Metalord Revolution

CAPITULO 237 EL INVITADO INESPERADO

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Fue que tras conocer a “Madre”, la regente del “Nexus”, el grupo se encontró con un problema bastante considerable.

 

—¡Chicos!, ¡tenemos problema!, ¡un INMENSO problema! -Advirtió Crok.

 

Se dieron vuelta solo para observar cómo las líneas azules de circuitos que se encontraban alrededor de los incontables ataúdes de metal, pronto se tiñen de rojo, vapor comienzan a emitirse de esto, era indicación de que estaban por abrirse.

 

—¿Cuántos cargadores te quedan Crok? -Pregunto Rozuel.

 

—2 llenos y el que posee mi arma tiene un poco más de la mitad.

 

—¿Riha?.

 

—4 cargadores para las Beretta, solo 3 balas para la Desert Eagle.

 

Rozuel tenía consigo en su AK-47 con un puñado de tres cargadores como sumo, la ametralladora PK tan solo le quedaba una ronda menor de los 200 tras su lucha contra el ejecutor Ezequiel, y la escopeta Tavor AS12 también estaba en escases de munición. Tan serio era la situación dado a la cantidad de enemigos que estaban por confrontar y la poca munición con la cual tenían para respaldarse.

 

La opción más lógica era correr, tan rápido como fuera posible, y cualquiera que cruzase en su camino, abrieran fuego de inmediato para despejar la ruta y proseguir, o al menos, eso hubiera sido el plan desde el principio. El frente se había llenado en escasos segundos de unos 20 o más Afligidos, pese a que eran los tipos regulares, no tardo en ser acompañado por lo más grande.

 

Aquellos con cabezas de bovino, de un tamaño aproximado de 5 metros, múltiples ojos y con las problemáticas capacidades de atacar a la distancia con el invocar de un líquido en sus manos que adopta la forma de un arma capaz de imbuirse en llamas. Había otro tipo también, seres cuadrúpedos con una cabeza que recordaba al de un lagarto, torso musculado y un tamaño semejante al de un león, estaba dotado de una flexible cola larga cuya punta era como una lanza.

 

—Ahora si sería conveniente tener ese VCI una vez más… -Comento el hombre amazona entre nervios.

 

No había forma siquiera de que Rozuel pudiera acudir a la “Materialización” para crear algo de menor magnitud que un vehículo entero de combate, ni siquiera algo insignificante. Su cuerpo aún estaba recuperando PSI, y por si fuera poco, la extenuante cantidad consumida también repercute a nivel biológico en manera de desgaste físico.

 

Recurrir a Myldark y perder el control luego de alcanzar tal grado de consumo de PSI era una mala idea, la primera por la condición de dañar a sus propios aliados hasta el punto de matarle accidentalmente. La otra era como la inconveniencia del gasto físico, como sucede con magos, aunque se consigan fuentes externas para aumentar el límite de sus propias capacidades con dicha energía, el cuerpo ante grandes consumos de estas energías se ve afectado, se ve afligido por un inevitable agotamiento, por supuesto, la tolerancia al desgaste es diferente en cada individuo y raza.

 

Entre estar regenerando energía ESP de a poco y un cuerpo que está recuperando de un excesivo consumo para mantener un vehículo moderno militar por un largo rato, obligar a dicho cuerpo a otro esfuerzo en exceso podría repercutir en consecuencias físicas extremas, ¿podría Myldark siquiera arreglar aquellos posibles daños de posibilidades permanentes?. La gama de opciones y contras, no estaban a favor del esper, y menos para sus compañeros, la Lupian, por ejemplo, aún era inconsciente de aquella muestra de enigmático poder que relució contra la bruja arquera.

 

—“No… no podemos llegar hasta aquí, luego de haber conocido la naturaleza y objetivos del Nexus” -Pensó el Trotamundos ESP dándose el motivo suficiente para sobrevivir —“Si moriremos aquí, la verdad sobre el Nexus se va con nosotros, la Ordinem Deam debe enterarse de esta verdad, tras nuestro retorno al continente de Gresswold, bajo ninguna circunstancia… ¡PUEDO PERMITIRME MORIR DE NUEVO!”.

 

Rozuel apunto su AK-47 al frente, su firme mirada de hostilidad contra los agresores Afligidos armo de valor a sus propios camaradas, quienes aun con el factor numérico en enorme desventaja, recobraron la suficiente moral para luchar, incluso si murieran en el trayecto. Las monstruosidades estaban próximos a su dirección, el más cercano estaba a 5 metros, un cuadrúpedo que acechaba como un depredador salvaje de la naturaleza, emitía un brillo rojo y amarillo en sus ojos, mirando detenidamente al esper, abriendo su mandíbula para mostrar una lengua negra bañado en un líquido rojizo.

 

—Aquí vienen… -Susurra Rozuel a su grupo.

 

La criatura cuadrúpeda se detiene y le mira atentamente, el joven esper tenía su dedo sobre el gatillo al igual que el resto, como sentía la mirada de la criatura, esta sentía el arma del propio Roz apuntándole. La criatura flexiona sus piernas, sus sospechosos movimientos delataban que estaba próximo a atacar con un salto, las garras de sus patas que crecían evidenciaban aún más sus intenciones. El Afligido cuadrúpedo gruñe, próximo a llevar a cabo su asalto…

 

—¡MIREN NADA MÁS QUE ANIMADO ESTA ESTE SITIO!.

 

Una voz masculina resuena en todo el lugar, haciendo que el Afligido cuadrúpedo quien tenía toda su concentración en Rozuel Drayt, de repente le ignore, se de media vuelta y enfoque toda su atención en la procedencia de aquella voz. Pero no era el único, cada Afligido, cada una de aquellas monstruosidades, al unisonó ignoro al trio, como si su existencia no fuera importante, no tuviera ni el más mínimo interés, todos ellos enfocaron sus ojos y atención, a ese invitado recién llegado.

 

—Parece que llegue en buen momento, nos volvemos a ver, joven Rozuel Drayt.

 

—Tú… -Contesto el joven esper con una mirada de desconcierto.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 05.05.2021

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