New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 19

Los días después de Navidad fueron terribles, así de simple, así de normales, así de caluroso.

En está época del año los calores en la Costa solían ser más fuertes, más complicados de llevar y más fáciles para quemarte, así era nuestro país nadie — ni siquiera sus habitantes—, lo entendían.

—Entonces ya tenemos fuegos artificiales.

—No.

—Estrellitas.

—Si.

—Volcanes.

—Si.

—Viejo.

—No le digas así al abuelo —dijo Daisy—  pero si.

—Entonces juegos artificiales…

—Ya dije que no —pronunció mi hermana—, y ni creas que los compraremos.

Maicol negó sin poder creer que mi hermana no aceptará eso y es que a diferencia de nosotros la familia Mera solía tener una forma muy diferente— y perturbadora— de celebrarlo.

—¿Quién va a realizar el conteo? —soltó Maicol, mi hermana giró los ojos por onceava  vez en el día.

—Ya te dije que Keila.

Maicol soltó un pequeño perdón para luego anotar el nombre de Keila en su lista para que nada saliera mal en la planeación del mejor año nuevo de la historia, luego de algunos gritos, enfados y reconciliaciones ambos individuos dejaron la sala de star y caminaron para observar una maratón sobre eventos sobrenaturales en el mundo.

—¿Crees que algún día logren separarse? —pregunto Emily quien estaba ingresando a la sala.

—Cuando tuvimos oportunidad ambos se reconciliación luego de unas horas, así que no.

Emily asintió, se sentó a mi lado—¿Por qué no tengo amistades como la suya?

—Porque si la tuvieras no sabrías que hacer —reí pero eso no pareció agradable a Emily—. Mira, Daisy y Maicol se conocen desde que ella tiene memoria para estar donde están ahora tuvieron que enfrentar los comentarios de un pueblo, superar las familias enemigas y sobretodo aprendieron a confiar ciegamente en el otro —mi prima escuchaba atenta, se que esperaba que siguiera pero yo no sabía ninguna otra hazaña sobre la amistad de esos dos.

—Tuvimos que pasar las pesadillas nocturnas —dijo Daisy desde la mesa ¿En qué momento había bajado?—, también tuvimos que pasar las trampas que su familia lideraba cada año para alejarnos —abrió la refrigeradora y comenzó a indagar en ella—, y sobretodo tuvimos que pasar este año —cerró la puerta de la refri, en sus manos cargaba yogurt y helado—, la cuestión no es que hicimos para ser lo que somos ahora Emily, la clave está en encontrar alguien que quiera ser tu guía en el mundo, alguien que te acompañe en todas tus locuras y sepa frenarte de ser necesario— diciendo eso subió por las escaleras, a la distancia el sonido de la puerta cerrándose fue lo que nos alertó que Daisy y Maicol comenzaban oficialmente su tarde de cosas misteriosas.

Mi prima se levantó—¿Ese tipo de amistad tenías tú con Jackson?

Negué— Mi amistad con Jackson fue ligeramente diferente.

Mi prima no volvió a preguntar sobre amistades u otro tipo de cosas. Por primera vez intente pensar que clase de amistad había tenido todos estos años con Jackson, para comenzar nuestra pequeña relación había nacido cuando mi madre me llevo por obligación al grupo de niños — que para mi sigue siendo una tontería— de la Iglesia ese día luego de algunos destrozos ocasionados por Maicol, Jackson se acercó y decidió ayudarme a detener al gran huracán Mera. Fue la primera vez que tuve un amigo que no fuera mi — en ese momento— actual hermana. También recuerdo que fue el quien decidió hablar con Maicol cuando ocurrió la primera pelea sería entre mi hermana y él, Daisy nunca se lo agradeció porque no lo conocía y Maicol había decidido mantener en secreto a la persona que le hizo recapacitar, pero más allá de eso, sólo recuerdo nuestras noches de video llamadas o las tardes de  encebollado que solíamos compartir, jamás habíamos peleado mucho menos discutido quizás por eso no creamos lazos realmente fuertes.

Ninguno de los dos nos conocíamos lo suficiente, yo por ejemplo jamás me había percatado del pequeño amor que Jackson había comenzado a sentir por Daisy y él jamás puso atención a mi familia como para saber que a un Herabi lo peor que puedes hacerle es romper su corazón.

Keila acerca su cara a la mía—¿Ya compraste la artillería pesada?

Niego volviendo a girar  mi rostro—No se ni que es eso.

Mi hermana coloca sus brazos en la cintura, su expresión denota enojo—Maicol te mando a comprar ciertos artefactos pirotécnicos sin que Daisy lo sepa, el confiaba en ti.

Me levanto, estiró mis brazos—Sólo estaba pensando  en algunas cosas ya salgo para allá ahorita.

Espero que Keila se crea eso y se retire de la sala pero ni siquiera se mueve de su lugar.

—¿Qué?

—Estoy esperando que salgas ahorita —con sus manos crea comillas en la palabra ahorita, reniego en mis adentros, cuando veo que enserio no piensa moverse camino hacia la puerta, la abro y salgo.

Como dije el clima en Manabí no era el mejor en esta época del año, apenas roce un ladrillo de las escaleras de la entrada las ganas de volver y bañarme o quedarme dentro de la ducha me inundan. Definitivamente está fue una mala idea.



D.J.

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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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