Por Siempre Y Para Siempre TÚ

CAPÍTULO 17

Después que Dean llegó al quinto piso no encontró rastros de ella por ningún lugar, se puso la mano en la cabeza y se halo el cabello frustrado, miró para todos los lados, entonces pensó en Owen, él tenía que saber el número de habitación. 


Busco en los bolcillos de su pantalón y recordó que no llevaba su móvil y que estaba descalzo y desnudo de la cintura hacia arriba. 


- ¡Carajo! – grito mientras caminaba de vuelta al ascensor.


Cuando llego a su habitación y trató de abrirla, esta estaba cerrada y no tenía su llave. 


- Este no es mi día – dijo  apretando los puños, lleno de frustración y con un fuerte dolor de cabeza. 


Se volvió a ir pero esta vez en dirección a la recepción para que le abrieran su habitación, tomar una ducha rápida para poder hablar con Shamara.  


Luego que le abrieron la puerta por fin pudo tomar una ducha rápida, después que estuvo listo, busco su teléfono celular para llamar a Owen y así conseguir el número de habitación de Shamara. 


- Hola Owen – sin esperar a que éste le contestara – por favor dime el número de habitación de Shamara – dijo  en un tono no muy amigable.


- Hola Dean, ella está en la habitación número 506, ¿qué paso con ustedes? ¿se pelearon? – pregunto con cierta duda en su voz – lo pregunto porque ella me llamó muy temprano para pedirme el número de tu habitación para ir a darte una sorpresa. 


- Owen luego hablamos – dijo con voz cortante mientras colgaba la llamada.


Subió el ascensor  en busca de su amor y de respuestas, luego hablaría con Mónica para aclarar las cosas.  


Tocó la puerta varias veces y no obtuvo respuesta, con la mano cerrada volvió a tocar pero esta vez la llamó. 


- Shamara por favor ábreme la puerta, sé que estás ahí, princesa quiero que hablemos – estuvo sentado en la puerta por más de media hora rogándole, llamándola por el celular pero Shamara no quería abrir y menos verlo. El escuchaba sonar su teléfono celular cuando le marcaba hasta que ella se cansó de escucharlo y por fin abrió la puerta.   


Estaba con los ojos hinchados y la cara roja, se veía agobiada, llevaba puesto un pantalón chándal, una sudadera y un moño alto amarrado de forma desalineada. 


- Tienes cinco minutos para que te defiendas – le dijo moviéndose para que él pudiera pasar. Dean cerró la puerta con seguro. 


- De esta habitación no vamos a salir hasta que arreglemos las cosas porque me siento perdido – decía mientras se dirigía a sentarse en un sofá que estaba cerca de la cama. 


- Princesa, no se ¿Qué hacía Mónica en mi habitación?  - comenzó a decir mientras se acercaba a ella que estaba mirándolo con incredulidad parada de brazos cruzados. 


- ¿Por culpa de ella te alejaste de mí? – le gritó con los ojos llenos de lágrimas – yo sabía desde el día que me la presentaste que se iba a convertir en la manzana de la discordia entre nosotros – dijo limpiando las lágrimas que le bajaban a chorros - ¿Por qué Dean?  


- Princesa, yo no recuerdo haber estado con ella, nosotros solo somos compañeros, nunca ha pasado nada entre los dos – le respondió con cara de frustración, se movía de un lado a otro analizando lo que sucedió la noche anterior. 


- Recuerdo que fuimos al bar a tomarnos unos tragos, estuvimos hablando; luego me sentí mareado y no recuerdo nada más hasta que tú entraste a la habitación. – explico exasperado 


- Dean, siempre te he querido pero no te voy a perdonar tu desliz, volé miles de kilómetros para sorprenderte y la sorprendida he sido yo. Quiero que te vayas de mi habitación – se sentó en la cama colocando su dos manos  en la cara soltando todo el aire contenido. 


Dean se movió hacia donde ella estaba y  tomo entre sus brazos apretándola contra su pecho. 


- ¡Déjame! – le grito empujándolo con las manos en el pecho pero este no se movía.  


- No te voy a soltar – le susurró al oído – eres la mujer que amo y no me voy a ir de aquí hasta que aclaremos las cosas. 


Dean la tiro a la cama sosteniendo sus manos por encima de la cabeza, se miraban fijamente, esas miradas que desnudan el alma, sintiendo como una ola de calor invadía sus cuerpos; Dean sentía el cuerpo de Shamara vibrar, eso lo volvía loco, sabía que ella le pertenecía y que sus vidas estaban unidas por siempre y para siempre. 


Dean comenzó a darle tiernos besos por toda la cara, luego fue bajando a su cuello esperando que Shamara reaccionara y dejara de luchar. 


- Amor, quédate quieta, deja que tu cuerpo sienta lo que estoy sintiendo – le volvió a susurrar mordiéndole el lóbulo del oído. 


- ¡Suéltame! – le volvió a gritar – te quiero lejos de mí, no voy a seguir tus juegos. 


- Shamara ¿acaso no me extrañas?  - le pregunto exasperado .


- ¡Lárgate! Y déjame sola, no te creo y nooo… te voy a perdonar – le dijo con los ojos rojos amenazando con volver a llorar. Me has destrozado – dijo con rabia.  


Dean la besó con deseo, rabia y miedo al mismo tiempo, no quería perder a la mujer que siempre había amado por un tonto mal entendido, la retenía entre sus brazos como si su vida dependía de ello, le introdujo su lengua y sus manos le recorrían todo el cuerpo. Shamara se dejó llevar por el momento, por la intensidad de sus besos que tanto le gustaban, vibraba bajo su cuerpo porque lo amaba, amaba ese hombre con locura pero recordó lo que había sucedido y abrió los ojos y dos lágrimas bajaron por sus mejillas. 


Dean al verla como tenía la cara de roja y llorando, la abrazo tan fuerte que no le permitía respirar, luego la soltó para limpiar sus lágrimas con sus besos. 


Shamara respiro hondo sacando todo el aire contenido y se dispuso hacer la pregunta que le destrozo el corazón a Dean. 



Liam23

Editado: 30.12.2020

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