Mavis Baker investigadora paranormal.

Capítulo 6.

 

 

Capitulo 6.

 

 

 

 

— Necesitó ir con la abuela. — musitó Mavis mirando como su madre revolvía con esmero la gran olla. Todavía no entendía como era capaz de seguir con tanta energía después de ese baile, ella había quedado totalmente exhausta y no deseaba moverse del cómodo sofá en el que estaba desparramada por unos largos minutos. 

— Creí que no querías y no podías volver a los subterráneos en un buen tiempo. — respondió la mujer dejando el enorme cucharón de lado. 

—Y es así. 

— Entonces, ¿que te ha hecho cambiar de opinión? — Mavis suspiro ganándose una mirada curiosa de su madre. Eris frunció el ceño. — ¿Acaso todo esto es por el chico fantasma? 

— Necesita mi ayuda. Nos ha contado cosas que son imposibles de ignorar. 

— Así que ya les ha contado que es un vampiro. - advino la mujer bateando con fuerza la poción. — ¿Y estas dispuesta a perder solo por que te necesita? 

— No se trata de simplemente darle la espalda, Jest nos necesita… ¿Pero como sabes lo que es? — preguntó la investigadora sentándose de golpe, cerro los ojos cuando sintió que todo le daba vueltas.  

— Soy tu madre cielo y por nada soy la líder del clan. — respondió la mujer con orgullo. Mavis la miro a través de sus largas pestañas rubias. ¿Como había podido olvidar una cosa tan obvia? Su madre no era una bruja normal, y no era porque estuviera potencialmente loca, por sus venas corría magia muy poderosa que en algunos años la de ella seria casi de igual o incluso más.  

Finalmente termino sonriendo y con un último asentimiento a su progenitora salió corriendo de la habitación, subió las escaleras y salió abriendo la puerta de golpe. Cuando sus ojos se encontraron con el desastre que había arriba quiso gritar de la furia.  

— ¿Pero qué demonios?¡Hayley ven aquí! 

Las cosas que flotaban en el aire cayeron al piso haciendo un fuerte ruido. 

 

 



... 
 

 

 



La rubia miró de reojo al fantasma, una sonrisa maliciosa estaba plasma en sus pálidos labios. Como si lo que había hecho fuera divertido, claro que el no había tenido que liderar con una madre enojada luego de ver como su cocina había terminado en un desastre total. 

Eris miro de reojo a los tres jóvenes y fingió soltar un gruñido, cuando en realidad toda la situación le causaba risa. Jamás había visto a su hija enloquecer de esa manera. Con cuidado saco la varita del bolsillo de su pantalón y los miro finamente. 

— Quiero que sepan que estoy muy molesta por lo que han hecho con mi cocina, pero aún así voy a ayudarlos a llegar a los subterráneos. Ahí se las tendrán que apañar para encontrar a mi madre.  

Mavis suspiro. Encontrar a su abuela iba a ser toda una odisea. Pero no si tenías los contactos correctos como para llegar hasta ella.  

Miro a su hermanastro y a su ayudante,  ambos parecían nerviosos. Típico de magos con discapacidades como ellos, no es que no fuesen menos habilidosos. Pero al tener sangre de humano en sus venas sus poderes no se desarrollaban por completo y la ceguera era uno de ellos, y la ceguera no les permitía ver criaturas como fantasmas o cierto tipo de seres.  

Sonrió intentando darles confianza, pero los dos estaban tan nerviosos que ni siquiera se dieron  cuenta del gesto de la investigadora.  

— Júntense, por favor a Jest déjenlo en el centro. 

Se tomaron de las manos, Mavis rodo los ojos viendo como el chico fantasma revoloteaba alrededor.  

— ¿Puedes entrar de una vez? — gruño furiosa, tantas volteretas del fantasma comenzaban a marearla. 

Jest soltó una risita y finalmente voló hasta quedar metido en el círculo que hacían los demás tomados de las manos. Eris sonrió  y de un suave golpecito un rayo salió de la varita. 

— ¡Rápido todos piensen en los subterráneos! — exclamó la mujer rubia. 

El rayo mágico chocó contra sus cuerpos con suavidad, una pequeña risita nerviosa se escapó de los labios de Jest. Era la primera vez que viajaba de esa forma y comenzaba a sentirse nervioso.  
 

 

 



.... 

 

 

 



Cuando Mavis abrió los ojos lo primero que hizo fue correr hasta Hayley para recoger la melena negra y evitar que se le llenara de vómito. La más pequeña no estaba acostumbrada a viajeros por tele transportación.  

— ¿Estas bien? — pregunto la investigadora haciendo aparecer un pañuelo de la nada, con cuidado se lo paso. 

— Si, gracias. He viajado miles de veces de esta manera y todavía no entiendo como es que no me acostumbro. No importa cuántas veces lo haga, siempre termino devolviendo todo. 

— Ya pasará, estoy segura que cuando encontremos a la abuela si se lo pides ella logre curarte.— Mavis le sonrio dándole suaves palmadas en las espalda. — ¡Bien! Si no nos movemos va a ser imposible encontrar a esa bruja loca, así que muévanse. Ya saben, nadie puede darse cuenta que estoy aquí 

— ¡Como ordené jefa! — exclamó Darren tratando de disipar un poco el aire tenso que comenzaba a formarse en la atmósfera.  

Hacía más de un año Mavis tenía prohibida la entrada a los subterráneos por lo que tenían que ser precavidos y evitar que fuera descubierta. Ni siquiera la hija de una bruja líder se escaparía del castigo que venía con romper una orden de restricción como la que tenía la investigadora. 

Con cuidado todos cubrieron sus cabezas con  las capuchas de sus capas y echaron a caminar entre la multitud de habitantes que venían de un lado a otro con rapidez, cerca se encontraba el mercado así que ahí sería más fácil mezclarse y llegar a la zona de suburbios donde Mavis había visto a su abuela por última vez.  



 



Mia Arguedas

Editado: 02.01.2020

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