Locura Indemne

Capítulo 4: Comienzo

Siete años atrás…

¡No! ¡suéltenme! ¡déjenme en paz! Una niña de catorce años, no dejaba de gritar mientras dos sujetos con batas blancas la arrastraban, hasta lanzarla a un cuarto acolchonado.

Mejor te calmas que no podrás salir de aquí hasta que comprendas que nada de eso pasó dijo un hombre mientras miraba con indiferencia a la niña que no había parado de llorar desde que la internaron.

¡Pero es cierto, yo no-

¡Silencio! Una estruendosa voz resonó en la habitación, provocando que la niña se encogiera temblando, viendo con prudencia, pero también rencor al hombre por el que había terminado ahí Todavía estás bajo el efecto de las drogas, lo cual es extraño, pues se supone que la LSD desaparece luego de algunas horas… ¿no será que consumiste algo más, o si, mi niña? Una retorcida sonrisa apareció en el rostro del doctor viendo como el cuerpo de la adolescente temblaba al aproximarse para tomarle el rostro y obligarla a que lo viera a la cara…

Suélteme dije con coraje al sentir a ese hombre tan cerca Yo no debería estar aquí.

Lo siento, pero solo hago mi trabajo El hombre se paró y le hizo una seña a los dos enfermeros que la habían llevado hasta allí No es mi culpa que tengas Pseudoalucinaciones y te hayan afectado tanto que desvaríes continuamente dijo tranquilamente volteando a ver a los otros dos hombres Estén atentos a que no se infrinja daño a sí misma, en dos horas llévenla con la doctora María para tratamiento dejando el lugar…

Dos días habían pasado de eso y sentía que en cualquier momento caería desmayada, en cada comida que me daban, metían calmantes y tranquilizantes pues lo único que había hecho era luchar y gritar que me sacarán de allí. Actuaba como una loca, pero no lo estaba, su padre, él… había hecho algo muy malo, pero, nadie me creía, ni siquiera mi mamá quien me veía con las mismas lágrimas que bañaban mi cara.

Mamá por favor, créeme papá, él

Hija, por favor, ya basta, ¿por qué hiciste eso? ¿por qué insistes en que tu padre mató a alguien? Él estaba de viaje ¿cómo pudo haber hecho algo tan horrible? Le suplicaba la mujer viendo con dolor como su pequeña niña, apenas se podía sostener.

 Tampoco queremos que estés aquí, pero la situación se escapó de nuestras manos, pero no te preocupes, te visitaremos todos los días hasta que llegué el día en que nos vayamos juntos La voz de mi hermano se oyó y yo vi como con sus ojos me expresaba un gran cariño y apoyo...

Él se fue en contra de los hombres que me pusieron unas esposas mientras lloraba histérica al ver que me estaban alejando de mi casa…

¿Si las drogas que NO consumí se suponen que desaparecen en unas horas, por qué sigo insistiendo en mi papá es un- vi como mi madre se quedaba sin aliento aguantando un sollozo Mi papá cometió ese acto, eh? Les pregunté tratando de que comprendieran de que todo era falso, un error, una… locura.

El doctor explicó que lo que “viste” te afectó de sobre manera y por lo mismo los recuerdos se niegan a dejar tu mente, es un efecto secundario de esa droga.

¡Ese hombre miente, todos lo hacen! grite alterada sin dejar de llorar golpeando la mesa que se hallaba en ese cuarto de “visitas”.

Corazón, por Dios, cálmate Mi mamá y mi hermano se levantaron sobresaltados por mi repentina explosión. La puerta se abrió dando paso a dos enfermeras.

¡¿Cuándo van a entender que ninguna droga a entrado en mi organismo?! ¡No he hecho nada! Me sujetaron por los brazos mientras pedía que me soltarán. Mi madre seguía llorando, yo lo había provocado; ya me había calmado quería hacer lo mismo por ella, quería abrazarla. Dejé de resistirme y gritar para ver si así me soltaban para al menos despedirme, pero un agudo dolor en mi brazo me hizo desistir, siendo mi última visión mi hermano con las manos fuertemente apretadas de impotencia y derramando también amargas lágrimas…



Athenea

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En el texto hay: magia y amor, thriller psicologico, suspensos

Editado: 11.10.2018

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