New City Chronicles: The loss Compass

«CAPITULO 2»

El final de las vacaciones habían llegado luego de ese domingo eso implicaba que hoy comenzaba mi último primer día en un colegio, me quedaban sólo meses para disfrutar lo que era ser una adolescente sin responsabilidades, eso incluía salir de noche y asistir a pijamadas con las personas que yo queria. Me levanto y camino hacia el baño cuando escucho susurros del otro lado de la puerta ¿Ahora que se tramaban?

—¿Casey es cierto lo que dijo mamá?—la voz de Daisy salió molesta.

—no se que les dijo mamá— respondí cruzada de brazos aunque ellas no me vieran era realmente molesto que no me dejaran nisiquiera ir al baño en paz.

— Que desde hoy asistiremos al mismo colegio

Me quedé perpleja mirando la puerta fijamente esperando el momento en que una de ellas riera y dijera algo así como caiste hermanita

— Ella dice que te pregunto y tu aceptaste— la voz de Keila sonaba con reproche— podrías explicarnos porque apoyarse semejante babosada.

— Modales— masculle ¿Yo había aceptado? Ni siquiera tuvo el descaro de decirme.... ¿Sería eso lo que pregunto en la Iglesia? Llevé una mano a mi frente, claro que era eso y yo por no escuchar ahora tenía que cargar con semejantes huracanes. Porque si, aprendí con el tiempo que los huracanes llevaban nombre de distintas personas por ser descubiertos por estas sin embargo aún creía firmemente que mis hermanas no sólo era un huracán ellas eran el maldito tifón que arrasa todo en el mar y que si descubrieran un huracán no llevaría su nombre porque no estaba a su altura de desastres.

— Vallan a arreglarse, este día será largo— resignada escuche como mis hermanas mascullaban para luego cerrar sus respectivas puertas con enojo yo salí de la habitación y me dirigí al baño.

Frente a mí se encuentra la imponente puerta del plantel educativo, el pueblo consta con sus propios colegios y escuelas aunque no son muchos realmente, de todas mis hermanas soy la única que estudiaba dentro de New City, ellas en cambio preferían la Gran ciudad o eso era hasta hoy. Mi madre sonríe demostrando así que fue lo que enamoro a mi padre él es un hombre de negocios lo vemos pocas veces al año ya que pasa cerrando tratos o abriendo empresas fuera de nuestro pequeño país, por eso quien siempre va a las reuniones o entregas de notas ha sido mi madre.

— Pensamos movernos o nos quedaremos aquí un buen tiempo—la voz de Keila sale apagada eso sólo significa algo, esta realmente enojada.

— Yo puedo quedarme el tiempo que quiera— respondió nuestra madre— son ustedes las que deben entrar.

Y sin mas nos empujó el edificio del rectorado era el primero en aparecer, cada una tomo su bolso y camino en dirección a el, yo me quedé atrás ellas eran las nuevas y por mucho que quisiera no podía mandar en sus nuevas vidas, por que si, este es su nuevo inicio metafóricamente.

Camine por el lado este del colegio un edificio un poco antiguo apareció en mi campo de visión sus colores desgastados no habían cambiando en los 10 años que llevaba asistiendo. Una sonrisa surco mis labios cuando vi la mano de mi compañera alzada, trote hasta llegar a las escaleras, subí de dos en dos y al llegar arriba la abraze habían sido muy largos estos dos meses peor si tu familia era la comidilla del pueblo.

Al separarme la morena frente a mi sonrió.

—¿Te enteraste?— su voz salió tan ilucionada.

Yo negué tranquilamente, la vida en el pueblo era tranquila y casi nunca ocurría nada, bueno eso no incluía el asesinato que ocurrio hace años, no se mucho sobre ese caso ni que cosa ocurrió o en donde pero estuvo en boca de todo el mundo que incluso se realizó una oración en de la Iglesia con todo el pueblo eso incluía creyentes como no.

— Uno de los hijos del magnate Mera se muda al colegio hoy.

Estaba equivocada, todo lo que incluyera en el apellido Mera era un problema, hace años cuando Daisy apenas y sabía hablar, mi familia se reunió con los Mera para un acuerdo que trataba en unir las empresas porque ambas aparte de ser agencias mundialmente conocidas y tener más de cinco millones de ingresos al año, juntas podía convertirse en algo mucho mejor claro que todo eso acabo cuando papá descubrió el descarado coqueteo del señor Mera hacia nuestra madre las cosas se complicaron desde ese momento, su hija y yo competiamos en cualquier actividad que lograba hacerse en la Iglesia, en los campamentos por otro lado la relación de mi hermana con el hijo menor de los Mera era mucho más llevadera.

—¿Encerio?—mi voz salió más cítrica que una naranja, de eso estaba más que segura—que suerte tener a Naty por estos lares.

Sin más que acotar di un paso hacia un lado y camine hasta mi curso parecía que este día había sido exactamente diseñado para mi, primero mi madre enviando a mis hermanos al mismo colegio, luego la llegada de un Mera a este mismo ¿Qué faltaba? ¿Tenía que esperar a que cayera el ovni o que el pueblo comenzase a ser menos normal de lo que ya era? Las clases habían sido normales dando un aspecto un tanto normal, en el transcurso del día descubrí que Natalie no era quien se mudaba al colegio, era otro hijo, por decir así, se mudaba el que menos tolerada a la familia y básicamente al que ellos tampoco apreciaban. Y si, ese era Maicol.

Era raro en realidad, nuestra familia y los Mera, habíamos competido toda la vida, hasta que Daisy junto a Maicol cambiaron todas las reglas a su favor, mis padres lo soportaban, solían decir que no importaba de que familia venía mientras fuera amigo de Daisy daba igual creo que pensaron que su amistad no duraría mucho.

Desde el balcón de mi curso, podía observar a mis distintas hermanas, Keila corría hacia el bar como si de una gacela se tratase era seguida por Cloe quien gritaba que parará. Por otro lado estaba Daisy esperando pacientemente en inspección a que su mejor amigo saliera.

—¿Estás bien?— la voz de Julia sonaba preocupada.

Yo asenti en respuesta, la había conocida hace un año, la consideraba mi mejor amiga después de todo ella me conocía a la perfección y en parte gracias a Julia conocí a Lenin claro que de haber sabido como terminaría todo habría decidido pasar de largo.



D.J.

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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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