Por ti

Capítulo 12

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El camino hasta mi casa fue silencioso, la incomodidad se podía no solo sentir sino casi palpar en el aire, no sabía lo que había pasado, Jake seguramente pensaba que yo era otra chica tonta que no se había podido resistir ante sus encantos y eso me hacía sentirme furiosa conmigo misma.

Cuando llegamos al estacionamiento en la playa ni siquiera quise verlo a la cara, no quería ver una estúpida sonrisa arrogante en su rostro burlándose de mí, me limité a sólo colocarme el casco y subir a la motocicleta detrás de él, Jake tampoco mostró señales de querer mencionar lo que había pasado en la playa y agradecí que por una vez en su vida no hiciera algún comentario sarcástico o burlón. Tener que sostenerme de su cuerpo para no caer durante nuestro viaje hasta mi casa se había sentido diez veces más incómodo de lo que había sido en otras ocasiones, quería que todo esto fuera un mal sueño del cual despertaría sintiéndome tranquila de que sólo hubiera pasado en mi cabeza, pero por desgracia era más que real.

Ni siquiera sabía que es lo que le diría una vez que me dejara en mi casa, así que, durante todo el camino, estuve pensando mil escenarios de lo que podría pasar, pero cuando estacionó la motocicleta frente a mi casa mi mente se encontraba totalmente en blanco, queriendo bajar y correr a mi cuarto a encerrarme para nunca más salir. Tal vez estaba siendo demasiado exagera, pero era Jake arrogante Lander de quien estaba hablando y no quería que se riera en mi cara diciendo que todas caen tarde o temprano, sintiendo su ego ya de por si grande aún mayor.

Me baje de la motocicleta teniendo cuidado de no tropezar ya que me sentía demasiado nerviosa y sabía que eso me volvía torpe, ya era demasiado vergonzoso lo que había sucedido como para terminar poniéndole la cereza al pastel conmigo cayendo al piso, de por si Jake tenía razón parecía una jirafa bebé cayéndome todo el tiempo al piso.

Me quité el casco entregándoselo a Jake que lo tomó sin decir una sola palabra aún, pensé que a este punto ya tendría un buen comentario lo suficientemente humillante que darme.

-Alex…-lo escuché comenzando a hablar, sin querer mirarlo a los ojos.

-adiós Jake- le dije dándome la vuelta sin darle tiempo a alguna de sus estúpidas bromas.

Caminé hasta el porche de mi casa, buscando desesperadamente las llaves en mi mochila, maldiciendo por demorar tanto en encontrarlas, cuando por fin pude sacarlas abrí la puerta de mi casa sintiendo que cada segundo era eterno, escuchando la motocicleta de Jake alejarse.

Subí a mi habitación cerrando la puerta con fuerza, encendiendo la luz, me sentía demasiado molesta, no podía creer que fui lo suficientemente estúpida como para haber caído, seguramente en estos momentos Jake se estaba riendo de mi a lo grande, me golpee en la frente con la palma de mi mano, sí que había metido la pata y hasta el fondo esta vez, ahora tendría que soportar sus burlas cada vez que me lo encontrara, yo que tanto había jurado ser inmune ante sus juegos y ahora esto.

Fui directo a la ducha quitándome la ropa húmeda y llena de arena, los baños de agua caliente normalmente me relajaban y me hacían sentir la mente despejada, pero cuando terminé seguía teniendo la misma sensación molesta de cuando entré.

Me puse el pijama y me metí a la cama con mi mente aun revuelta de pensamientos, escuché mi teléfono sonar a lo lejos, pero en estos momentos me sentía sin ánimos de hablar, aunque la persona que estaba tratando de hablarme era realmente insistente, así que me levanté a regaña dientes para sacar el teléfono de mi mochila, respondiendo sin siquiera fijarme quien era.

-que- respondí sin humor.

-woa ¿acaso estás en tus días difíciles? ¿necesitas que vaya a la farmacia por ti? – me dijo Josep al otro lado del teléfono.

-no, sólo no estoy de humor- le dije yendo nuevamente a mi cama.

- ¿Por qué? ¿acaso paso algo? -me dijo sonando algo paranoico. Comprendía la angustia de Care y Josep, ya que nunca me había sucedido algo como la persecución en el Chevrolet y entendía que se preocupaban por mí porque me amaban.

-no, tranquilo, sólo tuve un mal día- le expliqué tratando de tranquilizar sus nervios.

- ¿Qué sucedió? –

-digamos que casi beso a Jake, el chico del que te platique el otro día, el que me empujo a un armario con trapeadores y escobas-

-espera ¿Qué? Esto se escucha bastante bien ¿estás en tu casa? – me dijo con humor.

-si ¿Por qué? –

-voy para allá, llego en unos minutos ¿está abierta la puerta? –

-sí, aunque no creo que…-me colgó antes de siquiera poder responderle que no era un buen momento. Aunque tal vez platicar con él me haría sentir un poco mejor.

Cinco minutos después escuché la puerta principal abrirse, oyendo grandes pisadas subiendo por las escaleras, Josep apareció en la puerta usando una playera desgastada y pantalones de dormir, traía un tazón inmenso y una lata de refresco en las manos, apenas logrando abrir la puerta con dificultad.

- ¿Qué es eso? -le dije sin entender lo que hacía.



Bea Reyes

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En el texto hay: amor, misterio, romance

Editado: 21.11.2020

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