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Capítulo 14: "♫Baila, baila♫"

Abrazados por unos mantos que cubrían su valor, el osado grupo de cuatro integrantes, se aventuró a las festivas praderas del pueblo Taizan.

—Todo aquí se ve muy animoso —murmuró Zaid mientras ingresaba desde el lado derecho de la princesa, pero además, soltaba un inapropiado bostezo por el cansancio que lo invadía.

La realidad era que el ritmo latino que estaba instalado en el ambiente era muy amigable, y los recibía con un agradable espectáculo por parte de sus habitantes, quienes alababan la madrugada con una velada sobrenatural.

—Tienes toda la razón, y casi parece que lo que nos contaste no fuera verdad —le notificó Léa mirando al zorro.

—¿Estos tipos no duermen? —preguntó Alik levantando una ceja; él se encontraba cargando a Iris en su espalda en lo que caminaba al otro lado de su majestad.

—No creo que lo hagan —mencionó Iris con un tono evidentemente exhausto.

—¿Y tú por qué lo dices gnomo? —le preguntó el guapo muchacho.

—Estoy muy cansada como para regresarte el insulto, así que voy a decirte que quizás ellos están buscando mantener la melodía del pueblo —mencionó la pelinegra.

—¡Ya entiendo! Entonces ellos aún no han conseguido un estado armonioso. Pero la música que liberan es tan ardiente —opinó con algo de decepción Zaid.

—¿Entiendes lo que dices Iris? Sí de verdad tratan de mantener la música en su aldea, eso significa que seguramente llevan así más de una semana seguida, pues para alimentar la energía del lugar donde viven, tienen que hacer ese sacrificio, y para colmo, éste dura sólo un mes —aseguró Léa con gran convicción, pues ella sabía mucho sobre esto, más que nada porque iba a ser la futura reina.

—¡Miren eso! —Alik señaló a unas cuantas personas que caían exhaustas cerca de ellos.

—Estas personas... parece que no van a durar mucho de seguir así —aportó como dato la más baja del grupo.

—Por lo menos no ellos si no los socorremos —agregó Zaid e iba a ayudar a algunos de los caídos, pero entonces Léa lo detuvo al poner su brazo en su camino—. ¿Qué pasa?

—Espera, mira eso —indicó ella con la cabeza, y todos observaron a un ojeroso chico que se subía a lo que parecía ser un escenario.

El muchacho poseía un ojo de cada color, es decir, uno era blanco y el otro anaranjado, mientras que su cabello, corto y lacio, se notaba tan negro como la noche, pero también mostraba reflejos castaños. Sus vestimentas eran poco comunes: poseía guantes oscuros con sus puntas cortadas, un dije en cruz sumado a unos aretes con la misma temática, y una camisa a cuadros que poseía los mismos colores.

—¿Es un catalizador? —preguntó Alik.

—Tiene un micrófono, así que eso es —agachó un poco la cabeza Léa con seriedad.

De un momento a otro la canción latina se detuvo, empezando así otra mucho más animosa, y antes de comenzar a cantar aquel desconocido, introdujo al público en su presentación de la siguiente manera: al principio, elevó sus manos para formar un arco, y allí fue cuando sus piernas como todo el resto de su cuerpo, realizó una combinación impecable de movimientos que enamoraban a la audiencia tanto como a nuestros protagonistas. Al finalizar su prefacio, soltó su voz.

Reacios movimientos desvela el viento,

Como un dragón embargan la libertad del pueblo,

Todas las sombras se levantarán y reanimaran el decadente paraíso

Ֆֆ Multitudes de muertos ֆֆ

Renacen en el fuerte de mi corazón,

Rogando por una salvación en el mundo

—¡Miren! —Zaid les gritó a sus compañeros, mostrándoles de esa manera a los que habían desfallecido como ahora volvían a ponerse de pie con las energías renovadas.

—Tiene el poder de curación al igual que Iris —afirmó sorprendido Alik.

—No, te equivocas —mencionó la pequeña que estaba sobre su espalda—. Él simplemente está haciendo que su poder los renueve.

—Que observadora, Iris, por eso eres mi catalizadora —le mencionó Léa y se le acercó para estirarle su mejilla con una gran sonrisa.

—¡Deja eso! —Iris apartó su mano un poco ofendida.

A pesar de que los ciudadanos de aquel sitio estuvieran ganando nuevas fuerzas, eso no significaba que su cuerpo fuera a caer en cualquier momento, de ahí que Léa tomó una muy importante decisión.

—Chicos, quizás para ustedes esto sea inapropiado, pero creo que lo mejor es ayudar a la gente de este lugar —les comunicó por lo bajo.

—¿Qué dice princesa Léa? Sólo vinimos a este lugar de paso, si se enteran que somos nosotros, no la contaremos —le pidió prudencia Alik.



La Rosa Blanca

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En el texto hay: fantasia, musica, musica y romance

Editado: 17.06.2020

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