Mentiras En Tus Verdades

*Capítulo Veinticuatro.

°NUEVAS SENSACIONES, NUEVAS PISTAS°

 

Buscaba en su mirada algo que me pueda decir que él no sabía nada de esto, pero no estaba sorprendida al ver que en verdad estaba implicado en esta situación, que no estaba planeado el que yo viera esto ¿Por qué? Eso no lo entendía, él decía «si me ocultas cosas no podré ayudarte» cuando él guardaba el secreto de retener a mi atacante aquí. Hubiera estado bien que me dijera algo para bajar mi estrés de estos días por sobre que alguien afuera siempre me esté vigilando, me bastaba con que me haya dicho «Hey, Jasmine, te vengo a decir que ya no tengas miedo, ya atrape al tipo ese, tranquila» ¡No! Cuándo venía a verme como estaba: siempre le decía si estaba todo bien, que vaya a avisar a los guardias que estén atentos, que no me gustaría saber que le hagan daño ¡A él le valió pepinos verme preocupada cuando podía decirme la verdad y calmar el manojo de nervios que era!

—Salgamos de aquí— Ordenó ceñudo, atrapando mi brazo, pero me libere de su agarre.

—No, antes explícame que significa esto— Taje testaruda, señalando a mi alrededor.

—No es momento para tus dramas, Jasmine.

—¿No? Llamas drama a algo que me estaba preocupando desde hace mucho y ahora me encuentro con esto ¿Cómo quieres que lo maneje?

—Oigan, traje mantas ya que está lloviendo y...

¿Saben lo irónico de este día? Es que nada es como lo esperaba y más cuando vi a Santiago entrar donde nos encontrabamos Harvey y yo. Con estas sorpresas solo quería que me dieran una bofetada para levantarme de un sueño, pero estaba segura de que era real.

El hombre que está amarrado es real.

Esto era obra de Harvey era real.

Santiago estaba involucrado en esto era real.

¡Dios! Solo llévame contigo y para esta locura. ¿Saben quién falta aquí? Karina, esperaba que ella no supiera nada de esto, aún quería tener una aliada para hacerles frente a estos dos hombres que ocultan hombres amarrados, que resulta ser quien me apuñaló. Este era un buen momento para caer desmayada, pero noticia, estoy bien parada sin signos de cerrar los ojos.

Aún seguía lloviendo, pero eso pasó a ser segundo plano. Santiago venía un poco mojado, entrando con unas mantas en los brazos y dirigiéndose a los guardias que anteriormente me saludaron, levantó la mirada e igual que Harvey; no espero verme ahí, así que se quedó sin palabras, con la boca abierta y con suerte una mosca me haría justicia entrando ahí, pero sólo se quedó estupefacto.

—Jasmine, n-no... ¿Qué haces aquí?— Se puso nervioso.

—Buena pregunta dirigida a ustedes dos, par de imbéciles... ¡¿Qué haces?!

—Basta— Se quejó Harvey en el momento en que me alzó como un costal de harina en su hombro.

—¡Harvey! ¡Bajame ahora mismo! ¡Contesten a mi pregunta!— Exigía mientras golpeaba su espalda.

Grité peor que una vieja histérica, pero además de mis golpes, nada funcionó, vi a sus pies dirigirse afuera, aún con las gotas de lluvia encima de nosotros, seguía luchando hasta que salió de las caballerisas y paso por el camino de fango, que mientras caminaba el lodo saltaba de sus pisadas a mi cara y algunas gotas entró a mi boca.

Solté una tos por quitarme ese sabor de mi boca, hasta que llegamos a entrar a la casita del jardinero y Harvey me puso en el sillón cerca de la chimenea apagada que había. Escupi lo poco que quedaba del sabor hasta ya no sentirlo en mi lengua, además de mi boca mi cara y cabello estaba salpicado, sólo eso no me importó, pero ahí estaba Harvey, con una expresión de asco.

—No me mires así— Me queje, limpie algo de lodo de mi cara y me puse a su altura, con las manos en la cadera— ¿Ahora si me explicas?

Suspiró de forma pesada, pasó su mano por la cara como señal de impaciencia, pero de esto ya no había como escapar de mi, después me puso las manos en ambos hombros, hasta hacerme sentar de nuevo en el sillón. Yo esperaba pacientemente, con una pequeña sonrisa de boca cerrada celebrando mi victoria, aunque él no me conociera del todo, sabía que si no me decía lo que pasaba entonces buscaría la respuesta yo misma y él sabía que eso tendría sus consecuencias.

—Esa misma noche en que desapareciste, alerte a los guardias para que fueran a vigilar en los confines de estas tierras para que el atacante no pudiera escapar y se quedará dentro de este terreno para poder atraparlo— Hizo una pausa, buscando tal vez las palabras adecuadas— Estuviste desmayada casi dos días completos y en el día en que despertaste aún no había pistas de tu atacante, los guardias seguían buscando, hasta esa misma tarde donde escuchaste los disparos...

—¡Ja! ¡Sabía que había pasado algo con esos disparos!— Me levanté señalandolo, pero pare un poco mi emoción al procesar la información— Después te pregunté si sabías algo y me dijiste que no— Lo miré de nuevo, acusadora.

Tomo mi mano y me guió a sentarme de nuevo, si lo veía bien su rostro, no había notado antes que tenía ojeras debajo de sus ojos verdes y estaba desarreglado, también debido a la lluvia, con ese aspecto, tal vez decía la verdad por lo ajetreado que se veía.

—Te mentí por tú bien, sabía que al instante en que te lo decía ibas a querer encontrar rápidamente respuestas e ibas a comportarte como lo estás haciendo ahora— Hizo un ademán refiriéndose a mi actitud demandante— Por eso le interrogue yo primero, a ver que no decía nada utilicé una alternativa que lo hizo hablar, pero él soltó algo que me alertó al final.

—¿Qué?— Pregunté curiosa.

—Esa misma noche donde no te encontré en tu habitación, él vio que salieron tres personas de la casa y todas iban a la misma dirección— En este momento ahora yo me sentía atrapada— Se dirigieron al hotel Rachel.

Esa noche, sabía que mi intuición no me había fallado, el que me vigilaba sabía que Karina y yo habíamos salido, pero de acuerdo a lo que dijo Harvey, el hombre vio salir a una tercera persona ¿De quien se trata? ¿Quién más está involucrado? Ya no se trataba de mi amiga y yo.



Soffy

#1566 en Otros
#198 en Novela histórica

En el texto hay: caballeros, misterio y drama, amor de epoca

Editado: 10.12.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar