Relatos de mi, de vos, de todos.

Nunca me merecí todo el mal que me hizo.

Llevaba dos años y meses con mi novio, dos años con mucho desgaste en la relación, los últimos meses nos veíamos todos los días, pero ese no era el problema, el problema, era que todos los días las peleas nos invadían, discutíamos hasta quizás por la más estúpida razón, ni hablar de los celos de su parte, de sus ganas de controlarme las 24 horas del día, de tenerme para él y para nadie más. El tiempo lo perdía y ya no me sobraba ni un minuto para peinarme, maquillarme, o estar simplemente un rato a solas conmigo, ya no me sentía bien conmigo misma, era una persona en este mundo para solamente complacer a su pareja y nada más... El tiempo pasaba, y las peleas eran cada vez más intensas, los gritos, los insultos, se acercaba a mí de una forma amenazante, la cual me daba miedo, e inmediatamente le pedía perdón para no pelear, pero verdaderamente yo no tenía la culpa, simplemente tenía miedo, miedo de él, muchas veces también llegue al punto de abalanzarme sobre él, y besarlo, desesperadamente, el como hombre aceptaba mi beso, me llevaba a la cama, y teníamos sexo, bueno… no sé si se le puede llamar así, ya que yo no quería, simplemente estaba ahí, en esa cama, desnuda, sintiendo, como el descargaba todo su odio, rabia y enojo en mí, penetrándome una y otra vez. Ya estaba cansada, destruida, desolada, lloraba cada noche, después que él se iba de mi casa a la madrugada.

Un día, comenzamos una pelea, pensé que iba a ser una de las tantas, en la cual terminábamos en la cama, pero no, me acerque a él, pero me empujo, me empujo contra una mesa que estaba detrás de mí, caí al piso al golpearme las caderas con esta, sentí miedo, ganas de llorar, lo mire a los ojos, estaban negros, muy negros, pero podía ver el odio, la rabia, el enojo y la tristeza quizás que él estaba sintiendo, comenzó a golpear todo lo que estaba a su alrededor, y mis lagrimas comenzaron a escaparse una por una de mis ojos, me miró, me agarro del brazo e hizo que me parara, comenzó a gritarme insultos y sacudirme como si de una muñeca se tratase, me soltó, me miro a los ojos, y los próximo que sentí fue su puño en mi pómulo.

Desperté en una sala blanca de hospital, no era muy difícil darse cuenta, recordé inmediatamente lo que paso, pero aun no me daba cuenta como llegue a parar al hospital, por la puerta, entro esa persona, esa persona que ame hace 2 años atrás, que quizás amaba en ese momento y creo que aún lo sigo haciendo hoy en día, me toco la cabeza y me sonrió como si nada hubiese pasado, pero inmediatamente, me di cuenta que nada se iba a reparar, que tenía que salir de ahí, de donde me había mentido hace unos años, la relación se había desgatado, y no iba a poder resistir más, tenía que escapar ya… Lo mire sin emitir una palabra, hasta que el simplemente, me dijo que descansara, que él iba a ir hasta su casa a pegarse una ducha. Asentí con la cabeza y él se fue, me di cuenta que era el momento, el momento de irme y de no volver más, con cuidado me saque el suero que tenía en mi mano, me levante y me vestí, lo más rápido que pude, salí del hospital sin que nadie me viera, sentí una adrenalina por mi cuerpo y mucho coraje, me subí en un taxi  y le indique la dirección de mi casa, llegamos, baje, entre a mi casa, prepare ropa en un bolso, rompí una cajita que él había hecho teníamos dinero desde hace mucho ahí, era para irnos de viaje juntos, no me importo, la necesitaba, nuevamente volví a salir de mi casa, y me subí al taxi que me estaba esperando ya que se lo pedí, me llevo a una terminal, pague el taxi y baje, mi teléfono comenzó a sonar, era el, tres, cuatro, cinco llamadas en menos de diez minutos, pero no atendí, saque el chip de mi celular y lo tire, compre un pasaje, para irme a una ciudad, en el mismo país, pero lejos de la mía. Al subirme a ese autobús, sentí paz, sentí como mis piernas dejaban de temblar, sentí orgullo de mí, y luego de tanto tiempo me sentí bien, entre a mis redes sociales, las suspendí por un tiempo, apague mi celular y lo guarde.

El tiempo ha pasado, de esa primera y última vez que mi ex novio me golpeo, pero de que hacía mucho que me estaba matando, estoy viviendo con una amiga de hace mucho tiempo atrás, que me recibió en su casa, y prometió protegerme, y hasta el día de hoy esa promesa esta y no siento que ella la vaya a romper, conseguí trabajo, volví a salir de fiesta, eh conseguido amigas y amigos que me quieren y me protegen día a día también, eh hablado con mi familia, después de todo lo ocurrido, porque sí, tengo familia, les eh contado lo ocurrido, donde estaba y como estaba, lo han entendido, pues no quieren que llame tanto ya que aún el sigue rondando por la casa y queriendo averiguar de mí. Yo estoy feliz.  Nunca lo voy a olvidar, pero me merezco alguien mejor, y nunca me merecí todo el mal que me hizo.

 Fue dramático, fue echo para escribirlo en una novela lo que pasé y lo que hice, pero fue así, y en el mundo hay muchas chicas que están pasando por lo que yo pasé y quizás cosas peores. No saben cuánto valen, y siguen aguantando, violencia, golpes, desprecios… pero mujeres DIGAN NO, ustedes no se lo merecen, valen más que el oro.



XXM

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En el texto hay: sentimientos, sentimientos y realidad, detodounpoco

Editado: 23.01.2019

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