Omnia

XXI

Nada había cambiado en mí, pero todo era diferente a mí alrededor. Mis dos amigas lo sabían, pero como las supernenas, nos protegíamos y apoyábamos las unas a las otras y eso era lo mejor de vivir junto a ellas. Mis princesas a sus tres años, sin ser conscientes de la realidad y con los ojos más bonitos que un sol puede ver, me preguntaban por su padre y aunque siempre intentaba huir de la respuesta ese día cogí fuerzas y con mis manos sujetadas por las de mis amigas, tuve que llenarme de valentía y de coraje para darles una respuesta que pronto marcaría sus vidas

-Mami- me llamo Adrianna.

-¿Qué pasa cariño?- le pregunté

-¿Po qué papi no está en la playa con nosotras como el año pasao?- se me calló el alma al suelo, no sabía que responderle.

-Alma, ¿Quieres que le respondamos nosotras?- me pregunta Julia ya que tengo la cara blanca.

-No, no tengo que ser fuerte y se lo voy a contar a las dos.- María y Julia me abrazaron y se levantaron para irse y hablar tranquila con ellas.

-Mami, no lloles, que me pongo triste yo- dijo Valeria y abrace a las dos teniendo cuidado con la barriga.

-Peques ¿Queréis que os cuente una historia?-las dos asintieron muy rápido.

-Chi mami, nos encanta tus historias- respondió Valeria.

-Cuando era chiquita como vosotras, mi abuelita murió y yo estaba muy triste y siempre estaba llorando, y nunca quería jugar con mis amiguitos. Hasta que un día vuestro abuelo me llevo al campo que había donde vivíamos antes con la tita Marina, y me contó una historia sobre las estrellas, ¿y sabéis una cosa?-

-No mami, cuenta cuenta.-dijeron las dos emocionadas.

-El abuelo Manuel siempre me contaba que cuando alguien se iba de nuestro lado se convertían en estrellas en el cielo y siempre nos vigilaban, por si nos pasase algo siempre mirásemos al cielo y las veríamos brillar.

-Entonces ¿papi se ha convertido en una estrella?-me preguntó Adrianna secándome una lagrima de mi mejilla.

-Sí mi vida- dije y las peque como me vieron llorar tanto me abrazaron.

-Sabes que es lo mejor tata, que papi siempre nos está viendo y ayudando a mami-una sonrisa se instauró en mi cara, pero a la vez era triste.

-¿Y sabéis lo que me dijo papi antes de irse?- las dos negaron- me dijo que os quería mucho y que donde quiera que estuviese siempre os iba a cuidar y no nos iba a dejar solas a ninguna de nosotras, ni a la tata Afri.

-Mami ¿tú nunca te iras no?- me pregunto Valeria.

-No mi vida yo me iré cuando sea muy muy muy viejecita, siempre voy a estar con vosotras.-

-¿Pero esta noche podemos ver las estellas con la tita Mari y la tita Juls y nosotras?-

-Siempre que quieras veremos las estrellas todas juntas y siempre os contare la historia que me contaba el abuelo Manuel.-

-Vale mami, te queremos mucho.-

-Y yo a vosotras mis peques.

-Mami ¿el hermanito también va a ver las estrellas?- me empecé a reír un poquito.

-Pues claro que las va a ver.

-Vale mami.

María y Julia se acercaron con África en brazos que habían salido del agua y a peque tenía frío y me abrazaron y estaban super frías y con cuidado de la peque empezamos una pelea de arena. Acabamos todas llenas de arena parecíamos un filete empanado. Recogimos todo de la playa y nos fuimos al coche para volver a Elche ya que habíamos pasado todo el día en Santa Pola.

-Titas, ¿sabéis qué?- dijo Valeria.

-No, ¿qué pasa Valeria?- pregunto maría dándose la vuelta del asiento.

-Esta noche vamos a ver a papi- Julia pego un pequeño frenazo en el coche y se le puso la cara blanca, al igual que María.

-¿Y eso como es mi vida?- pregunto Julia desde el asiento conduciendo.

-Si mami nos ha contado antes que papi está en las estellas y siempre nos cuida y nos protege a toda, hasta cuando mami llora.- María se secó las lágrimas que sin darse cuenta empezaron a caer por sus mejillas- y también nos ha dicho que esta noche vamos a ver las estellas todas juntas y hasta el hermanito.- todas nos empezamos a reírnos.

-Tú no te preocupes Valeria, tu tita preferida va a hacer un cuenco gigante de palomitas y vamos a poner canciones para bailar cuando las terminemos de ver y vamos a hacer una mini fiesta.- Valeria empezó a aplaudir y yo le lance una mirada María que se rio a más no poder- te dije que a una de tus hijas las iba a pasar al lado oscuro y creo que ya tenemos una ganadora.-y le hizo cosquillas a Valeria, vaya familia de locas tengo, como se reiría Enzo en estas situaciones.

Tal y como dijo María, hicimos una mini fiesta en el jardín de mi casa, con muchas palomitas y canciones para "perriar" como siempre decíamos cuando nos íbamos de fiesta, qué tiempos aquellos. Todavía me acuerdo de la primera fiesta que fuimos al terminar segundo de carrera y a Julia le dejo su novio una semana antes, nos cogimos tal borrachera que no parábamos de reírnos y empezó a sonar la canción de este amor no se toca, la cual bailamos en la boda de julia.

Esa canción quedará para el recuerdo. 

Cada vez me cuesta más dormirme con la barriga tan grande que tengo ya, solo me falta un mes y medio para que nazca y el que más largo se me está haciendo. También recibí el pago de lo que juez dijo que tenía que pagar mi ex por los daños y perjuicios. Nos ha salvado de muchos fondos que teníamos después de la muerte de Enzo. Nos volvimos a mudar a una casa un poco más grande para tener más espacio para los cinco ya que nos faltaba una habitación y compramos un dúplex. Llore mucho el día que nos fuimos, demasiados recuerdos en un mismo sitio. Pero las cinco volveríamos a escribir nuestra historia con todos nuestros seres queridos.



Cristina Aguilar

#18571 en Novela romántica

Editado: 03.02.2020

Añadir a la biblioteca


Reportar