New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 30

DAISY.

Las sombras envuelven la paz, el dolor del corazón comienza a crecer.

Si escuchas esto. Huye, porque el fin solo es el inicio de algo que nadie puede detener.

Cuando desperté estaba en un bosque, un bosque que conocía a la perfección. Las risas llegaban de todos lados, la paz lograba invadirme por completo y la desolación parecía lejana. Distante cómo si aquella época fuera la más feliz y la que más vida tenía. La era de oro en New City.

Quise ponerme de pie pero alguien estiró su mano. Una versión de mi con cabello oscuro me sonreía. Su piel era clara o más bien pálida y aunque no sabía si estaba bien confiar en ella, la tomé.

—¿Qué es este lugar?

La chica no me respondió simplemente tomó mi mano y jalándome logró ponerme de pie, ella tenía el rostro lleno de alegría, tanta que me dolía. Era como ver un espejo en el que todo en mi era perfecto, el cuerpo, la cara, el cabello incluso las expresiones. Una versión llena de perfecciones, tanto que me dolía saber que si ella en algún punto  fue real, me daba pena el sabe que yo jamás sería esa versión.

—Conoces la historia —habla y comienza a girar a mi alrededor—, ahora es hora de que escuches mi versión. Y entiendas las consecuencias.

Asiento y ambas caminamos, la vegetación es abundante ahí, las flores lo hacen parecer a un prado y aunque no halla animales el riachuelo que está a  unos pocos metros completa el paisaje a la perfección. No reconozco esta parte del bosque y aunque se que estamos en otra época, me duele saber lo mucho que ha cambiado el paisaje en estos años.

Era la perfecta reencarnación de un  edén.

La chica se detiene  y en la escena aparece una versión de nosotras, más joven, con cabello rojo y mirada negra, ella canta en el lugar, expresa alegría y felicidad. Es una reencarnación viva de lo que ya no hay. Una versión mía demasiado inocente.

Y eso duele porque una parte de mi recuerda a esa niña, sabe que es parte de mi, solo que se fue, partió o la enterré tan dentro de mi que ahora al verla simplemente siento la decepción. Yo pude haber sido como ella pero no quise, no pude. Algo me lo impedía. Quizás era la oscuridad que estaba presente en cada integrante de la familia, aún solía escuchar la voz de los pastores diciendo que ese era el pago que mis padres pagaron al haberse unido sin un lazo de por medio. No sabía de que lazo hablaban o porque casi todo el mundo salto con el nacimiento de todas mis hermana, incluyéndome y una parte de mi no deseaba averiguarlo.

—¿Quién es?

La chica voltea a verme y puedo ver su dolor ahí, impregnado cómo si decírmelo aún le doliera.

—Solo observa.

No vuelvo a decir nada más así que volteo mi vista al prado, ahora la chica está sentada entre las flores, ya no recita melodías, en vez de eso comenzó a juntar algunas de aquellas hermosas rosas. Sus cachetes están sonrojados y puedo ver como seca el sudor de su frente, se siente tanta paz a su alrededor que hasta parecía que el bosque se calmaba sólo con su presencia. La conexión de esta chica y el bosque ancestral de mi pueblo era demasiado fuerte. Un lazo que no cualquiera podría quebrar. Uno que incluso en el futuro seguiría vigente.

De pronto la joven se levanta y voltea a nuestra dirección, un escalofrío me recorrer.

Pero ella se sonroja y sonríe. Y me doy cuenta que no nos está viviendo a nosotras, si no a lo que sea que está detrás.

…..

 

 

 

 

CASEY.

Ya nadie se enfrenta, ya nadie intenta detenerlo cuando sale del lugar, ya nadie busca explicación.

El es aquello que Jackson un día dijo que no estábamos listos para enfrentar, quizás incluso es la persona de la que hablaba Keila cuando despertó aquella madrugada, él era el maldito ragnarok de nuestro pueblo. O al menos eso repetía mi cabeza cada tres segundos por que algo me decía que Patrick no era más que el inicio del caos que azotaría al pueblo algún día.

Cuando parte con aquella que  nos traicionó, corro hacia mí hermana, su vista se encuentra perdida y las lágrimas se detienen en sus ojos.

Ella es fuerte, pero no tanto como para lo que vivimos. Yo aun deseaba creer que todo lo que la mantenía a su lado era la manipulación, quería creer eso, quería que no fuera una mentira porque ya bastaba con que una hermana me traicionara, yo no podría vivir sin otra. Ya había perdido a suficientes personas a lo largo de estos días, no quería que él número aumentará.

—¿Estas bien? —susurro aterrada. Los chicos terminan por rodearnos—¡Keila!

Ella por unos segundos parece volver en sí. Su mirada se debate entre lo que vio y lo que su mente quiso ver, lo sé porque yo pensé lo mismo cuando descubrí que este mundo no era exactamente lo que parecía. Cuando el pueblo me dio su verdadera cara. Y ahora con la brújula de mostrándonos que nuestra existencia era miserable a lado de la de ella.

—Podemos irnos —su voz se escucha distante —, irnos de aquí, entrenar y cuando nos encontramos listos lo detendremos. Estoy segura de ello. Encontraremos una forma de abandonar el pueblo y cuando estemos listos volveremos.

Quiero asentir pero no, no podemos dejar atrás todo lo que significa, no podemos huir y dejar a nuestra hermana bajo el control de él. No podemos olvidarnos de nuestra familia, de nuestros amigos.

Pero sobretodo no podemos darnos por vencidos.

—Hay una forma — digo yo agachada —, una forma de detenerlo.

Es Keila quien niega esta vez. Ella sabe de lo  que hablo, y aunque no desee admitirlo la tristeza mi inunda.

Nosotros no vivíamos en una película, no éramos protagonistas de ninguna historia. Es más jamás estaríamos en un libro, jamás recordarían lo que hicimos, lo que sacrificamos.

Pero eso no iba a detenernos, no podía dejar que lastimen a mi familia.



D.J.

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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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