Relatos y Poemas

Sicario

—Este es el sujeto —el hombre de abrigo negro sacó una foto de un hombre junto a su familia y se la entregó al otro —, ¿para cuando estaría resuelto el asunto? —El hombre sin abrigo tomó la foto y la observó— Por la parte de atrás están los datos que necesitas.

—Para mañana en la noche —respondió el sicario—. Tu amigo es un fiscal, eso te va a costar más.

—Lo que pidas, sólo lo quiero fuera de mis asuntos —Escupió al piso.

—También dice aquí que tiene una esposa y una hija de diecisiete —tenía una mirada sugerente.

—Sin testigos, aunque trata de evitar muertes innecesarias que levanten polvo. Tampoco toques a la niña.

El sicario se decepcionó.

—¡Vamos! No puedes negar que está muy linda.

—No la toques, a menos que quieras que te deje mujer también —sacó y le mostró una navaja, después la guardó y sacó un sobre —. Aquí está la mitad, la otra cuando vea la foto en los obituarios.

El asesino a sueldo tomó el sobre y lo olió, lo abrió y cerró al instante.

—¿No lo vas a contar? —preguntó el empleador.

—No, tienes cara de que eres confiable.

—Lo que digas.

Al día siguiente el asesino estaba estacionado en frente de un gran edificio, llevaba todo el día siguiendo a su objetivo esperando el momento perfecto. Era un experto en lo que hacía, tenía en su haber más de setenta contratos y ni una pista tras de sí.

Vio salir al objetivo del edificio y subir a su auto, el sicario lo siguió hasta que se estacionó frente a una casa.

"Esta no es la dirección del tipo que me dieron, él no vive aquí" pensó desde su auto algo impaciente, tenía otro trabajo pendiente para esa misma tarde.

El objetivo bajó del auto y el sicario aprovechó el momento, bajó de su auto y corrió a él. Cuando se acercó lo llamó por su nombre y su víctima volteó.

—Un sujeto cualquiera te manda saludos —dijo antes de dispararle tres tiros y meterle dos en la cabeza y uno en el pecho.

Se fue caminando despacio y se metió a su auto que estaba a unas cuadras atrás.

Desde el vehículo tomó unas fotos, vio salir de la casa a otro hombre el cual se tiró encima del cadáver y lloró desconsolado, inclusive besó en la boca al cadáver gritando "Mi amor".

—El tipo estaba casado y engañaba a su esposa con otro desgraciado —dijo riendo —, típico.

Reveló las fotos en su casa y las llevó a su cliente. Recibió su pago y se marchó a cumplir con su siguiente trabajo. El empleador después de cerrar la puerta subió a su cuarto donde lo esperaba una joven mujer desnuda en la cama.

—Listo el asunto de tu padre, mi cielo —le informó mientras se desvestía.

—Bien, ahora el desgraciado de mi padre no hará sufrir más a mamá, además de que soy heredera de su imperio —dijo orgullosa y con malicia—. Ahora ven que me dieron ganas de celebrarlo divirtiéndome contigo.

El hombre sonrió y entró a la cama con la joven.



Breigner Torres (Palabras Borrosas)

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En el texto hay: relatos, poemas, frases

Editado: 29.07.2018

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