Question Mark?

Capítulo 2: Julen

Me educaron toda mi vida a la discreción, al orden y al no procrastinar.

A ser perfecto.

Una ropa interior nueva cada día, una vestimenta planchada, como sacada de tienda, con su correcta combinación y adecuada tendencia de moda. Bajo los escalones a la sala donde nadie más que los empleados "me esperaban" para desayunar, o para servirme como le gusta aclarar a mi padre.

Con unos buenos días respondidos con reverencias me obligan a sentarme en la parte más alejada de la mesa, deleitandome con una variedad impresionante de comida que podría abarcar la pirámide alimenticia entera. Me limito a tomar café y dos tostadas, inmediatamente me extienden mi tablet pidiendo disculpas por la escasa bateria.

- Tranquila Pami, nadie te cortara la cabeza por eso.

Responde riendo a mi broma y marcha ligero a continuar sus quehaceres. Con el aparato brillando en mis manos, reviso las noticias de hoy. Mi padre en la portada de "Negocios", el cumpleaños de mis primos en la sección "Sociales", y más mierdas que realmente no se a quien importan.

A mi me importa lo real.

¿Acaso hay otro atentado en Londres? ¿Un nuevo país declaró la guerra? ¿En algo de todo eso yo puedo ayudar con mi dinero? La respuesta es sí, por eso me dedicaba a ver esta información. Soy esa persona anónima que dona cantidades extravagantes para salvarte el resto de tu vida, pero tienes que demostrarme que te lo mereces. Y no, no tienes que ser un héroe como Hércules, ni tampoco estar en determinada clase social, y mucho menos darme lástima con tu agónica historia.

Mis pensamientos se ven frustrados por el aviso de poca batería, por lo cual me levanto y me apronto para ir al gimnasio. Aquí no hay a quien ayudar.

En el camino junto a mi aseado Bugatti Chiron me es difícil diferenciar lo que son personas de árboles. Al estar en una zona tan poco transitada, es fácil perderse en la velocidad, como también peligroso. No me toma más de diez minutos llegar a la ciudad y empezar a sentirme observado. Son las mismas caras de siempre, prejuiciosas y envidiosas, deseando que me acueste con cualquiera de sus familiares sólo para sacar ventaja.

Pero que engañados están.

En la puerta del gimnasio recibo saludos de todos lados, un "te ves muy bien hoy" y otro "a ver si damos una vuelta, amigo", logrando perturbarme lo suficiente como para correr a los cambiadores.

Ya listo me voy directo con mi música a la caminadora, media hora de esta belleza y alguna que otra cosa diaria para verme bien. No pasan dos minutos cuando algo llama mi atención. Es una persona que se encuentra vagando en la cera de enfrente. ¿Limosna tal vez?, no, no parecía tener necesidad, si no angustia. Sacudía con recelo algo en su mano, por el brillo pude ver era un celular. La gente pasaba de el, sin evitarse comentarios grotecos y algunos cuantos empujones. El rechazo generado me dio una puntada en el estómago. Algo con el esta mal.

Me paro en los carriles de la caminadora para evitar marearme y camino lento hacia su dirección. Cada nuevo paso me permite escuchar aún mejor, entiendo su idioma, necesita una llamada. Me mira en seco sin dejar de repetir su discurso, "sólo una llamada". Le pregunto para qué y se niega a darme información, decido darme la vuelta, momento en que me toma del brazo y me implora de nuevo. Le permito mi teléfono y marca furioso, una voz femenina al otro lado de la línea responde, él dice algunos números, la voz calla.

El hombre respira aliviado al ver que la voz al teléfono vuelve, pero no es la misma persona. El hombre grita y la nueva voz llora, agónicamente. Oficiales detrás mía llegan sin más y le piden al hombre que entregue el celular, forcejea pero lo hace, viéndose obligado a ir tras de ellos.

Este es el porqué dedico mi dinero a la gente. No busco reconocimiento, busco historias.

Y este hombre me va a llevar a una muy buena.



Viko

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Editado: 23.02.2018

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