Quiero Que Me Pertenezcas

DIECISIETE; ¨¿culpable?

Se cruzó de brazos y se sentó en la cama con una pisca de enojo, para luego dar un resoplido de derrota y tumbarse en la cama decepcionada. La cama se hundió a un lado de ella.

—Vamos Pam, no hagas dramas —Indica Camila viendo a la pared blanca.

—Es que... —se volvió a sentar y apoyo sus manos a los lados de ella. —Él jamás me había plantado.

Camilla da un resoplido de fastidio. Ella le fulmina con la mirada, no estaba asiendo dramas.

—Tuvo tiempo para avisarte —Indica Cam. Ella asiente —, tal parece que eso le salió de improvisto.

—Creo que si estoy dramatizando un poco todo. —Miro a Cam que alzaba una ceja y ella dio un resoplido —.Okey, estoy siendo dramática —Acepta rodando los ojos, Cam asiente con una sonrisa.

Su vista viajo por toda la habitación de Camila. Ya que cuando Omar le aviso que no podía ir a la cita vino a casa de su amiga, las cuales las paredes estaban tapizadas de fotos e imágenes de muchos búhos, a ella realmente le daban miedo esas cosas con plumas y ojos extremadamente saltones.

—Cam —Llamo desviando la mirada de las imágenes que le estaban perturbando. —Ancel pregunta que; ¿Cuándo van a ver a esas cosas?

Camila abrió sus ojos con sorpresa, para subir y bajar sus cejas. Sus manos buscaban el collar del búho de ojos violeta al igual que su blusa.

—Mmm... Dile que, que —su voz se escuchaba vacilante, a lo que compuso su postura. —Él ponga la fecha y con eso vamos.

—Tal vez irán cuando Lana aparezca —Comenta.

—Probablemente.

Escuchó sonar su celular que lo saco de su pequeña cartera y vi el identificador.

*Casa Leyva*

—¿Diga? —Contesta, a lo que escucha un suspiro del otro lado de la línea.

—Necesito que vengas a casa ahora —Ordena Ángela, frunce su ceño pero no le iba a contradecir o interrogar.  

—Voy para allá —y con eso corta la llamada.

—¿Pasa algo? —Pregunta Cam preocupada.

—No, pero me tengo que ir.

—Okey, estamos en contacto.

Ella asiente y se pone de pie de un salto, para despedirse de su amiga.

~•~

Tomo la nota que su madre le extendía mientras ella abría la puerta a la policía.

“No quiero que nadie se interponga, Lana Camarena y yo Ancel Leyva estaremos juntos sin nadie a nuestro alrededor. Si no saben comprender mi amor con Lana (de lo cual no me interesan opiniones), me voy lejos. Ella siempre me pertenecerá, se que ustedes mi familia no lo comprenderán por ese motivo nos vamos a otra ciudad. —Ancel Leyva 🎼”

—... La dejó al lado de la nota —escucha decir a su mamá. Entregándole a Nabal el dibujo que Ancel atesoraba y tenia señales de tener mezcla de sangre, era el mismo que ella le había quitado y su hermano se puso histérico.

Se sentó en el sillón con desconcierto. Su hermano no podía tener a Lana, él no podía estar involucrado en eso.

Miro la mesita donde estaba también el teléfono celular apagado junto con el de Lana, puso aquí la nota y sus lágrimas cayeron con rapidez. No sabía que comentar, que aportar que as sacar.

—La caligrafía no es de Ancel —Escucho negar a su madre. Mientras miraba la nota —, él no puede ser Nabal.

—Claro que es su letra —Hablo atrayendo la atención. Su voz sonaba destrozada, pero no había objeto para defender. —Ancel es ambidiestro, la debió de escribir con la mano derecha.

Ángela negó varias veces.

—¡Por supuesto que no! —Exclamo Ángela, acercándose a ella peligrosamente.

—Con eso se explica mucho —Objeta. Empleando voz dura —, él estaba muy inquiero, asistía poco en casa, jamás se preocupo porque su novia estuviera desaparecida. ¡Usa la lógica mamá!

—¡Ancel no puede ser como su papá! —Grita Ángela con histeria, fija sus ojos a su madre. ¿Cómo qué como su padre?

—Tranquilas por favor —Interviene Nabal. Kevin baja con unas cosas en su mano.

—¿Cómo papá? ¿Cómo era mi papá? —Cuestiona tirando al desagüe la petición de su tío.

—No es momento, por favor — volvió a hablar su tío.

—¡Contesta!

—No Nabal, —Ángela le mira con lágrimas en sus ojos —. Es hora de que se vallan entrenado, tú padre Joel es un asesino. Un maldito manipulador  que me mantuvo encerrada por seis años.

Abrió sus ojos con sorpresa y negó varias veces.

—Ancel no llegaría a ese límite. —Opino su tío.

Sabia que trataba de hacerle cambiar de tema, además de su opinión.

No habló. Ella tenía recuerdos buenos de su padre y madre felices, jamás miro que su padre le tuviera a fuerza de esa casa.

Sus lágrimas volvieron a avecinarse, y su vista se torno borrosa. Su padre no era un asesino, se repetía una y otra vez, además de rogar que su madre le echará mentira. Pero sus palabras fueron crudas y sinceras que dolían, su corazón sentía que se encogía de tristeza y su garganta se cerraba para no dejarla que hablara y su respiración se incremento.

Observo a su madre que no dejaba de repetirse que Ancel no era culpable. En realidad cual era la verdad de todo ese enrollo.

Kelvin levantó toda evidencia de la mesa y le dio una última mirada a la nota de Ancel y los dos teléfonos celulares, Kevin le dio una mirada de lástima que ella detestó al instante.

—Ancel es culpable —Hablo con la voz quebrada. No se le entendía casi nada, solo tenía a balbucear.

—Hasta no hallar mas pruebas no podemos atacarlo —indica Kevin con voz melancolía, ella gruñe en el intento de darle peor forma.

—Él es.

—Tu eres su hermana, debes creer que el es libre de toda culpa, de todo esto Pamela.

Bajo su mirada a la pulsera que ella aportaba con un infinito en forma de ocho y tenia escrito el apellido Leyva y sus iniciales, recordó algo a sus cinco años. 
 

—A ver mis hijos —dijo Joel, el padre de ellos, agachándose a la altura de los pequeños. — ¿A que dibujan?

—¡Contraseñas! —exclamo entusiasmado Ancel, a lo que ella niega con la cabeza. —¡Que si! Tu me dijiste que eso era.




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