Renacer (luz de Medianoche 1)

Malditos recuerdos

Capítulo 16: Malditos recuerdos 

 

Daniel comienza a darnos instrucciones, la posición correcta de nuestros pies para ataque y defensa, como debemos sostener la espada. Comenzamos el entrenamiento, y dejó caer la espada en un par de ocasiones. En cambio Victoria consigue mantenerla su espada en su mano en todo momento.

Él se ha mantenido paciente con todos mis errores. Dos horas después consigo mantener mi espada en mi mano y dar unos cuantos golpes a la espada de mi compañera. Para cuando terminamos me duelen tantos los brazos como las piernas. Salgo de allí exhausta, bajo la penetrante mirada de los argeles, aunque algunos ya se hacían a la idea de verme seguido en sus entrenamientos, a otros no tanto.

Dejo la sala de entrenamiento, y camino directo al comedor. Mis amigos ya deben estar esperando por mí, y yo estoy un poco retrasada. Mi horario de la tarde indica que tengo clase de Comprensión Lectora e Historia, me han asignado al primer año de estudio en esta academia, ya que ni yo sé quién soy.

La entrada del comedor se hace visible en mi campo de visión, y comienzo a trotar hasta ella pero antes de que pueda subir el primer peldaño, alguien aparece frente a mí y choco contra su cuerpo, cayendo de espalda contra el suelo. Doy un débil alarido, y luego me pongo en pie para encarar a quien se ha puesto en mi camino, pero toda la fuerza de voluntad que tenía se esfumo en el momento en que veo a la vampira pelirroja frente a mí, sonriendo. La miro con ferocidad, aun no entiendo que le he hecho.

—¿Cuál es tu problema? —mi voz sale débil y atemorizada, en compas con los latidos de mi corazón. Sentirme tan cansada por el entrenamiento tampoco ayuda mucho.

Simplemente maravilloso, ahora la vampira sabe el miedo que me provoca su implacable mirada. Ni siquiera pude hablar en tono… decente.

—La niña tiene miedo —su voz es fuerte, y las risas se levantan como el polvo en un soplido.

Intento controlar mi corazón, hay más vampiros y no necesitan que la chica grite lo aterrada que estoy solo tiene que prestarle atención a mi desbocado corazón para darse cuenta.

—Ya no te sientes tan valiente, ¿verdad? —Entrecierro los ojos— tus amigas no están aquí para defenderte.

Respiro de manera pausada antes de hablar.

—¿Qué es lo que quieres…—esto es tan estúpido que ni siquiera recuerdo su nombre.

Ella mueve los labios, pero no emite ningún sonido, su mirada fría y venenosa se clava en mí, al escuchar la voz autoritaria de Santiago.

—Diana…—ella gira sobre sus talones con elegancia— es suficiente.

Su esbelto cuerpo se tensa, sus manos se hacen puños, hasta creo que ha enterrado sus uñas en su piel, gira la vista y me dedica una última mirada, mientras cruza la entrada en un abrir y cerrar de ojos. Me relajo, ante la arrogante, misteriosa, y fría mirada del vampiro, su perfecto rostro no tiene expresión.

Y al igual que la vampira, él desaparece de mi vista.

Subo los escalones de nuevo, y cruzo la entrada. Ya todos están en sus mesas, comiendo y charlando entre sí. El almuerzo del día, pasta a la boloña, con bandeja en mano voy a la misma mesa de siempre, Anastasia y Romina, ya se encuentran allí. La vampira saborea un poco de sangre fresca, mientras que la cambiante parece no haber probado ni un bocado de su plato.

—A Ronald no le va agradar la idea de verte como un esqueleto andante, en vez de una novia —digo al sentarme.

Ella, me mira desconsolada pero aun así intenta sonreír, gira el tenedor sobre la pasta y se lo lleva a la boca. ¿Qué le ocurre?

—Lastima —alzo la vista para ver a Romina, deslizar la lengua por su labio inferior goteando sangre. Hago una mueca, y vuelvo la vista a mi comida—ya tenía planes para dejarla seca contra el hueso.

—Tú jamás vas a obtener ni una sola gota de mi valiosa sangre —dice Anastasia con la boca llena. Sin embargo su mirada sigue estando llena de preocupación.

—Y todo depende de ti —me señala Romina.

¡Oh Dios!, lo había olvidado, aún tengo una apuesta con la vampira, y no solo mi sangre está en juego sino que también la de mis dos amigos. Con tantas cosas que han ocurrido, simplemente hemos tenido que posponerlo.

—¿Dónde está Ronald? —pregunto cambiado el tema. No lo he visto en toda la mañana, y el rostro de Anastasia deja mucho que decir.

—Se encuentra reunido con el concejo de la academia, junto al resto del grupo. Lo están interrogando por lo ocurrido anoche —explica Romina

—¿Cómo te fue en tu entrenamiento? —pregunta Anastasia con rapidez. Sin dejar espacio a que el tema de Ronald continuara.



Nomi Saez

Editado: 26.03.2018

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