No te vi venir

VII

7:42 en el reloj. Sus dedos se deslizan por mi piel mientras una triste melodía envuelve la casa. Está en mi mente, me tortura.

Saborea los restos que han quedado de mí en sus labios antes de acomodar su cabeza en mi cuello. Carraspea y se deja llevar por el cansancio.

El frío de su alma me envuelve el cuerpo cuando siento su respiración emanando alcohol y desgracia.

Veo el fantasma de su amor caminar hacia él en una esquina y escucho de nuevo esa canción. Le trae la chaqueta del trabajo y se la coloca por los hombros, besa sus labios cálidamente y le sonríe mientras él le dice que la ama. Ella insiste para que se quede un poco más, pero él no puede aunque ella quiera.

Si se hubiera quedado a saciar la sed de aquella que era suya por voluntad propia jamás me hubiera tocado permanecer a su lado dejándolo robar de a poco la vida que me queda.

Tuve la desgracia de parecerme a su retrato, de nacer con sus ojos, envuelta en la mirada suplicante del amor. Y si hubiera sabido que, aquella noche, lo que me esperaba era el infierno jamás le hubiera regalado ni una sola de mis sonrisas.

 

Vuelvo a verlo acercándose con precaución, con delicadeza. Lo veo estrepitosamente encantador y cedo y me dejo ir en sus brazos y… Es todo. No tengo más recuerdos de entonces.

—Eva —murmura adormilado mientras me estruja con más fuerza entre sus brazos. Y no, no soy Eva, pero podría serlo para acabar con todo eso, lo fui la noche en que me conoció, la noche en la que se volvió parte de mis más oscuros e inhumanos deseos.

 

 

 

He vuelto al sitio de siempre, donde todavía quedan rastros de sangre y pedacitos de cristal para torturarme con el recuerdo de aquella noche en la que dejé ir mi sangre buscando liberación.

Un par de metros más allá veo sus ojos disfrutando de mí con toda lascivia mientras repasa su labio inferior con la lengua. Tiene cuerdas en sus manos y sé que va a volver a torturarme, pero esta vez no dejará que clave mis uñas en su rostro liberando dolor, no dejará que me resista como lo he hecho hasta ahora. Va a tomarme con toda libertad mientras las cuerdas retienen mis demonios, mientas me rompe estrepitosamente.

Sé fuerte —me digo a mí misma cuando lo veo avanzar, y después de la única revolución que puede hacer un cuerpo encadenado, respiro y me pierdo de nuevo de mí misma.



Camo

#8587 en Joven Adulto

En el texto hay: amor, pasion, crimen

Editado: 04.05.2019

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