Posibilidades.

Capítulo 18: Planes y dudas. Parte II.

Alice y Felicia había pasado ocupadas las primeras semanas planeando todo.  Sería algo pequeño y sencillo.  Familia y amigos cercanos.  Aún así, eran minuciosas en la elección del diseño de las invitaciones, la decoración de la recepción, el peinado de la novia, el pastel, el banquete y por supuesto el vestido.
Puesto que un par de mujeres amantes de libros y lo vintage organizaban todo aquello no dejaban pasar el más pequeño de los detalles.    
En los últimos cuatro meses del semestre, Felicia paso más ocupada en las noches.  Habían incorporado en el programa temas adicionales y debían cubrirlos en el poco tiempo que les quedaba.  Así que se dormía tarde preparando sus clases y las actividades.  Sumado a las labores que acumulaban para fin de semestre con las evaluaciones finales y las graduaciones.   
Richard volvía a casa temprano y le ayudaba con la cena y durmiendo a su hija.  
Además de ello, tuvieron que buscar nuevas opciones para mudanza pues el casero no estuvo dispuesto a darles la que habían elegido a menos que pagaran el doble de alquiler.  
Una noche, Felicia preguntó a Richard por el resultado del caso que involucraba a la madre Jenny y su supuesto amigo.
—Supe que se extendió.  Al parecer nuevas evidencias pusieron a Thomas contra las cuerdas.  
—Y ella ¿Ha vuelto a contactar contigo?  
—No.
—¿Ha preguntado por Jenny?  
—No. 
Aún con sus respuestas, actuaba receloso.  Pero ella lo atribuyó a las circunstancias.   Seguramente no era fácil una situación como aquella.  Así que no volvió a preguntar más. 
Faltando tres mes antes de la boda encontraron un lugar donde mudarse.  Era más espacioso que la primera opción y el precio seguía dentro de lo razonable y los límites de gastos para ambos.  Incluso se encontraba más cerca de la residencia de los Smith y el colegio. 
Decidieron mudarse pues así se ahorrarían un doble pago de alquiler.  Ya que la casa contaba con tres habitaciones cada uno dormía por separado, aunque Jenny se levantaba por las noches a buscar a su madre o a su padre.  
A pesar de la nueva cercanía al convivir día a día, Richard se había vuelto más distante. 
Alice lo atribuía a una reacción normal de su parte.  Ya que era la segunda vez que adquiría tal compromiso, era normal que se sintiera en cierta medida inseguro.  
—Solo desea hacerte feliz y no cometer los errores que cometió la primera vez.  
Aquello le consoló pero seguía pareciéndole extraño su distanciamiento.  Ya no le buscaba como hace unos meses.  Incluso rehusó dormir a su lado cuando ella se lo propuso.  
—Solo se está enfrentando a la realidad — dijo Christopher—.  Ha perdido su libertad y aún no lo acepta.  Aunque haya sido su elección.  
—Suele pasar.  Una leve indecisión ante tal paso es normal Lissi — razonó Phil—.  Es una decisión muy grande y sabe que ahora deberá velar por dos personas.  Ya le pasará, tranquila.  
Agradecía sus palabras a cada uno, incluso a Christopher que a su manera trataba que ella no se estresara.  De manera que le siguió dando su espacio esperando que, aquello que tan preocupado le mantenía, terminara pronto.  
Una noche Richard llegó cerca de las 10:30.  Ella aún estaba despierta esperándolo y terminaba de guardar sus cosas para el día siguiente de clases.    
—¿Está todo bien? — Richard se veía muy enfadado.  
—Si. Bien — respondió con brusquedad.  Se tiró en el sofá y se sacó los zapatos.  
—¿Quieres cenar?  
—No.  Ya he comido algo.  
—Esta bien.
—Gracias — agregó al ver el tono tosco que había usado.  Cerró los ojos y se reclinó en el sofá dejando caer la cabeza hacia atrás. 
—¿Te sirvo un café?  
—Si...  Creo que si.  
Ella dejo la taza en la mesita junto al sofá y se sentó en el otro extremo del sillón. 
Richard tomó la taza y la observó como si se tratara de un objeto finísimo y su contenido el más preciado regalo.  Su rostro reflejaba pesar  y remordimiento.  Ella no entendió su reacción.  Solo era una taza con café.  
De pronto se mostró molesto y puso de forma brusca la taza de vuelta en su sitio derramando el café.  
—Diablos — se quejó.
—Deja.  Yo lo limpio. 
