Pasiones Ocultas [serie Ice Daggers 4]

Capítulo 7

 

 

 

Camino peligroso

 

 

El sol ya se había puesto cuando llegaron a las puertas del hotel en donde se hospedaban los tigres asiáticos. Aiden no paraba de pensar en el peligro al que Riley los estaba llevando a ambos...

No temía a los tigres. Temía a Aria.

Ella era una mujer con la que no querrías encontrarte en un callejón oscuro.

—Ya llegamos —exclamó Riley emocionada.

Aiden no podía creer que su amiga estuviese con ánimo de enfrentarse a personas más grandes y poderosas que ella.

Su nueva confianza podía llevarla a su muerte. Literalmente.

—Detente Riley. —La tomó por el brazo antes de que entrara—. Debemos pensar lo que vamos a hacer.

— ¿Pensar? —lo miró entornando los ojos.

—Debemos tener bien claro lo que vamos a hacer. ¿Y si Liu Xeng no está? ¿O si no nos quiere aclarar las cosas? O peor, puede que nos vean como una amenaza por irrumpir en su territorio.

—Su territorio está en China, y si mi olfato no me falla, Liu Xeng está aquí, ellos son tigres nos superan en tamaño, fuerza y números, créeme no somos ninguna amenaza para ellos.

—Qué orgullo tienes por tu especie...

Ella chasqueó su lengua, molesta.

—No estoy diciendo que no seamos fuertes, sólo quiero decir que usemos...

Reconoció el débil aroma de Joey Wells elevarse en el aire nocturno sobrecargado, el leopardo se puso en alerta de inmediato y antes de que Riley pudiese terminar su argumento, Aiden ya estaba alejándola de las puertas del hotel.

— ¿Qué demonios estás haciendo? —chilló intentando zafarse.

—Cierra la boca, estoy salvando nuestro pellejo.

—Qué raro de ti —dijo sarcástica—. Siempre siendo tan prudente.

La empujó a un callejón cuando advirtió la robusta figura del puma caminando en su dirección, no había tratado de buscar la dirección del aroma, y en la prisa por poner a Riley a salvo no le había dado importancia.

Grave error.

Si el puma los reconocía comenzaría a sospechar...

"Ya estoy pensando como Riley"

—Ponte la capucha de tu buzo y no hagas preguntas. —No había tiempo para protestas.

Él hizo lo mismo y la atrajo rodeándola con su brazo, mientras que al mismo tiempo la obligó a que se sentara.

Riley se paralizó al ver pasar a Joey Wells, Aiden contuvo el aliento e instintivamente bajó la mirada, acercando aún más contra su cuerpo a la temblorosa figura de ella, la fuerza en su interior vibró cuando Riley se encogió y enterró su mejilla en su pecho al ver como aquel hombre se detenía unos metros más allá del callejón.

—Estamos fritos —dijo ella en un susurro casi inaudible.

Pero Joey ni siquiera miró hacia atrás, nada en su postura y lenguaje corporal le indicaba que estuviese captando algo extraño a su alrededor. Pero todavía no podía atreverse a pensar que estaban a salvo.

—Es bueno verte —habló una voz masculina a la distancia.

—Es bueno saber que tengo un aliado dentro de un clan tan rebelde. —Incluso desde lejos, la voz de Joey le provocaba escalofríos.

—Descuida, si el trato sigue en pie pronto mi clan se unirá al negocio.

Riley movió su cabeza.

— ¡Yo tenía razón! —exclamó en un susurro de emoción.

Aiden le tapó la boca con su mano.

—Silencio ¿Quieres que nos atrapen?

Ella forcejeó contra su agarre, pero al verse superada en fuerza se tranquilizó.

—El plan es el mismo —continuó el desconocido—. Si logras que funcione me aseguraré de que cuentes con mi apoyo en tu territorio.

Riley tenía razón, Joey traía algo sospechoso entre manos, y ahora las dudas de ella no eran por la impresión de su poder.

—Funcionará, no lo dudes. He planeado esto detalladamente, no hay lugar para errores.

—Eso espero.

Joey siguió su camino y el otro hombre caminó en sentido contrario, Aiden volvió a desviar la mirada y a ocultar su rostro, y el de Riley.

—Suéltame —balbuceó contra su mano.

Aiden ocultó el calor que se encendió en su vientre cuando sintió sus labios moverse. Era una reacción absurda debido a la situación, Riley era su amiga, se suponía que no debía sentir nada más que la fuerte amistad que habían forjado con el tiempo.

—Vamos.

De un salto se puso de pie, decidida a volver al hotel donde se alojaban los tigres.

—Espera... ¡Alto! ¿Qué piensas hacer?

Ella se dio vuelta antes de salir a la acera. Lo miró a los ojos sin reparos, provocando en él un ardor desconocido, y desconcertante.

— ¿Estás conmigo en esto o no?

—Riley...

—Quiero saber. Ese tipo está tramando algo y quiero descubrirlo.

— ¿Por qué? ¿Por qué debes entrometerte? Estás arriesgando tu vida, y al clan también.




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