New City Chronicles: The loss Compass

CAPITULO 31

Casey.

Una semana, una semana en la que ya había ocurrido todo.

Una semana en la que perdimos a Daisy.

Una semana que Maicol y Cloe habían decidido unirse al mal.

Una semana en el que mi mundo se fragmento. Lo peor, no era la única.

Entrar a casa últimamente se había vuelto un martirio, la residencia Herabi había sido utilizada como fuerte ya por siete días. Al comienzo era genial, parecíamos un grupo de investigadores que deseaban encontrar a cualquier costo la verdad, eso fue aminorando con los días. Primero porque perdimos gente y luego porque llegar al lugar y no verlos, alteraba todo

Ahora más parecía un lugar donde la gente bien desaparecía o se unía a los villanos, Jackson había sido el más afectado aún se culpaba por no poder salvar a la chica que le gustaba, para nuestra suerte Emily había logrado sacarlo de su propia mierda personal y ahora juntos buscaban pistas para hallar a mi hermana. Nadie sabía cómo ocurrió  cuando llegamos a casa solo encontramos a Jackson desmayado y Daisy había desaparecido. Recuerdo que Keila se alteró y dijo que habíamos sido tontos si creíamos que podíamos detenerlo, que ya habíamos perdido a la gente que nos importaba y que seguiríamos así si no poníamos un plan en marcha.

Keila se debatía entre ella y lo que sea que estaba dentro de ella, haber casi muerto por culpa de un rayo que claramente no debería haber tenido daba mucho de que hablar y junto a  Theo buscaban respuestas a eso.

Al final los únicos que parecíamos servir más lejos que juntos, era Lenin y yo.

Pero hoy eso debía acabar.

 

…..

 

 

Cuando abandone la casa lo primero que vi fue a Emily reír sobre una tontería que supongo yo había hecho Jackson, este en cambio parecía sonreír por primera vez en días, alce la mano para saludarlos. Algo dentro de mi decía que se llevarían muy bien pero aún así temía por mi prima, Jackson amaba a Daisy quizá la había amado desde antes de que el mismo se diera cuenta y sabía que no sería justo para Emily enamorarse, mi amigo tenia algo que siempre ponía de rodillas a todas, incluyéndome.

Eso supongo yo fue lo que lo enamoro de Daisy, ella jamás se iba a poner de rodillas, mi hermana podía morir antes de hacerlo, ni siquiera con Taylor lo hizo. Y eso que el supuestamente era importante.

Caminar por las calles del pueblo aún me daba pena, un aparte de mi se fragmentaba al observarlo tan vacío.

Como todos los días lograba escuchar las voces de aquellos que se habían ido, al comienzo dolía y aunque aún lo hacía esperaba que llegara el día en el que ya no.

Me acerque a la iglesia y observe las carpas que no habían sido retiradas por la desaparición de todo el pueblo. Theo y los demás habían alegado que si lograban volver todo debía estar como lo dejaron. De esa manera pensaría que fue provocado por algún químico y hasta ahí llegarían las investigaciones.

Tome unas piedras y comencé a lanzarlas a la edificación, nada de esto era justo. El pueblo aunque no nos amaba no debía desaparecer, los amigos, mi madre, mi tía. Cada uno de ellos tenía una vida que aún le faltaban contar y Patrick les arrebato eso.

—No te servirá mucho hacer eso —me tense y  con la piedra que aun tenia en la mano gire encarando al individuo para luego lanzarse la.

Theo la detuvo en un parpadeo, la botó al suelo y me observó, la verdad es que ya no me incomodaba mucho su presencia y que el me evadiera era una estupidez, que yo extrañará su compañía era todavía peor.

Primero Lenin y ahora Theo. Yo debía resolver mis ideales antes de siquiera saltar a los brazos de alguno, Lenin era la persona que yo algún día amaría y Theo era la persona que solía discutirme hasta por que respiraba. Era un amigo, mi primer amigo luego de lo que ocurrió con Jackson, quizás fue era eso, yo no podía perderlo. No de nuevo y peor por una tontería como el amor.

—¿Qué quieres? —solté, cruce mis brazos y pude observar como su mirada se perdía en algo que claramente no era mi cara.

Resople, malditas hormonas masculinas.

—Piensas hacer el pacto —soltó volviendo a mirarme a los ojos—, porque si es así debemos darnos prisa. Hay algo que hemos descubierto con Keila que podría significar que no tenemos todo el tiempo.

Gire los ojos y me acerque lo poco que nos encontramos separados, la verdad es que ya había pensando en jurar un montón de veces desde lo ocurrido en el bosque. Pero en realidad no fue eso lo que me convenció de hacerlo si no el juramento que lance hace más de cinco meses al suelo.

Yo prometí jurar ante el cielo  si es que mi familia entraba en riesgo y eso fue un recordatorio que llegó con la primera pesadilla.

—Debo hacerlo —susurre más para  mí que para él , sin embargo el asintió—, pero el problema es que el lugar de la iniciación está siendo resguardado por Cloe y Maicol.

Pude ver como Theo asienta, algo me decía que el ya tenía un plan para ello. Ambos comenzamos a caminar hacia la casa.

Dejando atrás la iglesia a la que yo echaba toda la culpa, la razón era simple: La iglesia católica jamás tuve que separarse de la cristiana, de no hacerlo jamás  hubieran nacido las razas, jamás hubiera creado la iniciación y por lo ultimo jamás hubieran nacido los sacrilegios. Por ende la brújula no hubiera aparecido. O quizás si porque la leyenda que respaldaba hablaba sobre su llegada mucho antes de que  el mundo clasificará a Dios en diferentes religiones.

Cruzar caminando el pequeño parque donde hable con Daisy y viví toda mi infancia produce una llamarada de recuerdos que fragmenta mi terquedad. En este lugar se libró mi primera batalla con Patrick antes de saber que él sería el villano de la historia.

Si no solucionamos esto mucha gente se olvidara de nosotros, un día New City era conocido por su rareza, su bosque y el día de la Campana y al otro simplemente sería olvidado. No los encontraríamos en los libros de historia, ni mucho menos harían un documental sobre que ocurrió en el lugar.



D.J.

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En el texto hay: amor, magia, poderes

Editado: 06.05.2020

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