Por ti

Capítulo 6

La semana había transcurrido con tranquilidad, aunque había estado algo atareada con las tareas, Hellen y yo nos habíamos vuelto algo cercanas y solíamos almorzar juntas, además de compartir la clase de filosofía. Durante la clase de matemáticas avanzadas del miércoles Jake había decidido sentarse junto a mí, molestándome acerca de haberle dejado un enorme moretón con el pisotón de la clase de baile, argumentando que estaba convaleciente y por eso yo debía tomar sus apuntes, haciendo una terrible actuación sobre tener dolor aún, a lo cual sólo decidí mostrarle el dedo de en medio negándome rotundamente a hacerlo.

Hoy era viernes al fin y había estado mensajeando con Evan para ir a la fiesta a la que me había invitado, decidiendo que pasaría por mi a las diez, debo aceptar que me encontraba algo nerviosa, no era una experta con los chicos, más bien no tenia experiencia en ese tema y punto, el único novio que había tenido fue a los quince, se llamaba Gabriel, siendo una relación realmente fugaz, nos conocimos durante el verano en la playa, cuando el ridículo sombrero que yo usaba había decidido salir volando y aterrizar sobre la ensalada de atún que había preparado su mamá para el picnic familiar. Salimos durante algunos fines de semana, pero después había decidido irse a estudiar al extranjero así que terminamos todo el pequeño romance, le dije que no era fan de las relaciones a distancia, aunque en realidad era demasiado intenso, siempre que nos besábamos era como sino fuera humano y no necesitara respirar, quería besarme todo el tiempo como si pretendiera absorber mi alma. Josep lo había llamado el succionador.

Me encontraba acostada sobre mi cama observando la desgastada pintura del techo, escuché que alguien subía las escaleras y después vi a Josep parado en el marco de la puerta.

-hey ¿Qué pasa? - me saludó para después dejarse caer junto a mí en la cama.

-no mucho, un chico de la universidad me invitó a una fiesta hoy-

-y ¿Qué pasa con eso? – lo voltee a ver cómo si fuera la cosa más obvia del mundo.

-es una escuela de niños ricos, ni siquiera sé como sean sus fiestas, además creo que le gusto a Evan o al menos eso pareciera y no quisiera arruinarlo, no soy una experta en el asunto de las citas lo sabes-

-sí, eres un desastre- me dijo él

-eso no me ayuda- le lance un cojín a la cara por su comentario poco motivador.

- ¿Quién entiende a las chicas? Si mentimos está mal y si decimos la verdad también, son criaturas difíci...- le lance otro cojín a la cara antes de que terminara de hablar.

-a las chicas no nos agrada que nos digan criaturas- le reclamé, él me lanzo el primer cojín con el que lo había golpeado y pronto ambos estábamos riendo debido a mis fallidos intentos por golpearlo con una almohada y que él la esquivara.

- ¿entonces que vas a hacer? –

-iré a la fiesta, pero creo que deberíamos cruzar los dedos para que todo salga bien, aunque si tal vez tu fueras... – si el estuviera ahí tal vez eso ayudaría a calmar mis nervios.

- ¿y ser el mal tercio? No gracias, además mamá quiere que hagamos el dichoso ritual a la luna para darle las gracias, sólo espero que no se le ocurra ponerme algún disfraz absurdo, la última vez que hizo su ritual al sol me obligó a usar un taparrabo lleno de piedras brillosas raras, lo más vergonzoso fue que los vecinos nos vieran en el patio de enfrente haciendo esa danza extraña- no pude evitar reírme al recordar aquello, a la mamá de Josep le gustaba hacer pequeños rituales para agradecer a la madre tierra y los astros por todo lo que ofrecían, o al menos era lo que ella decía, recuerdo llegar a casa después del supermercado con Care y encontrar a Josep y su mamá en su patio delantero usando trajes raros mientras bailaban y hacían ruidos extraños levantando las manos al cielo, me burle de él hasta que el estomago me dolió de tanto reír.

- ¿y por qué no inventas algo para librarte del ritual? -

-no puedo, me quitó las llaves del Mustang y amenazó con mandarlo a aplastar cómo chatarra por no ser agradecido con la madre naturaleza- me empecé a burlar de él, imaginándolo vestido con el ridículo disfraz.

***

Eran las ocho y media cuando decidí que era momento de arreglarme, estaba indecisa con lo que debería usar, no era como si tuviera cientos de opciones en mi closet, pero debo aceptar que quería esforzarme por verme bien frente Evan. Al final me decidí por unos shorts con una blusa rosa de tirantes, mi chamarra de imitación de piel y llevaría unos tenis blancos, con un maquillaje muy básico en el rostro, creí que tal vez sólo ser natural haría que no pareciera desesperada por tratar de impresionarlo, decidí llevar el cabello suelto, me agradaba como se veía hoy, resaltando mis mechones azules, siempre he sido fan de pintarme el cabello o hacerme cientos de cosas, la primera vez que lo pinté fue cuando tenía diez años, durante las vacaciones quise hacerme mechones rojos, le dije a Care y me apoyo completamente llevándome a la estética al día siguiente, muchas personas nos criticaron diciendo que ella era una irresponsable, pero ella sólo me dijo que las personas a veces se enojan cuando ven a alguien cumpliendo lo que ellos se reprimieron en hacer y que lo importante era que yo fuera feliz mientras no afectara a otros.

Bajé las escaleras cuando eran las nueve cuarenta y cinco, Aaron estaba sentado en el sillón frente al televisor viendo una película en blanco y negro sobre mafiosos, encontré a Care en la cocina haciendo la cena.

-saldré esta noche- le dije asomándome a la cocina mientras la veía verter una salsa roja sobre la pasta.

- ¿A dónde iras? – me dijo volteando a verme.

-me invitaron a una fiesta- ella me dio una mirada algo sorprendida, ambas sabíamos que no era de ir a fiestas o ese tipo de cosas.

- ¿debería preocuparme? -me dijo quitándose uno de los guantes de cocina.



Bea Reyes

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En el texto hay: amor, misterio, romance

Editado: 21.11.2020

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