Luna Azul

Luna Azul

Último curso

 

 

 

 

 

“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”.

 

Eleanor Roosevelt

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El rugido de un motor me devolvió a la realidad.

 

Hoy era el primer día de clase, último curso por fin. Estaba preparándome en mi pequeña habitación, inmersa en mis pensamientos, cuando aquel sonido ensordecedor me sobresaltó. Corrí a la ventana de mi cuarto intentando vislumbrar quién había provocado semejante escándalo.

 

Una moto de gran cilindrada, de un rojo intenso como sangre fresca, había parado frente a mi casa. Miré con curiosidad al motorista. Tenía con un pie apoyado en el suelo, mientras con la mano sacaba algo del interior de su cazadora, un teléfono móvil. El motor de aquella máquina seguía gruñendo, mientras yo lo miraba embobada desde mi ventana. No sabía porque, pero no podía dejar de mirarlo. Vi como alzaba su rostro hacia arriba, como si percibiera mi mirada. Me escondí tras las cortinas de forma instintiva, sorprendiéndome a mí misma. ¿Qué estaba haciendo? ¿Desde cuándo me dedicaba a fisgar detrás de las cortinas como mi abuela? Me sentí inquieta, ansiosa, volví a asomarme tímidamente a través de los visillos, ¿Quién era él? No conocía a nadie con semejante moto por aquí y eso era raro, porque en un pueblecito como el mío nos conocíamos casi todos.

 

En Chemainus, los chicos de mi edad sueñan con tener una moto como esa, pero

 

estaba segura de que ninguno era el dueño. Habíamos pasado por distintas etapas, de la infancia a la adolescencia, en el mismo colegio, dentro del mismo pueblo. Y sabía eso a ciencia cierta.

 

«Pareces idiota escondiéndote así» me dije a mi misma, reuniendo el valor necesario para volver a asomarme sin la protección de las cortinas.

 

No estaba. Se había ido. Experimenté una sensación desconocida para mí. Era como si algo más fuerte que yo, una fuerza sobrenatural, hubiera invadido mi cuerpo y mi mente por completo.

 

Respiré de forma agitada contra el cristal, empañándolo, haciendo borrosa mi visión del exterior. Intentaba inútilmente discernir la dirección en la que había desaparecido la potente moto y su misterioso conductor. No podía dejar de mirar por la ventana. Tan solo unas farolas borrosas, aún encendidas por la escasez de luz matutina, iluminaban mi escasa visión.

 

Me aparté de la ventana suspirando. Hoy empezaban las clases y por si eso fuera poco, ahora estaría todo el día dándole vueltas a lo que acababa de suceder. Acaricié mi sien con las yemas de los dedos, presionándola suavemente, un incipiente dolor de cabeza amenazaba con terminar de arruinarme el día. Fui al lavabo en busca de un analgésico. Rebusqué dentro del pequeño botiquín que teníamos colgado en la pared detrás de la puerta hasta encontrarlo.

 

El timbre del móvil resonó dolorosamente en mi cabeza como si de martillazos se tratase. Corrí a mi habitación, aunque ya sabía antes de descolgar quién estaba al otro lado de la línea.

 

—¿Si?

 

—¿Estela? ¡Estela! ¿Eres tú?

 

—Pues claro Beth, ¿qué pregunta tonta es esa?

 

Ignoró mi comentario dando rienda suelta a su histeria.

 

—¡Es horrible! ¡Horrible! No puedo creer que esto me esté pasando. ¡Hoy, el primer día de clase! ¡Me quiero morir!— la voz chillona de mi mejor amiga cedió con sus últimas palabras.

 

 

No pude evitar sonreír.

 

—Déjame adivinar ¿te ha salido un grano? ¿Se te ha acabado el maquillaje? — comenté con fingido pesar—. Deja que me siente, antes de que me expliques la dimensión de la catástrofe a la que nos enfrentamos —oí como se removía inquieta al otro lado del teléfono.

 

—Me parto de risa contigo, ja ja ja, —forzó una carcajada—. Yo aquí al borde de un ataque de nervios y tú haciendo leña del árbol caído. Muy bonito, di que sí — suspiró aunque sonó más bien como un gruñido—. No sé porque te llamo, no tienes corazón.

 

—¡Oh, vamos! Suéltalo de una vez, ¿qué te ha pasado?



3ro BGU

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En el texto hay: amor, amor fantasa

Editado: 06.09.2019

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