Metanoien

Capítulo 6

El encuentro de las dos manadas no fue nada extravagante, ambos lados estaban de acuerdo en ir acompañados por un número justo de personal. En el caso de Elián fue en compañía de los gemelos, y el líder Solan fue asistido por el zorro pardo y un oso igualmente pardo. 

—El clima está empeorando... —Elián susurró para quienes le escucharán, el oso se paró en dos patas y movió sus orejas en todas direcciones. Pareció decirle algo a Solan. 

El fango dificulta cada paso, sus botas se enterraban muchos centímetros dentro de la tierra, el conocido sonido del chapoteo era el único ruido en el ambiente. Solan caminaba cada vez más lento, dudando de seguir con la excursión. Le transmitió el mensaje a William. 

—Dicen que por hoy es suficiente, la tormenta está a minutos de llegar, nos tomará tiempo salir del risco. Es mejor seguir después. 

Aunque Elián quería seguir con la búsqueda no arriesgaría la vida de los gemelos, William llevaba rato arrastrando la cola, aburrido. No encontraron nada, ni la fuente del olor ni un rastro de sangre. 

—De acuerdo, dejaremos la búsqueda aquí. —Accedió rendido, Claude pisó una roca dejando una mancha verde fosforescente. 

¿Cómo es posible? El aroma prácticamente desapareció cuando bajaron del risco, era simplemente ilógico. 

William estornudó dado que una hojita se le pegó a la nariz. Su pelaje inicialmente blanquecino terminó gris de la sociedad, Elián ya podía escuchar los reclamos del menor. El leopardo lo veía con reproche, dándole pequeñas zancadas en los pies de vez en cuando y con su cola jalaba su zapato queriendo quitárselo.

Muy maduro.

 

Solan los miró desde el rabillo del ojo, no se veían tan "aterradores y amenazantes" como los lobos le mencionaron. Tal vez los veía tiernos porque no le estaban clavando el colmillo en la yugular... aún tenía curiosidad de ver al león en acción. Mala suerte.

Elián no mostró indicios en querer cambiar de forma.

De la nada la tormenta ya estaba sobre ellos, justo sobre sus cabezas caían grandes y frías gotas de agua congelada y densa. Claude transmuto en apoyo a William ya que de repente perdía el rumbo, cayendo en repetidas ocasiones en charcos de agua.

Elián consideró la idea de transmutar para facilitar el recorrido, pero su espeso pelaje sólo lo retrasaría. La manada de Solan rápidamente salió del río, pero los hermanos seguían dentro del risco, casi con el río a la altura del muslo. Los dos leopardos gateaban dentro del agua dando fuertes zancadas y patadas. 

El río parecía no querer soltarlos. 

Desde arriba Solan aullaba en apoyo a los chicos, el oso incluso lanzaba ramas grandes para que se sostuviera pero en cuanto tocaban el río se destrozaban. Solan brincó sobre la última rama que el oso lanzó e intentó jalar a Claude por la cola, Claude rugió lastimoso por los colmillos que agredían su piel.

Un mechón de pelo se quedó en el hocico de Solan. Claude, William y Elián fueron jalados dentro del río frente a los ojos de un clan vecino, Solan no los conocía pero sabía que desde que cumplieron la mayoría de edad esos tres se hicieron cargo de toda una manada, tenían su respeto como líder. Se desesperó al ver cómo los hermanos eran cruelmente agitados por la corriente. 

Golpe tras golpe acosaron el cuerpo de Elián. En la primera oportunidad que tuvo extendió sus brazos abarcando a los leopardos, sacó sus cabezas del agua y los colocó en sus hombros permitiéndoles inhalar aire.

—Tomen aire... 

El nivel del agua subió esporádicamente hasta cubrir la cabeza de Elián, empujó con todas su fuerzas las cabezas de los gemelos en dirección al cielo, aún los sostenía pero estaba seguro que si él moría, de su cuenta corría salvar a sus hermanos en el proceso.

Un golpe en el abdomen lo hizo encogerse de dolor, podía sentir cómo su cuerpo despedía sangre de esa parte, los golpeteos de los leopardos lo hizo estirarse de nuevo sacando nuevamente las narices de los cambiaformas, casi descuidó su propósito. Sus piernas fueron jaladas por algo debajo de él, desesperado intentó zafarse de aquello, movió grotesco sus piernas y buscó aire, pero ya no alcanzaba la superficie. 

Si soltaba a sus hermanos la corriente los ahogaría, si los sostenía los hundiría junto con él. 

Aquello que lo está a jalando se enredó en él hasta llegar a su cintura. Los dos felinos flotaban y Elián también, finalmente el agua los rebasó.

Los párpados del león poco a poco perdían fuerza, querían cerrarse, sabía que no era un buen indicio, se preguntó qué sería de su hermana y su madre, si saldrían vivos los gemelos, si acaso él saldría de ahí con vida. 

 

[...]

 

—Están vivos, los tres respiran. —Felix revisó el pulso de las dos bestias con pelo que atravesaron el portal de agua, Yurial por poco y se ahogaba en el proceso.

 El último intento fue exitoso. 

Tres Séqia aparecieron como lo predijo Yurial. 

Sólo que dos de ellos eran de razas muy extrañas, algo como una mezcla de perro y gato. Más de gato. Al parecer a ellos también los ahogó la corriente, y casi los mata. 

Los dos perros gatos respiraban lento, no tenían golpes o rasguños pero el humano pareció haber recibido tremenda golpiza. Yurial admiraba con la mirada a los viajeros, su salvación estaba frente a sus ojos, finalmente. 

—Llevemoslos al palacio, ahí los atenderemos mejor, no queremos que uno de ellos muera. —Yurial corrió a sostener al humano. Se le hizo raro ver a una persona con el cabello rizado, jamás había visto algo parecido. Sin mencionar que las bestias perro gato poseen un pelaje envidiable, ¿serán sus mascotas? 

El palacio se sorprendió por las nuevas vistas, minutos fueron suficientes para que el chisme se propagara por toda la ciudadela, corrían rumores de que eran dioses, o que eran seres divinos. 

¿Era el fin de su sufrimiento?

En el palacio los cuerpos inconscientes fueron tratados con delicadeza, mujeres lavaron el cuerpo del hombre, miraron con confusión el tipo de prenda que cubría su cuerpo. Tardaron horas en descifrar cómo se desataba esa ropa, tanto que prefirieron cortar la parte inferior, volviendo trizas el pantalón. 



Clasio

Editado: 10.07.2020

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