirando a el balcón, quedándose viendo a la nada y sintiendo una gran melancolía.

Mientras estaba en el balcón, se acercó su antigua novia, Heidi. Empezó a hablar con él, hablaban acerca de su pasado y de como la estaban pasando ahora, el cariño entre ellos permanecía, nunca dejaron de quererse, ni nada parecido. De un momento a otro, Heidi lo invitó a su habitación, cuando los dos se encontraban en el acto sexual, Jacob tuvo un pequeño ataque de pánico. Escandalizado y confundido no sabía que hacer, empezó a dar vueltas en la habitación, a gritar y a saltar, cuando volteó vio a Heidi con un arma en su mano, en ese momento Jacob cayó al suelo.

Al despertar, estaba al frente de una plaza, una plaza que había visitado mucho de niño. Se encontraba un payaso, junto a una bicicleta llena de globos, Jacob empezó a caminar hacia ella, pero en ese momento se cayó. Al levantarse estaba en la sabana africana. El pasto era seco, el sol quemaba sus cabellos, no había nada a su a rededor, no había nada de sonido y justo al frente de él se hallaba una cabaña.

Cuando se fue dirigiendo a la cabaña, todo se volvía oscuro, el suelo pantanoso y la cabaña tenebrosa. La luna resplandecía sobre él y se veía enorme. En la cabaña encendieron las luces, él se acercó a escondidas para ver por la ventana.

Había una escena ya vivida, Se encontraba Heidi con el arma apuntándolo, Jacob no entendía como podía haber otro igual a él, o no sabía si eran la misma persona. En ese momento entró un niño a la cabaña y le quitó el arma a Heidi. Cuando Jacob fijó su mirada vio que era idéntico a él cuando niño. No entendía que era todo esto, así que salió corriendo despavorido, hasta que el payaso del carrito se atravesó en su camino y lo detuvo. Escuchó muchos ruidos y al darse cuenta estaba rodeado por las personas y las imágenes de los lugares que había visto en estos cortos minutos, del susto cayó desmayado…

Al abrir los ojos, pudo ver su habitación, su cuerpo ensangrentado yacía ahí tirado, Heidi estaba llorando. Él no entendía que sucedía, ni como podía estar viendo su cuerpo muerto, en ese momento lo único que hizo fue llorar…

 



Moises Maxwell

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En el texto hay: magia, policia, monstruos

Editado: 29.09.2018

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