Narrador Amateur

El virus

Me centre en su mirada, estaba caída, pérdida, e incluso casi muerta. Habían pasado al menos dos semanas desde aquel suceso y la perspectiva actual lo hacía ver un virus que carcomía a nuestras almas, nos tenían agotados y era notorio que la maldición aún no acababa.

Veinte, cien, mil... Millones de personas habían sido asesinadas sin razón alguna, sin la mínima necesidad de desaparecer. Por otra parte aquellos que habíamos escapado del estado de sueño coetáneo, cargaba mis con el pecado desolado a cuerda de todos los difuntos. Pero nadie lo hacía con tal sentido como Alex, nadie lo hacía ver tan duro como ella; había sido tan fuerte cuando todo comenzó que esto aparentaba haberle arrancado el carácter a su espíritu aguerrido a la probidad, pues su indicio se rompió en la imagen de Roma, su hermana. Quien yacía cubierta de rocas, dentro de una bolsa, sin siquiera el designio de ser advertidobpor un clérigo o ser expedida de forma íntegra.

Alex había sido la primera revelada entre los cuerpos durmientes, pero también la única que había de continuar, las personas a su alrededor sufrían por un estado de coma inducido pero el problema que atacaba día y noche su mente era el hecho de no saber cómo habían entrado en tal punto, ¿porque? y peor aún como podía regresarles la vida a sus fríos cuerpos.

Los intentos por volver a tener una vida normal condenaban a muchos de ellos, pues cada vez estos adelgazaban y perdían el color que sus signos vitales le daban, lo cual complicó mayormente su labor por mantenerse cuerda.

Meses después alrededor de la mitad de la ciudad habían muerto, pero así como sesaban unos cuantos habían despertado cuando en realidad la respuesta de su plegaria se veía más lejana cada vez ¿Cómo podría ser destruida la humanidad de una forma tan imposible? Las tierras igualmente habían cambiado pero la pesadilla de cargar con almas inocentes nos habían torturado y nos habran de torturar hasta el fin de nuestros días.

Aún me es difícil creer todo aquellos que he perdido, me es imposible creer que estoy viva y me es complicado creer que no he conseguido una repuesta, una respuesta para Alex, una respuesta para mis difuntos Padres y especialmente una respuesta para los agonizantes cuerpos.

 



Panda Wilde

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En el texto hay: microrelatos, historiacorta

Editado: 19.01.2019

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