Melodía de Verano

Capítulo 36

Despierto con dolor en las piernas. La clase de anoche ha sido de cardio para mejorar la condición y ha hecho que mi dolor tenga dolor. 

—Maldito seas, Aiden. —musito sobre la almohada. 

Me levanto con gran pesar y miro el reloj. Es casi mediodía, pero he quedado con Aiden hasta tarde, por lo que no hay problema. 

De pronto, comienza a sonar mi móvil y veo quién es. 

Matteo.

Contesto sin tardar un segundo, pues anoche tampoco ha ido a clase. 

—¡Matteo! ¿Qué ha pasado contigo? ¿Dónde has estado? Angele y yo hemos estado preocupadas por ti. 

Bella, qué bueno que respondes. Yo… he ido a casa. Mi padre… —suspira pesadamente. —¿Podríamos vernos en alguna parte más tarde? 

—Por supuesto. ¿A qué hora puedes? 

Necesito hacer un par de cosas, ¿te parece si nos vemos a las 4?

—De acuerdo. Te veo en el café que está cerca de la academia. 

Vale. —Y corta la llamada.

«Qué extraño.»

 

♫♫♫

 

Camino a la cafetería a la hora acordada y veo a Matteo sentado en una mesa con la cabeza entre las manos. 

—¿Matteo?

—¡Elisa! —exclama mientras se levanta y me da un fuerte abrazo. 

—¿Cómo estás? —le pregunto a la vez que respondo el gesto.  

—Yo... no lo sé. Molesto. Herido. Cansado. Como sea, me alegra saber que cuento contigo. —Me suelta y se sienta. Me siento frente a él y lo miro, esperando a que hable, pero parece que está organizando sus ideas. 

—¿Qué ha pasado? ¿Angele sabe que estás de vuelta? 

—No, aún no la he llamado. Quería hablar contigo primero. 

—Bien, te escucho. 

—He recibido una llamada del hospital hace unas semanas. Mi padre se encontraba delicado de salud. Sin pensarlo dos veces, decidí que debía regresar, pero ha sido el error más grande de toda mi vida. 

—¿Te ha rechazado? 

—No es todo… Al llegar me he enterado de que se ha casado. 

—¿Qué? —pregunto verdaderamente sorprendida. 

—Al entrar a la habitación, mi padre se encontraba dormido. Al despertar, ni siquiera me ha mirado. Preguntó la razón por la que yo me encontraba ahí. Le dije que había recibido una llamada y que volví para ver cómo se encontraba. Incluso le dije que quería arreglar las cosas. En ese momento, entró una mujer y me miró con curiosidad. “¿Quién eres?” preguntó. “Es un sobrino lejano” respondió mi padre. Realmente me había desconocido. “Soy María, la esposa de tu tío. Mucho gusto. Gracias por venir a verlo.” 

Realmente no supe qué responder. María no tenía ni idea de que mi padre era padre, y ella no tiene la culpa de nuestros problemas, y sí, han pasado 3 años, pero no pensé que fuera a desconocerme de esa manera.  Pero eso no fue todo. Después de que le he sonreído a la amable mujer, ha entrado un chico de alrededor de unos 16 a la habitación. “Papá, ¿cómo te encuentras?” 

—“¿Papá?” Pero…

—Lo mismo pensé. Resulta que se han casado mientras no nos hemos visto. Mi padre le ha dado todo al muchacho, hijo de su nueva esposa. Ha sido tan buena su relación que le llama padre, a pesar de no serlo de sangre. 

—Matteo, yo… lo lamento tanto… —digo sinceramente mientras tomo su mano. 

—Les ha pedido que nos dejaran solos un momento. “No quiero que vuelvas. Tú has hecho tu vida, y yo he hecho la mía”. Salí de la habitación sin decir palabra y me he marchado. 

—¿Dónde has estado éstas dos semanas? 

—Necesitaba un tiempo a solas. Es decir, pasaron 3 años sin contacto alguno, pero en cuanto supe que había tenido un accidente decidí ir. Pero claramente fue un error. 

—Matteo, no sé qué decir… En verdad lo siento. 

—Gracias. Ya pasará. Sólo necesito seguir con mi vida tal y como estaba. 

 

Pagamos la cuenta y nos dirigimos a un pequeño parque en completo silencio. Toma mi mano y me mira. Sus ojos transmiten una tristeza profunda, y pese a ello, sonríe. 

—¿Te gustaría ir a alguna parte, ahora? Podríamos ir a una galería en Sliema que es maravillosa. —pregunta mientras se detiene y se acerca mi rostro. 

—En realidad yo… —el sonido de mi móvil nos interrumpe, de nuevo. —¿Sí? —respondo. 

—Elise. ¿Dónde estás? 

—Cerca. —miro a Matteo, quien luce ligeramente molesto. 

—Bien, porque he estado pensando en algunas notas, pero necesito que me ayudes a pulirlo. 

—No tardo, sólo me he retrasado un poco. 

—Vale. ¿Quieres que ordene una pizza? 

—Sí, pizza está bien. 

—¿Cuál? 



Cassie Dawson

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En el texto hay: musica, romance, amor de verano

Editado: 22.03.2020

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