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Capítulo 7

Emily se levantó y se dirigió hacia la puerta, lo que vio no fue un sorpresa, vio a un joven y pensó que se había equivocado de casa.

-¿Qué se le ofrece joven?

-Su hijo es Ronald ¿Verdad? Soy el repartidor de pizza.

-¿Qué? -alguien le empuja -Pero qué...

-Ha gracias, toma, gracias hermano.

-Por nada -Ronald cerró la puerta y abrió la caja de pizza, lo sabores y se fue.

Emily se quedó sorprendida, entonces se dirigió a la cocina y ahí vio a Ronald que estaba cortando la pizza

-¿Nos vas a invitar? -preguntó con cierta esperanza.

-Disculpe, que dijo.

-Nos vas a invitar ¿Verdad? -dijo Julio esperanzado.

-Si quieren compren ustedes.

-Eres un niño muy irritable.

-Déjale, al menos no es el FBI o la DEA

-¿Qué? -Ronald empezó a reír.

-¿Que te causa risa? -preguntó Rebeca.

-Ha claro, no tienes alma, no lo entenderías.

-Respeta a Rebeca.

-Déjalo -dijo Rebeca.

-Pero...

-Pero nada.

-Yo ya me voy -se fue y Julio se levantó y observó a la caja de pizza.

-Es un miserable, no ha dejado nada.

-Ya lo escuchaste, si quieres...

-No estoy sordo, le oí a ese miserable.

-En buena hora que le dieron la maldición -siguiendo la cuerda a Julio.

-Se lo merece, es un miserable

-No digan esas cosas, además su maldición nos favorece

-Tienes razón -ella soltó un suspiro -Además hay que descansar, sera muy larga la noche.

-Son las dos y media, es una buena idea.

-Entonces vayan.

Los dos se retiraron y Rebeca se fue a la sala, se echó en el mueble y puso gorra en su rostro y cerró los ojos. Pasaron las horas y toda la casa estaba en silencio, pero no duró por mucho tiempo, todos bajaron y vieron a Rebeca descansando, hasta que otra vez tocaron el timbre.

-Están tocando la puerta –dijo Rebeca y todos se sorprendieron.

-No se supone que estabas durmiendo -dijo Julio

-Nadie ha pedido nada ¿verdad? -dijo Emily mirando a los dos chicos.

-Nada -dijo Lucas y Ronald

–Solo cierro los ojos, no descanso de esta manera, al parecer no me conocen del todo, que alguien vaya abrir la puerta –se sacó la gorra de su rostro y se sentó, puso su gorra en su cabeza.

-Quítate la gorra –le sacó –Pareces una delincuente -dijo con una mueca Emily.

-¿Ese no es el punto? –soltó una risita

Emily se fue a abrir la puerta, está vez si fue una sorpresa, Emily abrió los ojos hasta no poder más.

-¿Quién es? -preguntó Julio

–Vamos mujer, reacciona -dijo Ronald como siempre irritado.

– ¿Puedo pasar? –todos se miraron, excepto Rebeca ya que conoció la voz –Disculpe, buenas tardes hija.

Emily –Pase padre, lo siento.

El padre –Gracias hija, vamos síganme.

 

 



La legendaria

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En el texto hay: misterio, angelesydemonios, aventura

Editado: 05.01.2021

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