Metalord Revolution

CAPITULO 125 ESTALLIDO DE PERFIDIA

 

 

PERSPECTIVA: Tercera Persona

 

Las fuerzas de Anarquía apuntaban con sus armas a Riha y compañía en ausencia de Rozuel, revelándose las intenciones traicioneras de Horaldez.

 

— ¡Esto es estúpido! –Exclamo Douglas el calvo buscador independiente —¡En una situación como esta!, ¿¡en serio lo están haciendo!?, ¡deberíamos ayudarnos mutuamente, no confrontarnos entre nosotros!, hasta los buscadores más codiciosos tendrían sentido común en casos como estos.

 

—En verdad eres todo un novato de corazón, buscador independiente –Le dijo Horaldez —Las facciones actuamos en nuestro beneficio, cierto es que queremos asegurar la zona prohibida erradicando al ejército rojo, y lo haremos buscando las opciones más rentables, en este caso, si nos hacemos con esos artefactos mágicos, no solo podremos lidiar con total seguridad el problema, sino incluso…

 

—Esperan fortalecer su facción con ellas –Completo Allum la frase del líder buscador —Lo sabía, desde hace un rato que noto el cómo miraba las armas de mi amo con suma codicia, una codicia problemática.

 

—De modo que tu “amo” no solo tiene más de esas armas, ¿también las crea?, je, mejor aún, ¿estos artefactos mágicos están distribuidas en toda Avalia o quizás… solo las posee únicamente su creador? –Pregunto Horaldez mirando al slime.

 

Pero no obtuvo ninguna respuesta tanto de él, como del resto.

 

—Podría ser que estas armas ni siquiera hayan sido extendidas a otros lados, ¡eso significa que si nos hacemos con ellas nos haremos como una facción con armamento único!, de solo imaginar el poder de tener tales creaciones de nuestro lado… -Pensaba Horaldez tratando de contener su placentera risa.

 

—¡¡¡Horaldez!!! – Jaxthen exclamo con un rostro enfurecido acercándose a él —¿¡Que crees que haces!?.

 

La presencia del semielfo calmo al grupo, pues confiaban en que sería el buscador más cuerdo para calmar la situación y confrontar al líder de Anarquía para que desistiera de su ambición.

 

— ¿Qué crees que hago?, tratando de buscar soluciones rentables para lidiar con la amenaza del ejército rojo –Contesta Horaldez.

 

— ¿Acaso has olvidado sobre nuestra charla privada? –Le dice molesto el semielfo.

 

 —Sí, que debíamos buscar el momento oportuno, y es este –Responde Horaldez.

 

El grupo de aventureros estaba confuso, el semielfo, ¿estaba tratando de detener a Horaldez o quizás…?

 

—Por cierto, ya va siendo hora de que me quites esto de encima –Dice el líder de anarquía poniendo una de sus manos en su nuca.

 

Sacándose de encima una pequeña criatura animalesco de aspecto felino con un par de orejas con apariencia de alas pequeñas y de un cuerpo humanoide, poseía el tamaño de un bebe, este yacía con invisibilidad sobre su nuca y en su frente se situaba un punto azul imbuido con magia sobre un círculo mágico de dicho color.

 

—Este Espirano tuyo podrá ser útil para establecer una conversación telepática entre los dos, ¡pero es una molestia la manera en que debo tenerlo encima para cumplir con los requisitos para que podamos hablar de esa forma! –Revelo Horaldez.

 

—Es la manera más prudente para tener “privacidad” en nuestra charla, ¿por qué lo revelas tan de repente? –Le dice Jaxthen.

 

— ¿Acaso lo necesitamos ahora?, este es el “momento oportuno” –Miro con una sonrisa maliciosa el líder de Anarquía al grupo de aventureros.

 

La criatura desaparece dejándose en claro su naturaleza como un espíritu familiar, a lo que Alan no tardo de entenderlo todo.

 

—Oh, creo que ya lo comprendí, no solo era el líder de Anarquía, incluso el líder de Orden tenía el mismo interés que él, y los dos discutían del asunto cuando vieron por primera vez las armas de Roz, a través de ese Espirano por medio de telepatía, planeando el cómo hacerse con ellas, al menos, eso es lo que entiendo –Explico Alan Catsel en voz alta.

 

—No puede ser… incluso usted también –Miro Douglas decepcionado al semielfo que resultaba estar con las mismas intenciones codiciosas.

 

—Tsk… lo veía venir a kilómetros, lo acechadores de Navum siempre serán unas ratas ladronas, su existencia es una plaga para estas tierras ya malditas de por si –Opino Creik.

 

—Tenia mis dudas sobre ese tal Horaldez, ¿¡pero porque usted!? –Le pregunto la Lupian al semielfo.

 

—Todo es para establecer un estricto orden en la zona prohibida con el fin de combatir sus potenciales amenazas a futuro, por supuesto, para tales propósitos es necesario los recursos para llevarlo a cabo, el poder es una de ellas y al ver que los inusuales artefactos del joven aventurero cumplían con buenas expectativas dicho punto, debe hacerse lo necesario, para que un orden se establezca, por el bien de todos –Detallo Jaxthen la razón de sus intenciones.



Sylar

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En el texto hay: reencarnaciones, armas de fuego, magia y aventura

Editado: 05.05.2021

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