Mi loba

Capitulo 7

Dedicado a Claudia, muchas gracias...

Billie Eillish: I love you

Les agradecería que la pongan cuando les diga.

 

Camille...

Si mirada se vio derigida hacia mí, su cuerpo se tenso. Fue a lo que creí que fuera el baño y regreso a mí, no me había dado cuenta de que tenia un golpe en mi cien derecha, hasta que limpio provocándome dolor, su mirada seguia fija en mis ojos, aunque aveces sentía como vagaba por lo demás cuerpo, con un poco de lujuria.

Pero no tenía miedo, me sentía cómoda con él, me sentía completa...me sentía viva, por un momento sentí que mi vida por fin tendría sentido.

Daniel seguía su recorrido con el trapo húmedo, limpiando la sangre ya seca, aunque yo sabía que no quedaría ni una marca en cuestión de segundos, por ser loba, no me quite me quedé disfrutando de esa sensación de sentirme protegida. Su mirada se perdió en mis labios , relamió, pero en segundos regreso a mis ojos, sabía lo que quería hacer no tenía que hacerme tonta, él era más alto que yo tal vez solo por una cabeza y media así que tenia que agacharse un poco para verme bien, su olor me estaba volviendo loca, era tan embriagante y adictivo.

---¿ Cómo te llamas?--- pregunto en un susurro

---Camille...---sus labios estaba a centímetros delos míos 

Quería tenerlo más cerca, oler a él, sentirlo, hacer algo para que supieran que él es mío, solo mío.

Lo tome del cuello y sin meditarlo lo hacer que a mis labios y lo bese, el no se negó y me siguió el beso, su corazón latió tremendamente rápido, lo lograba escuchar y el mío estaba igual.

Nuestrs labios unidos era la mejor sensación que había llegado a tener, eran suaver y tibios, el se separó un poco solo un poco de mí, y me besó otra vez, chupada mis labios, como si quisiese devorarlos pero no dejaba de ser tan tierno. Sus manos se afincaron en mi cintura y me jalo hacia él, ese solo acto me calentaba de cierto modo que sentía entrepierna arder, beso mi mejilla, y fue bajando a mi cuello, se se siente delicioso la mejor sensación.

 

Poner la canción...

Sus besos fueron bajando junto con el cierre de la chaqueta rosando sus labios entre mis pechos y sus dedos entre ellos. Sus manos llegaron a mi ombligo, y se detuvo. Su mirada imploraba, permiso a seguir, yo no dije nada.

Lo tome del cuello y lo jale hacia mí, volviéndome a perder entre sus labios, tan adictivos, bajo por completo el cierre de la chaqueta y me despojo de ese solo trapo que cubria un poco mi desnudez, me pegó a su cuerpo, su entrepierna se sentía dura atravez de sus pantalones de mezclilla, su camisa ya había desaparecido entre mis garras, y su pantalón cayó al suelo en un sonido sólido.

Sus besos bajaron nuevamente a mi cuello Perón con más pasión y lujuria, su cuerpo era perfecto, era musculoso pero sin llegar a ser excesivo, sus pies estaban descalzos sobre la alfombra roja, la ropa entre el y yo había desaparecido, los besos disminuía el aire entre nuestros pulmones, me tomo en brazos y me llevo a un pequeño cuarto enfrente de la sala, el cual no tenía puerta solo tenía unas largas cortinas de color pastel, me recostó sobre ella y restregó su notable y muy grande erección contra mi sexo, solo estaba esa pequeña tela de separación, su boxer solo eso. En segundos el ya estaba desnudo sin nada.

Los besos se hacían cada vez más pasionales y sofocantes, se restregaba en mí, con fuerza pero sin entrar del todo en mí, se movía en círculos, asiendo presión sobre mi inflamado clítoris, no entraba en mí, solo estaba ahí, moviéndose dando placer con solo restregarse en mí.

--- Daniel, ahh, ya no aguanto más --- susurré entre pequeños gemidos que mi garganta despojaba, sus caderas se alejaron de mí, tomo su miembro entre su mano y lo dirigió a mí entrada, su se hundió en mí, lento solo un poco, y salia y volvió a entrar de lleno en mí, sus movimientos se volvieron rápidos, estaba llena de él, se sentía delicioso, debo admitir qu me costó acostumbrarme a su tamaño era grande.

Entraba y salía, repetidas veces, con rapidez, el jadeaba en mi oído, besaba mi cuello, era padional sin llegar a lastimarme, 

Dentro, fuera, dentro, fuera

Increíble, delicioso

Mis manos estaban en su espalda, la tocaba y las paseaba de su cuello a sus caderas y a su trasero, lo apretaba y lo empujaba hacia mí para llenarme más de él.

--- Camille, ahhh

Jadeaba mi nombre, besaba mi cuello, me llenaba de él se movía rápido y delicioso, mi cuerpo estaba saturado de placeres que el me estaba provocando, mi cuerpo se tenso, y el orgasmo me envolvió, en una sensación cálida, provocando que saliera un gemido un poco más fuertes de mis labios y mis uñas se entrerrasen en su espalda.

El siguió y en unas cuantas embestidas más llegó a su liberación, toda su semilla caliente me lleno a mí...

 



Jachi@Sanz

Editado: 27.10.2020

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