Se apresuró a buscar algo para secar pero él tomó la toalla de cocina de sus manos y se secó el pantalón. 
Estando los dos de nuevo en el sofá ella decidió preguntar:  
—Cielo ¿Estás bien? — Pero él siguió callado con los ojos cerrados—.  Me preocupas...  Últimamente te ves cansado y estresado. — "Por no decir distante y mal humorado". Pensó—.  Sé que seguramente te he estresado con la boda o quizás solo tienes mucho trabajo.  
Richard abrió lo ojos y miró hacia la mesa.  
—Es tarde ¿Por qué estabas despierta todavía?
—Pues estaba preparando lo de mañana mientras te esperaba.  Comencé tarde por que Jenny no quería dormirse.  
—Pero está dormida ¿Verdad?    
—Si.  
—Gracias.  
Se inclinó hacia el frente apoyando sus codos en las rodillas y cubriendo su rostro con las manos.  Y suspiró con pesar. 
—Por favor dime que pasa.  
Insistió una vez más poniendo la mano en su espalda.  Él se la tomó y le beso sobre el delicado anillo.  Le miró un momento a los ojos y encontró su sincera preocupación, la angustia por saber qué pasaba y la impotencia de no saber cómo ayudarlo.  
—Lissi tengo que decirte algo.  —Ella esperó—.  Lissi lo siento tanto... — habló sin mirarla—.  Pero no estoy seguro de esto — admitió avergonzado.  
—¿No estás seguro?  
—No sé si esto funcionará...  Nosotros no...  
Ella retiró su mano de las suyas inconscientemente y se las apretaba una contra la otra nerviosa en un intento de comprender aquellas palabras que se negaba a creer.
—Yo...  Entiendo....  Tú no te preocupes.  ¿Hay...  Algo que este haciendo mal?
—No.  No Felicia — se apresuró a responder.  
—¿Entonces?  
—Lo he estado pensando mucho y hay cosas que debo considerar por el bien de mi hija.  
—Si — susurró—.  Ella...  Es lo más importante. — Su mirada era distante y dejó de mover sus manos pero sus dedos hacían girar la delicada sortija. 
Richard se preocupó al verla tan quieta y que empezara a respirar lentamente como si intentara mantener un ritmo, lento y profundo.  
—Lo siento pero necesito pensar mejor esto...  Necesito tener las cosas claras.  
—Claro.  No...  No hay problema...  Tómate tu tiempo.  
Se levantó de inmediato y se fue a su habitación.  
Era extraño.  Se supone que las parejas se volvían más cercanas con el acontecimiento próximo.  
¿Cómo es que ahora las posibilidades entre ellos se habían reducido para él?
Felicia creía que seguramente ella estaría haciendo algo mal.  Quizás todo había ido muy de prisa.  Quizás le había descuidado por pasar más ocupada con los asuntos del colegio.  Pero él había dicho que debía pensar en lo mejor para su hija.  Quizás ella no estaba siendo una buena madre después de todos sus esfuerzos. 
Felicia excusó a Richard pensando que era razonable pensar eso, pues ella nunca había sido madre.  Pero al mismo tiempo desechó aquellas ideas al estar segura de hacer todo cuanto podía y más, por cuidar y amar a Jennifer cómo fuese posible.  
O puede que algo lo mantuviera muy estresado.  Algo ajeno a ellos.  Talvez el problema ni siquiera era ella o él.  Talvez se debía a un factor externo.  Pero que al mismo tiempo estaba estrechamente relacionado con Jenny.  
Talvez se trataba de la madre de la niña.  Quizá ella solo quería acercarse a su hija.  Se detuvo a pensar cómo sería aquello si ella accedía.   
Y la verdad es que Jenny tenía derecho a ver a su madre y ésta a su hija.  Es algo en lo que ella nunca podría interferir pues no tenía derecho alguno en la relación de madre e hija.  Ese vínculo no podía romperse jamás.  Talvez eso es lo que mantenía preocupado a Richard, seguramente él creía que ella no concedería compartir a su hija con su verdadera madre. 
" Y si ¿Quiere llevársela?".  
Y si la madre de Jennifer quería recuperarla.  ¿Llevarla consigo para recuperar el tiempo perdido? Eso también era posible.  Después de todo era una madre y estaría dispuesta a hacer lo que sea por recuperar a su hija aunque ya le hubiera abandonado una vez. 
Las conclusiones seguían rebotando en su mente.  No conseguía dormir pensando en todo aquello.  Y mucho menos cuando la tristeza le embargó al revivir las palabras de Richard.



Brooklyn Birk

Editado: 30.06.2018

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