No hay peor infierno que el cielo mismo

Capítulo 5: Cómo joder a un demonio

1

―Entonces... ¿tu mejor amigo murió en un viaje y ahora la culpa te atormenta?

 

― ¡No lo digas de esa forma, idiota! -le gritó Sorath y frenó el automóvil de golpe-

 

―Oye!, tranquilo, hermano -dijo levantando las manos- Y ¿entonces así te ganaste el apodo de ''Dirk''?

 

―Si, fue así. El verano pasado.

 

―Yo quiero un apodo tan genial como ese hermano -al decir eso Gabriel se escuchó como un hippie- Y ¿qué significa ''Dirk''?

 

―Un Dirk es una arma blanca más pequeña que una espada pero más larga que una daga, aunque el término comúnmente es utilizado como ''daga''. Es en escocés. –Contestó Sorath-

 

―Ahora dime el estado del clima –Ordenó Gabriel riéndose-

 

Lawson siguió conduciendo hasta llegar a Camden, Leonardo no habló en todo el camino, Sorath no sabía si fue porque Gabriel tenía su música de Rock And Roll a todo volumen o, porque seguía pensando en aquel incidente, igual que él.

 

2

 

―Bienvenidos a Camden chicos. Bienvenidos al lugar más peligroso después de Iraq -dijo un tipo que al parecer estaba bajo los efectos del alcohol por lo cual no le prestaron demasiada atención-

 

Unos kilómetros más tarde se encontraron en el centro de la ciudad.

 

― ¿Puedes parar aquí, por favor? -preguntó Leonardo-

 

―Eh...claro ¿a dónde irás? -le preguntó Sorath-

 

― ¡Yo al baño! -Gritó Gabriel que corría con prisa hacia el baño pasando por entre medio de los dos-

 

―Iré a librarme de mis pecados de toda la vida -dijo en un tono aún más serio de lo normal-

 

 Eso le hizo sentir cierto miedo a Sorath y como consecuencia no presentó objeción alguna.

 

―Si no te molesta, pueden pasar por mí a la iglesia que está cerca de la entrada de la ciudad.

 

― ¿La azul con blanco? –Preguntó Sorath-

 

―Sí, esa -Confirmó y después se marchó despidiéndose a la francesa-

 

Dirk se quedó junto al auto unos minutos esperando a Gabriel.

Esta sería una buena escena de esas donde el protagonista se queda junto al automóvil fumando un cigarrillo. Pensó Sorath. Eso si yo fumara.

 

Un niño apareció frente a él y lo sacó de su ensimismamiento.

 

―Hola, señor, ¿tendrá unas monedas para mí? -preguntó el niño que no sobrepasaba los cinco años de edad- Por favor, no he comido. Dios se lo agradecerá.

 

«Mátalo, mátalo» dijo una voz en su cabeza e hizo que se frotara la sien con fuerza.

 

― ¿Está bien? Señor -preguntó el niño que aún seguía de pie frente a él-

 

―Sí, lo estoy...

 

Dirk pensó un momento en que hubiese pasado si cuando él era bebe nadie lo hubiera ayudado, ¿acaso seguiría vivo? Él no lo creía así. La maldad de una persona real a veces llegar a ser superior a todas aquellas figuras imaginarias, incluyendo a Lucifer.

 

― ¿me acompañas por un café? -le preguntó amablemente mientras caminaba hacia la cafetería que estaba justo frente a la funeraria, si, Gabriel había ido al baño de la funeraria- ¿Cuál es tu nombre? niño –preguntó aun hablando con la amabilidad que un niño merece-

 

Sorath soltó una pequeña risa, era porque ¿A qué tipo de loco se le corre poner una funeraria frente a una cafetería? o viceversa.



Dirk Blackmore

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En el texto hay: dios, diablo, cielo e infierno

Editado: 29.01.2019

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