Los secretos de Venus

Capítulo 7

—¡¿Qué rayos es todo esto Venus?! ¡¿Fue el maldito de Jaeguer?! ¡¿Ese desgraciado te hizo esto?! —rápidamente sentí como el inmenso placer que viví junto a ella terminó por convertirse en una furia incontenible de sólo pensar que ese desgraciado fuese el culpable.

No contestó, sólo se sentó y permaneció callada muy cerca de mí, intentando ignorar o evadir mis preguntas, rozando su cuerpo al mío como una gatita regodeándose alrededor de su dueño en busca de afecto, buscando volver a recibir todas mis atenciones, queriendo recibir más placer. Pero la verdad es que, ver sus heridas me dejó tan desenfocado, que me era difícil concentrarme en otra cosa.

Nunca había visto tales marcas en ninguna de las mujeres que Jaeguer frecuenta. Sí, es un desgraciado criminal, siempre lo he dicho y lo reitero, pero su forma de deshacerse de… lo que él considera un estorbo, suele ser tan directa y efectiva, como una bala en la cabeza.

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Esto definitivamente era otro nivel de saña y violencia. Las heridas de Venus fueron hechas sistemáticamente y por su cicatrización en diferentes tiempos, meses o quizás años.

Nuevamente le pregunté…

—¿Quién te maltrato de esta forma?

Ella no decía ni media palabra, solo mantuvo su mirada en la nada, mientras movía su cabeza de forma negativa, al tiempo que yo insistía.

—Preciosa, puedes confiar en mí. Oye sé que no tenemos mucho tiempo conociéndonos… pero después de lo de hoy, puedes comenzar a depositar tu confianza en mí —ella me miraba analizando mis palabras o evaluando una posibilidad, pero sin llegar a hablar, por lo que cambié de tema, buscando otra forma de iniciar una conversación.

—¿Qué te dijo Jaeguer al oído, esta tarde, antes de que dispararas? ¿Te amenazó? —ella se acomodó y quedamos frente a frente, me miró fijamente, pude notar que en sus ojos había tanta desesperación e impotencia que por un momento sólo pude verla como una víctima más de ese desgraciado.

—Princesa, aunque suene extraño, puedes confiar en mí. Por favor, mírame... ¿Él te envió conmigo? —acaricie suavemente su mejilla, buscando relajar su tenso semblante— Lo de esta noche… ¿Fue su plan?

Necesitaba saber qué estaba sucediendo, si ella era fiel a ese desgraciado o si cabía la posibilidad de convertirla en mi aliada. Luego de la última pregunta Venus me empujó fuerte para apartarme, se levantó visiblemente molesta y comenzó a vestirse.

—¡¡Sólo respóndeme las malditas preguntas!! —terminé desesperándome ante su negativa de hablar, por lo que no me duró mucho la suavidad en mi voz, yo también me vestí apresuradamente porque, era más que obvio, que ella no esperaría por mí y yo no podía darme el lujo de perderla de vista.

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Todo el trayecto de regreso se mantuvo en silencio, pero una vez que regresamos a la mansión y antes de bajar de mi vehículo, ella dijo…

—Aunque Jaeguer es quien controla y aprueba todo en esta casa, fue mi decisión pedirte que me llevaras para estar contigo, pero indudablemente ese desgraciado tiene planes para ambos, por algo eres su hombre clave.

—¿Hombre clave? Lo has mencionado en varias ocasiones... ¿Hombre clave para qué?

Venus bajo del vehículo sin esperar que le abriera la puerta, por lo que rápidamente salí a su encuentro, necesitaba saber.

—¿Hombre clave para qué? —repetí la pregunta. Ella detuvo su andar, me miró muy seriamente con intenciones de responderme, pero antes miró muy desconfiada a su alrededor.

—Hombre clave para matarme —respondió con sus ojos puestos en los míos y su voz baja pero muy firme y segura.

Al escucharle, me acerqué a ella con cautela, dado el lugar en el que estábamos.

—¿Por qué yo querría matarte? —le pregunté con total escepticismo.

—Porque soy parte de un demonio tan peligroso que él siente su vida en riesgo —dicho esto me dio la espalda y se marchó, sin siquiera esperar una impresión de mi parte.

Reconozco que al principio me sentí desconcertado al escucharle, pero luego me di cuenta de que, seguramente, sólo se trataba de una jodida broma. Venus es sólo una amante de turno… una que amenaza con descontrolar mi paz, quizás por eso Jaeguer la envió conmigo, quizás él ha comenzado a sospechar de mis intenciones, en este último año le he llevado la contraria más veces que en todos los años anteriores juntos.

¡¡Maldición, Alex no debiste acostarte con ella!! Acabas de darle a Jaeguer la excusa perfecta para borrarte del mapa, antes de siquiera terminar de vengar la muerte de tus padres. ¡¿Desde cuándo eres un idiota sentimental?! Esa chica descubrió esa debilidad tuya y la aprovechó a su antojo.

Mientras pensaba y peleaba conmigo mismo…

—¡Alex espera!

Y justo cuando decido largarme de esta casa, me envían a Joel, a mi despreciable y psicópata «compañero de trabajo».

—¡¿Qué quieres?! —respondí mientras discretamente me concentraba en estar listo ante cualquier eventualidad.

—¡Tranquilo socio! ¡Vaya pero que geniecito te gastas hoy! ¿Tanto te jodió la paciencia la muñequita del jefe? —se acercó como si fuera a decirme un secreto de estado— Aquí entre nos... ¡Esa puta se me está haciendo cada vez más apetecible! Estoy loco porque Jaeguer se aburra de ella y poder tener luz verde ¿Entiendes? —ni siquiera hacía falta escucharle, sólo con mirar las expresiones en su cara era suficiente para saber a qué rayos se refería.



MarilynF

Editado: 30.07.2020

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