Los caídos: Ángeles oscuros

Madelen

Luego de la muerte de mi madre, los ancianos decidieron que Madelen se hiciera cargo de mí, en parte un regalo de su compañero de vida. Hacía poco habían perdido un hijo, él no deseaba que siquiera sufriendo, lo que me dejo bien claro cuando me llevo a la casa, pero no me importo, ella era lo más cercano a una familia para mí, me crio junto a su hijo Elahia, que sólo era un año mayor y muy parecido a su padre, de cabello corto del color de las lilas, como le gustaba decir a ella, sus ojos eran rosados idénticos a los de su madre y muy alto para sus nueve años.

Ella en cambio era una pequeña Hada de las flores con cabello rojo y largo hasta casi el suelo, cuando sonreía lo iluminaba todo, me envió a aprender el arte del combate de los elfos, al principio Elahia y yo nos llevábamos muy bien, casi como si en realidad fuéramos hermanos, me gustaba pensar eso, que ellos tres eran mi familia, aunque Mor, su padre no fuera especialmente cariñoso o expresivo conmigo como lo era con él, me trataba bien durante las prácticas y me ignoraba el resto del tiempo. Mi madre, como pensaba aunque nunca lo dije, me enseñaba sobre las plantas y sus propiedades, era divertida, me reía mucho con ella.

Durante las clases, o estando fuera de la casa, los compañeros me molestaban, al principio Elahia se ponía de mi lado pero lo molestaban también. Un día llego a casa cubierto de barro, se encerró en su cuarto y desde entonces, cada día que pasaba se alejaba más y más de mí, hasta volverse un extraño del lado de los que me golpeaban, llegados a este punto Madelen era lo único que tenía.

Ese día después de las clases no fue diferente, mientras esperaba que todos se fueran seguí practicando solo, o eso creí… después de un rato varios chicos se acercaron rodeándome, mi hermano entre ellos, se adelantó y me arrojo al suelo de un empujón mientras reían.

_ ¿A caso crees que eres mejor que nosotros? –Pregunta con enojo-

No me levante, no iba a pelear con él, empezaron a gritar.

_ ¡Cobarde!

_ ¡Golpéalo!

Uno de ellos salió del circulo y me pateo la cara, otro le dijo algo a Elahia, este entonces me ataco, yo sólo me defendía, cuando Mor hablo entre los gritos se hizo un silencio aterrador, él pertenecía al concejo que estaba en “El circulo de los lirios”, la capital de las Hadas y Elfos de la tierra, nadie le desobedecía.

_Dispérsense –Ordeno-

Camino en nuestra dirección, Elahia paralizado, estaba a horcajadas sobre mí, empujándome al suelo con una mano y con la otra en un puño apuntándome al rostro, yo me cubría con los brazos que deje caer de inmediato, Mor nos veía como si fuéramos desconocidos para él.

_De pie -Dijo con voz firme-

Cuando Elahia no se movió, lo sujeto fuerte del brazo aún en alto y lo puso en pie, me miro, y yo salte del suelo como si ardiera, con la cabeza baja, cerré los ojos con fuerza esperando un castigo, ya que como siempre con todos los instructores la culpa seria mía sin importar que, me tomo por el mentón levantándome el rostro.

_ ¿Porque? -Dijo con la voz muy baja- Eres mejor que él, ¿porque no lo derribaste?

Lo mire con los ojos muy abiertos, era cierto que podía vencerlo cuando quisiera, pero…

_Es mi hermano.

Y eso fue todo. Fuimos a casa los tres en silencio, algunas veces veía a Mor mirarme de manera extraña pero no dijo nada, cuando llegamos Madelen abrió la puerta de un tirón, seguro nos estaba esperando, parecía muy asustada, miro a su compañero, paso la mirada a su hijo y por último a mí.

_ ¿Qué les paso? -Pregunto a nadie en especial-

_Caímos -Dije sin pensar y los tres me miraron, yo mire al suelo-

Por fin ella hablo de nuevo- Pasen, pasen y vayan a bañarse, están hechos un desastre los dos -Pidió dándonos un beso en la mejilla a cada uno-

Fui después que Elahia salió del baño, pude verme en el espejo, tenía el labio partido, se me estaba formando un moretón donde me patearon, tenía algo de sangre en la camisa, el cabello lleno de césped y tierra. Viéndome ahí no pude evitar sonreír, me gustaba pensar que me parecía a Madelen, el tono rojizo de mi cabello, los ojos excepto que los míos eran plateados, siempre encontraba algo parecido entre ella y yo, eso me hacía feliz.

Me tome mi tiempo bajo el agua, me encantaba estar así, húmedo, fresco, siempre me ponía de buen humor, salí descalzo restregándome el pelo con la toalla, me detuve en el pasillo escuchando a Mor.

_Tienes que hacer algo con él, cada vez se parece más a los celestiales.



Jesse

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En el texto hay: hxh aventura drama

Editado: 26.07.2018

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