Locura Indemne

Capítulo 2: Sobrevivir

Poco a poco recuperé el conocimiento y lo primero que sentí fue algo frio y húmedo mojando mi cuerpo suavemente… una tos violenta me asaltó y duró unos segundos mientras me arrastraba lejos de la corriente del rio y luego me volvía a dejar caer al suelo, esta vez dejando que mi mirada vagará por el cielo y mi espalda descansará en la húmeda tierra…

Luego de unos minutos, con un quejido giré mi cuerpo, y mi cabello mojado se deslizó por este… me senté para ver a mi alrededor de manera borrosa hasta que poco a poco mi vista se aclaró y pude apreciar mejor el lugar donde me hallaba…

─ ¡Rin! ¡Rina! ¡¿Dónde estás?! ─comencé a gritar al recordar cómo había llegado a ese lugar. Traté de pararme, pero me vi imposibilitada de hacerlo cuando sentí un ardiente dolor en la pierna, desistiendo en el momento.

De verdad que hubiera sido mejor esperar a recuperar TODOS los recuerdos antes de hacer algo así… abrí los ojos recordando otra cosa, dirigí una mano a mi muslo y… ¡sí! ¡todavía estaba ahí el cuchillo de Lúa! Lo agarré e hice dos cortes en el pantalón del lado de la herida.

Ambos comenzaban desde un poco más arriba de la rodilla, que es donde se alojaba la bala. Terminé de cortar la tira que quedo al hacerle eso al pantalón y con ella me hice un torniquete para evitar que siguiera sangrando.

Tal vez pude haber cortado las tiras que amarraban mis muslos, pero era mejor que sufriera el pantalón pues de esta manera no me lo tenía que quitar para atenderme la pierna. Una vez hecho esto dirigí mi mirada a la orilla del río y vi como algo estaba brillando. Con precaución me acerqué y recogí la pistola que no había logrado ser arrastrada por la corriente… mi mirada se tornó sombría y girándola revisé cuantas balas quedaban… dos… eso era suficiente para cuidar de Rin y de mi… Rin.

─ ¡Rin! ¡responde niña! ─comencé nuevamente a gritar moviéndome con cuidado por la orilla del rio hasta que unos pasos más adelante vi que se encontraba el cuerpo de una niña de unos 13 años─ ¡Rin! ─exclamé preocupada. Corrí hasta donde estaba ella, o por lo menos lo intenté, pues no di ni dos pasos cuando caí al suelo una vez más─ Ugh, esto me está comenzando a estresar ─murmuré.

Escuché un suave quejido y al levantar la vista vi que mi hermana comenzaba a despertarse tosiendo por el agua en sus pulmones como yo lo hice hace unos minutos atrás. De rodillas me acerqué a donde estaba y la volteé recostándola un poco en mis piernas mientras sobaba su espalda para que su tos se calmará y el agua terminara de salir.

─Ate…lía ─Me llamó con un poco de dificultad. Le quité con cuidado unos cabellos que se habían pegado a su cara por el agua.

─Me disté un buen susto niña ─dije aliviada dejando asomar una pequeña sonrisa.

─ ¿Dónde… cof, cof, estamos? ─Me preguntó comenzando a sentarse viendo a su alrededor.

─En un rio ─Le dije con simpleza.

─ ¿Un qué? ─dijo algo perdida… espero que la caída no le haya dañado la cabeza.

─Un rio, ya sabes ¿esa pequeña zanja en la tierra por donde corre agua limpia, y a veces termina en una cascada…? ─Le explique pacientemente. De repente abrió bastante los ojos y de un salto se levantó con una gran sonrisa en la cara.

─ ¡Un río! ─exclamó alegremente mientras corría y chapoteaba en el agua, dando muchas vueltas y riendo… logré rescatar a la niña, pensé con una sonrisa.

Rin giró hacia mí y su expresión cambió de repente, tornándose asustada. Estaba por preguntarle el porqué de su cambio cuando.

─ ¡Tú pierna! ─grito y se lanzó hacia esta para revisarla, pero suavemente la aparté calmándola.

─Relájate, ahorita nos encargamos de eso. De momento lo que quiero es tomar un poco de agua ─Le dije y como si fuera una soldado, llevo su mano hasta su frente haciendo un saludo militar como si lo que yo dijera fuera una orden.

Con cuidado nos levantamos y nos acercamos al rio, Rin me ayudo a sentarme lo suficientemente dentro como para que el agua me llegará hasta por debajo del busto, serenamente dejé que el agua me enfriará, lavando en el proceso la tierra y sangre que tenía en mi cuerpo. Me incliné y sin miedo bebí del agua que me rodeaba─Mmm, gloria ─dije luego de que tragué.

Rin también tomo agua y cuando vi que ya había pasado un rato la llamé para salir del río.

─Vamos Rin, no es seguro quedarse aquí ─Le dije mientras le indicaba que camináramos dentro del bosque.



Athenea

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En el texto hay: magia y amor, thriller psicologico, suspensos

Editado: 11.10.2018

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