Sanando Heridas

Capítulo 6

La niña más linda de este lugar, las pulsaciones de mi corazón empezaron a acelerarse y sentí un extraño recorrido por mi columna vertebral. Era hermosa, no la belleza clásica de las mujeres delgadas y elegantes, no. Ella era de tez trigueña, de mirada ingenua y de un pequeño cuerpo que no dejaba dudas de que en algún momento seria digno de suspiros y piropos. Buscó entre la multitud y al encontrar a Henry ensanchó sus labios en una sonrisa y se dirigió hacia nosotros. Mis manos empezaron a sudar y tuve que limpiarlas disimuladamente en mi polera. Sentía mi cuerpo empezar a sudar.

—Aquí estás hermanito.

—Te has demorado una vida Kim, ya me hacía viejo—ella solo rodó los ojos—. Ven déjame presentarte a un amigo, porque a Lucas ya lo conoces—ella se dio la vuelta hacia mí y me brindó una suave sonrisa.

—Max, ella es mi hermana Kim. Kim, él es mi amigo Max—con miedo a extenderle la mano y que la notara húmeda, solo le di un asentimiento de cabeza.

—Hola, soy Max. Mucho gusto.

—Hola, soy Kimberly. Puedes decirme Kim y también es un gusto conocerte—yo seguía perdido en su mirada.

—Vamos hombre, dale un beso a la señorita. No va a morderte—Lucas empezó a burlarse ante mi nerviosismo.

—Te doy permiso, pero solo en la mejilla, ¿eh? –le siguió Henry. Hice una mueca y me agaché a darle un beso en la mejilla. Cuando volví a mi posición noté el rubor en sus mejillas.

—Estás sudando—soltó Lucas. Mierda.

—Es que hace algo de calor—le quité importancia.

—Pues quítate la casaca. Eres el único tipo de la fiesta con casaca en semejante calor—me sentía un poco avergonzado, pues sentía la mirada de Kim sobre mí.

—Ya se me pasa. Esta casaca es delgada y no abriga mucho.

—Si tú lo dices, ¿quieres una bebida Kim?

—Claro—su voz era melodiosa.

—Oh miren acaba de llegar el dj, voy a saludar—vimos a Lucas ir tras el dj.

—Yo iré por tu bebida—y así fue como me quedó solo con ella. Sentía tanto pesar de nunca haber tenido enamorada. No tenía idea de cómo iniciar una conversación, así que dije lo primero que se me ocurrió.

—Entonces, ¿conoces a Valentino?

—En realidad, no lo conocía. Lo acabo de conocer; solo estoy aquí porque Henry terminó con su novia de este mes y no tenía con quien venir a la fiesta.

—Pudo venir solo.

—¿Te incomoda mi presencia? –y ahí estaba yo, metiendo la pata.

—No, no es lo que quise decir. Digo…yo…bueno…dado a tu edad pensé que…

—¿Qué Henry no querría andar con su hermanita? Henry es un hermano maravilloso, me saqué la lotería. Además, solo soy dos años menor que él y siempre está cuidándome. Tampoco es como si yo fuera a cometer alguna locura o algo.

—Claro, entiendo ¿El vínculo de ustedes es fuerte?

—Lo es, tener un hermano mayor es algo único—pensé en André y el vínculo que jamás llegaríamos a tener— ¿Tienes hermanos?

—Uno.

—¿No son unidos?

—Bueno, él…se fue de casa y no lo he vuelto a ver—me sorprendí a mí mismo dejando salir esa información. Siempre evitaba hablar de mi familia y mucho menos de lo que había pasado con ella.

—Lo siento, tal vez no solucione nada diciéndotelo, pero es sincero.

—Gracias—estaba haciendo trabajar mi mente para poder seguir conversando. Al parecer todo se había quedado en blanco.

—No estudias con Henry, ¿verdad? Conozco a los amigos de su cole y nunca te había visto.

—No, no estudio con él. Nos conocimos en la canchita de futbol.

—Ah, ahora entiendo—dijo con una sonrisa.

—¿Qué cosa?

—Que un chico tan mono como tú no podía estudiar con Henry. Para ser sincera, mi hermanito es el único guapo de su aula—vaya, acababa de decirme guapo y yo estaba ahí dándole una sonrisa bobalicona.

—Bueno, no creo que todos sean feos—intenté no sacar pecho.

—Créeme, he visto muy de cerca a esos chicos. Los chicos de esta fiesta están muy guapos, incluyéndote.



Nat Castañeda

Editado: 06.09.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar